Si existía alguna duda acerca de cómo Colombia
podía resolver el primer paso en la Copa América Centenario, quedó todo
resuelto en apenas un puñado de minutos. La cadencia de Cristian Zapata para
bailar con sus compañeros en la celebración del primer gol del juego resultó el
trampolín para darle al equipo de José Pekerman la confianza para borrar malos
recuerdos. Y terminó por quitarse la mufa cuando James Rodríguez convirtió su
penal. Es que este equipo llegó aquí para demostrar que Chile 2015 ya puede
quedar archivado: en el año último en 4 partidos apenas había podido marcar un
solo gol y aquí en 41 minutos ya tenía más motivos para celebrar.
Es cierto que los Estados Unidos apenas puede contar 4
participaciones en la Copa América, pero también es real que el seleccionado
colombiano mostró argumentos más sólidos que en su última participación en el
certamen continental. Las estadísticas tienen registros de apenas 7 remates al
arco en Chile; anoche en su primer acto, generó la misma cantidad de disparos.
Y si bien es cierto que los números siempre representan un simple detalle,
también es real que existían algunas miradas algo desconfiadas sobre la
personalidad este grupo de jugadores muy jóvenes.
Y resulta una apuesta interesante la que hizo Pekerman para
esta competencia y demostró que la sangre nueva para el seleccionado cafetero
puede alimentar la ilusión de un seleccionado que no logra subirse a la cima de
América desde 2001. Y el ganar le permite quitarse de encima la presión de
estar en lo que se denominó el Grupo de la Muerte, porque deberá luchar por un
lugar para la próxima instancia también con Paraguay y Costa Rica. Dio un
primer paso interesante, que le abre un horizonte para potenciar sus
aspiraciones.