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"Desde muy chiquito, con cuatro o cinco años, salía a pedir al centro para ayudar en mi casa. Si bien mi papá trabajaba, éramos siete hermanos y con el trabajo de mi padre no alcanzaba”, empezó relatando Daniel Alberto Alanís, más conocido como "el Cubierta”. Un hombre de 47 años que pudo superarse y convertirse en una persona muy querida en el ambiente del hockey sanjuanino. A tal punto que vive como casero en Estudiantil, donde además le dieron posibilidades económicas.
"Todos los chicos del club y los que se formaron acá y después se fueron al exterior me apoyan siempre. Son amigos de fierro, no me dejan solo en ningún momento. Me conocen todos por mi historia y ese es el motivo de su admiración. Me invitan a pasar las fiestas con ellos, me traen mercadería y me regalan sus medallas, mi familia está en acá.”, comentó emocionado.
Si bien como el mismo dijo su familia está en el club, Daniel siempre menciona su deseo por tener una familia.
Creció en una humilde casa del barrio La Paloma, ubicado en Colón y San Lorenzo,Santa Lucía, siendo el más chico de la familia. Ser el más chico de los hermanos no fue impedimento para dejar de luchar por una vida mejor. Fue el único que salió a pedir y trabajar con cuatro años. "Mi papá y mis hermanos se sentían avergonzados de mí, ninguno de mis hermanos salía a trabajar. Ellos se dedicaron a estudiar y yo a ayudar a mi familia, especialmente a mi mamá”.
Por la difícil relación que tenía con su padre, quién en ese momento tenía problemas con el alcohol, con nueve años decidió dejar su casa y partir sin rumbo en busca de una vida mejor.
"Mi papá no me quería, nunca supe el porqué. Decidí irme para buscar ayuda y sacar a mi mamá de esa casa porque no podía seguir viéndola sufrir”, comentó al borde de las lágrimas.
Diez años fueron los que Daniel vivió en las plazas de San Juan. Lavaba autos en el centro y con eso le alcanzaba para vivir el día a día. A pesar de su difícil situación siempre fue solidario con las personas que se encontraban en la misma condición que él.
"Sabía dejar pago un café con leche con algo para comer en el café de la Rivadavia y Gral. Acha para que el que lo necesitara más que yo tuviera algo para comer. Siempre he estado rodeado de gente que me ha dado una mano”.
Así fue que con 19 años, luego de diez difíciles años en la calle, pudo concretar su sueño, ese que lo había empujado a dejar su casa. Empezó a alquilar un departamento en la "Villa del Chorizo” y allí le construyó una habitación de adobe para que su madre viviera.
Sus inicios en el mundo del Hockey están ligados al club Alianza. "Siempre me acercaba al club, veía los partidos y le lavaba el auto a los jugadores y dirigentes. Así fue que me hice muchos amigos y me invitaron a trabajar en club. Durante siete años fui utilero”.
Así fue que "el cubierta” se fue haciendo conocido entre los hockistas por su sentido del humor y su buen desempeño en el trabajo.
Más tarde fue invitado por Daniel Martinazzo para ser casero del club Estudiantil. Allí, desde hace diez años, no solo se desempeña como casero sino que además es utilero del club y es el encargado del quiosco. Pero sobre todas sus funciones, es la persona más querida del club.
