Historias

`Toto´ Brizuela, el jugador Nº12

Emblema dentro y fuera de la cancha. Antes de jugar la final por el ascenso al Federal A el capitán habla de su amor por Peñarol, club en el que juega hace 20 años y alienta desde la cuna. Por Carla Acosta
jueves, 14 de diciembre de 2017 · 19:23

Por Carla Acosta

Su cabeza no para de dar vueltas. Se despierta y se acuesta pensando en la final. Su celular suena a cada rato. Hay mensajes y llamadas de familiares, amigos y gente del club, todos contagiados por la misma ansiedad. En su casa también se habla del decisivo duelo frente a Camioneros, el equipo de Moyano, y confiesa que a veces se escapa de aquellas charlas para `no volverse loco`. No es para menos.

Lo de Alejandro `Toto` Brizuela no es una historia más del ascenso. Es el fiel relato de un muchacho que creció en la popular del estadio Ramón Pablo Rojas y que hoy, a los 34 años, le toca ser capitán y jugador del club de sus amores. De la tribuna a la cancha, con la ilusión de ascender con Peñarol y hacer historia en Chimbas, es el defensor que cumple un rol extra: el de jugador Nº12, 

“Pensas a cada rato en la final. Por ejemplo, estoy en la mesa con mi familia y automáticamente sale el tema. Por ahí trato de no hacerme la cabeza e irme. Pero yo sabía que iba a ser así, quería vivirlo, y ahora toca disfrutarlo”, cuenta Alejandro a la salida del entrenamiento, mientras un par de hinchas y curiosos corean su nombre.

Los Brizuela, bohemios incurables.

`Toto` nació en la Villa San Patricio, a pocos metros de la cancha de Colón Junior. Fue justamente en el club de calle Sargento Cabral donde empezó a dar sus primeros pasos con la redonda, contra su voluntad, claro. Dice que su papá y abuelo eran hinchas del Bohemio y los colores le tiraban, pero por una cuestión de cercanía y por sus amigos fue que arrancó en la escuelita del Merengue.

“Este club me marcó para siempre cuando fui a la inauguración del nuevo estadio, en 1994. Fui con mi abuelo, uno de los hinchas más viejos, y me enamoré, reafirmé el amor por esta camiseta. Me acuerdo que cuando terminó el partido fuimos al bar Velázquez, frente a la plaza de Concepción, con todos los jugadores. Estaba el Beto Acosta, el ídolo de todos, a quien tuve la gracia de conocerlo”, explica. 

Pero su sueño de vestir los colores bohemios se hizo realidad cuando Colón y Peñarol cocinaron una especie de truque de jugadores. Tenía 11 años en aquel entonces. 

En la Mayor del Bohemio debutó a los 16 años. Regresó a Colón (2004) y también jugó en Trinidad (2007) y Alianza (2009 y 2011), aunque siempre volvió a su primer amor. Brizuela confiesa que jugando para otros equipos no se prohibió de alentar a su club. “He venido a ver partidos a la popular, aunque me gusta también ir a la platea, verlo tranquilo. El año pasado, en un partido decisivo, no aguanté y me fui con mi hijo a la tribuna, con la hinchada. Sentí que debía estar ahí, cantando con los chicos. Fue hermoso”.

“Por Peñarol hice muchas locuras, de hecho nunca me pude recibir de profe de Educación Física por jugar en el club. Este año retomé en la Católica, pero con la final me está costando rendir las materias (risas)”.

Alejandro dice que es especial ser jugador e hincha a la vez, aunque prefiere separar y meterse en la piel del capitán y defensor en esta decisiva etapa. “Dentro de la cancha uno tiene que separar las cosas para no calentarse y reaccionar mal. El hincha siempre está, uno se crió acá, pero hay que jugar con la mente fría”.

Papá de Ignacio y Mía, quienes heredaron la pasión bohemia, Brizuela atraviesa días soñados a sus 34 años. Después de gritar dos veces campeón en el Fútbol Local, ahora está a un paso del ascenso al Federal A, categoría en la que juegan Desamparados y Unión. “Es una responsabilidad. Amo jugar en esta institución, donde estoy gracias a la gente que hizo lo posible para que no me fuera. En mis momentos feos en lo personal y deportivo siempre estuvieron ellos, junto a mi familia, amigos y compañeros. Espero, junto a mis compañeros, devolverles un poco de todo lo que nos dan. El plantel está unido y quiere hacer historia”.

El primer cara a cara entre Peñarol y Camioneros será este sábado en el Bicentenario. La revancha será el miércoles, en Esteban Echeverría. “Tenemos que sacar ventaja, al menos la mínima, e incomodar al rival”.

 

 

 

 

 

 

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