"Tengo una profunda añoranza por volver al rinconcito
donde alguna vez he estado. En el rinconcito sos más vos, trabajás lo que
querés trabajar, llevás todo hasta las últimas consecuencias. Uno se da cuenta
de todo eso recién en el final. Lo añoro, sí. Pero también es verdad que uno va
cumpliendo objetivos. No se puede llegar a Barcelona o la selección argentina y
pretender seguir en un rinconcito", cuenta Martino, ya sumergido en una
entrevista distinta. Abierto a bucear por los rincones desconocidos de su vida.
-Reconociste que en Barcelona no siempre fuiste fiel a vos
mismo. ¿En la selección nunca te traicionaste?
-Es verdad, en Barcelona me pasó. Pero acá no, en ningún
caso.
-¿Alguna vez renegás de tu carrera?
-El azar me debe algo, tiene una deuda conmigo. Yo no lo
comento mucho., pero si lo repasás, te cambia la carrera. Y también tiene que
ver con cómo lo instala el periodismo. No es lo mismo un tipo que perdió las
dos finales de Copa América que disputó, o que las dos finales de Libertadores
que jugó como futbolista también las perdió, o que las dos semifinales de
Libertadores que enfrentó como entrenador. también las perdió. Todo eso cambia
la percepción, seguro. No me quejo, pero tal vez un guiño me faltó.
-Ya llevás un tiempo viviendo nuevamente acá. ¿Te sentís
cómodo? ¿Cómo observás al nuevo Gobierno?
-Me costó bastante la readaptación apenas volví de Paraguay
porque aquellos fueron muchos años afuera. Hubo un momento, al principio, en el
que iba buscando de nuevo mi lugar, más allá de que nunca me despegué de
Rosario. Lo de Barcelona no lo pongo como una situación de desarraigo porque en
definitiva fueron 11 meses. Ya estoy totalmente afianzado, y si bien nosotros
estamos en un ámbito donde no nos pega tanto la realidad del país, es cierto
también que ya dejamos de ser jugadores de fútbol, una época en la que jugabas
al fútbol y poco más te importaba. Hoy uno ya se forma una opinión y tiene algo
para decir. Creo que, como ocurre siempre ante un cambio, se abre una nueva
expectativa entre la gente y todos esperamos ver cómo se desarrollan los
primeros pasos de un nuevo gobierno. Después, no tengo mucha más opinión sobre
el estilo anterior y este estilo, pero sí me encarrilo detrás de las
expectativas de todos. Es como un equipo de fútbol, ¿no?, que va cambiando de
entrenadores y se renuevan las expectativas. En el país pasa exactamente lo
mismo.
-¿O preferís reservarte esa opinión para el ámbito privado?
-Sí., podría decirse que sí, pero tampoco soy una persona
con conocimientos, y mucho menos en una nota pública, como para plantear cosas
para las que realmente no estoy, ni por casualidad, informado ni preparado. Es
como cuando escuchás hablar en inglés: yo puedo decir dos líneas, pero cuando
vos me decís cuatro, se murió la charla. No tengo contenido para sostener la
conversación.
-¿Cuánto sabe de fútbol el hincha medio argentino?
-El argentino no se puede despegar de su equipo y del éxito.
Y me parece que eso lo invalida para analizar el fútbol. No sé si le interesa
tanto analizar el fútbol y creo que tampoco nosotros lo invitamos mucho a
analizar lo que decimos, por qué lo decimos, si tiene sustento. Al hincha le
interesa ganar. Pero sabe disfrutar cuando ve algo bueno. No reniega de eso,
pero quiere que lo bueno triunfe. Si lo bueno no triunfa, correlo un poco y
vení con otra cosa que me guste menos pero que gane.
- ¿Y con la selección se sube ese listón?
-Lo que ha cambiado es el interés del hincha por la
selección. Hay desinterés por la selección hasta que viene el Mundial, o
eventualmente la Copa América, cuando a todos les gusta sentarse con amigos en
su casa para ver que juegue la selección y gane. Después, al hincha no le
interesa mucho la selección. Tengo la sensación de que el hincha está ocupado
en su club y a la selección la ve cuando puntualmente corresponde. Porque los
mensajes van en esa dirección: ¿la publicidad de una gran empresa cuándo es,
cuándo jugás un amistoso o cuando jugás el Mundial? En el Mundial. ¿Ves? Lo
importante con la selección es el Mundial, o la Copa América puede ser. ¿Cuándo
viajamos a ver a la selección? En un Mundial. Y nos pintamos la cara, y
cantamos el himno, y el fan fest. El folklore le ha ganado más a ser hincha de
la selección. Y lo digo como hincha también, puedo decirlo porque lo he hecho.
