Por Carla Acosta
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La relación entre padre e hijo siempre es especial, pero cuando el deporte une esos lazos, se forja un contacto único y que sólo ellos lo pueden explicar. Ni hablar cuando hay triunfos de por medio. Este es el caso de Héctor Maximiliano (35) y Felipe Lucero (8), quienes vienen de ganar en distintos escenarios pero en un mismo deporte: el ciclismo.
`Es lindo saber que tu hijo ganó una carrera y en el mismo fin de semana que gané yo. No soy un papá fanático, pero sí estoy orgulloso de él. De mis tres hijos es el único que hace deportes y si bien se me complica acompañarlo, por mis entrenamientos y competencias, lo estoy apoyando en todo`, cuenta el `Willy.

Los Lucero atraviesan días soñados. El papá viene de ganar por tercera vez en el Circuito Carlos Escudero y sumar la tercera victoria consecutiva para una imparable Municipalidad de Pocito; mientras que su hijo viene de conseguir un triunfo en la última fecha de la Copa Nacional Infanto Juvenil, el segundo desde que se inició en el ciclismo, hace precisamente un año. Hay chapa y apellido.
"Para mí va a ser bueno. No tiene las mismas características que yo, no es sprinter neto, pero tiene más resistencia para andar solo. No tiene miedo, se mete por cualquier lado. Es audaz y encara. Le gusta, si fuese por él estaría todo el día arriba de una bici. Yo le digo que entrene y corra así y así. Si sale último o primero no importa. Dejo que haga lo que sienta", dice Lucero. ¡Babero para el papá!

Felipe entrena en la escuela de Planeta Ramírez. Si bien de chiquito no lo entusiasmaba el ciclismo -de hecho jugaba al hockey sobre patines y al fútbol- a los 7 años le confesó a su padre sus ganas de subirse a una bici. "Le armé una bicicleta de fierro y después le compré otra, que no es mejor que la del resto. Lo de él es sencillo, quiero que sepa el valor de cada cosa y que cuando esté más arriba tendrá una bici mejor".
La historia de padre e hijo son totalmente diferentes en contextos y recursos. Lucero grande cuenta que a los 14 años se inició en el deporte, casi el doble de la edad de su hijo, y que en aquellos tiempos corría con una bicicleta de fierro. Que lo hacía a pulmón y con apoyo de sus padres hasta los 17 años, edad en la que empezó a correr en elite y comenzó a bacarse por sí solo.
“La bici de Felipe es de aluminio, mientras que los otros chicos tienen de carbono. Le presto mi casco y mis lentes. Le enseño que esto cuesta, que cuando gane y esté en otra categoría va a tener algo mejor. Yo no tuve esa posibilidad y quiero que valore lo que se le da”, expresa el ciclista.

Con Pocito al frente
Después del doble triunfo de Gerardo Tivani y el podio de Willy Lucero, el equipo continental de la Municipalidad de Pocito se adueñó del protagonismo en el inicio de la Temporada de Ruta. "Es un buen momento para todos. Yo he vuelto al triunfo y el equipo ha ganado las tres carreras. Estamos contentos, conformes y unidos", cuenta de antemano el pedalero.
Según Lucero, la clave del espectacular presente que atraviesa el plantel es la unión. "Hay familiaridad, hay más contacto entre los compañeros. Quizás no somos amigos pero somos grandes compañeros y nos congeniamos. En lo personal estoy bien, hoy apuntando de otra manera la temporada. La idea es estar rápido en todas las carreras, ser parejo”.

El gran momento de Pocito pone en jaque al resto de los equipos sanjuaninos y, para el Willy, es una ventaja. “Mientras más ganas, más desesperación tienen los otros equipos y así es más fácil correr porque no tenés presión, se te dan las cosas más fáciles. Estamos tranquilos, ahora esperando una Clásica. Tenemos corredores preparados para eso y tengo fe de que nos va a ir bien”.