Pero yo no espero exclusivamente el Mundial, a mí me gustó siempre ver a la
selección.
-Cuando ves fútbol hoy, ¿sentís que vos jugabas mejor?
-Noooooooo, noooo. Mirá: el otro día me puse a ver un
partido de un torneo amistoso de 1985... ¡La lentitud con la que jugábamos era
exasperante! Yo no soy de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor.
-Hoy hay más fricciones también.
-Es verdad, pero hoy tenés que tener una técnica superlativa
para poder resolver ante tanto choque y fricción. Yo no estoy diciendo que
aquello era malo y esto es bueno o al revés, lo que digo es que no se puede
comparar... Habría que traer a aquella persona a este contexto y ver cómo
jugaba. Pero la verdad es que el ritmo aquel era bastante lento, bastante... Es
cierto que en aquel momento estaba quien trasladaba, pero también estaba... y
bueno, aquí me voy a incluir, quienes jugábamos a un toque... Y si jugabas a un
toque antes, jugar a un toque ahora quizá hubiera estado bueno también.
Incluso, hubiéramos perfeccionado más la técnica. Pero habría que ver si el
ritmo te lo permitía, porque quizá no podríamos ni tocar la pelota... Si
hubiera una máquina, me saco 30 años, haceme jugar dos partidos y vemos. Sería
lo más justo. Trasladar épocas es muy muy muy injusto. Es perder el tiempo.
-Decís que tenés pocos grises. Desde ese lugar de
sinceridad: ¿cómo sos como entrenador?
-Un técnico normal... ni soy ni me hago el misterioso. He
aprendido mucho en mi recorrido y determiné que hay una forma que es la que me
terminó gustando. Que no siempre mis equipos han jugado y que ahora me puedo
dar el gusto de llevarla a cabo.
-Nos has tenido paz en los últimos años: tomaste a Newell´s
bajo el riesgo del descenso, llegaste a un Barcelona convulsionado y asumiste
en la selección justo cuando empezó la era post Grondona.
-No puedo quejarme de ese tipo de situaciones porque son
planteos que vos te tenés que hacer cuando estás por asumir. Que Newell´s tenía
problemas con el descenso yo lo sabía. ¿Por qué llego a Barcelona? Por la
enfermedad de Tito... quizá la explosión interna del club era lo que menos
sabía... Y cuando yo agarré en la AFA, don Julio ya había fallecido, hacía 15
días, sí, pero ya había fallecido. Esas cuestiones tengo la obligación de
pensarlas, y después no hay retroceso. Si yo soy un tipo que me queja cuando
veo un entrenador que toma un equipo y al perder dos partidos dice ´bueno, pero
este plantel no lo armé yo´, y yo digo, ´para qué fuiste´, entonces yo tampoco
me puedo quejar porque a mí me mostraron... casi todas las cartas, salvo alguna
cuestión puntual, me mostraron todas las cartas. Después puede haber un montón
de variables, pero yo tengo la obligación de pensarlo antes y no de quejarme
después. Acá hay algo muy claro: condiciones de trabajo como las que yo
encontré en Libertad, en Cerro y en la selección de Paraguay es muy difícil que
vuelva a encontrar. Y haberme acostumbrado a aquello, incluso teniendo en cuenta
los lugares en los que después me tocó trabajar, dejó la vara muy alta.
-Imaginando un ciclo de cuatro años en la selección, estás
en la mitad. ¿Cómo estás llevando el tránsito?
-Disfrutar, disfrutar... no disfruto. Tengo mucha más
capacidad para sufrir y lamentarme que para disfrutar. Pero esta es una
cuestión mía, de mi forma de ser. Yo prefiero ponerme feliz por otros motivos
de la vida y a lo mejor no por un partido de fútbol. Esta es una idea de
alguien que empezó a jugar a los 17 años y ahora está un poco hinchado... ¿Me
voy a poner feliz porque gané un partido a la pelota? A esta altura otras cosas
me ponen feliz. Pero estoy trabajando en el lugar que quiero estar. No estoy
acá por ninguna otra cosa que no sea una decisión personal.
"No se está jugando lo que te cuentan"
Martino consume mucho fútbol. Por radio por TV. "Hace
un tiempo que estoy haciendo el ejercicio de prestarle mucha atención a lo que
dicen los que comentan el partido en la TV, mientras lo veo. No se está jugando
lo que te cuentan, es realmente sorprendente. Ni hablar si lo escuchás por
radio y no lo ves: "¿Cómo puede ser que este burro juegue con cuatro
defensores si el rival ataca con uno?", decís por lo que escuchás, y capaz
que lo que el tipo que transmite no te dice es que los laterales están de
extremos", cuenta, decepcionado.