Habla de él como si el fantástico goleador hubiese sido otra
persona. No termina de reconocerse en ese superhéroe que arrasaba el mundo. Lo
recuerda casi con admiración, y no por vanidad, sino porque no le parece que él
haya sido aquél. Quizás, a los 47 años elige no vivir de recuerdos. No se
engaña ni victimiza. Lo atrapa el desafío del mañana. No se apresura para
responder, revuelve y elige las palabras, pero eso no le quita explosión a su
discurso. Volcánico, como en el área rival, enciende el debate.
-¿Cómo ves al fútbol argentino? El juego, la organización...
-En el plano organizativo, el fútbol argentino me parece un
desastre total. Acá nadie sabe ni cuándo juega, es una vergüenza. Hace un mes
llamé a jugadores y a técnicos para invitarlos al torneo benéfico de golf y me
contestaron "quisiera ir, pero no puedo asegurártelo porque no se cuándo
juego". Eso te hace calentar mucho: no estamos hablando del servicio
meteorológico, que con un mes de anticipación puede pasar cualquier cosa; esto
depende de una decisión. Vas a Italia o a España y antes de que empiece el
torneo ya sabés a qué hora se juega el último partido de la liga. No es una
ciencia. No es que allá son un genios, ¿eh? Empezando por ahí, y esas son las
cosas más estúpidas.. Así está el fútbol.
-¿Y la propuesta futbolística?
-Sólo dos o tres equipos tienen una idea. El domingo de los
clásicos me dormí en mi casa; para colmo llovía, no sabía qué hacer. Fue un
desastre. Ni dos pases seguidos hacían, apenas un poquito en
Racing-Independiente. Si lo querés justificar, podés decir que en los clásicos
hay un ambiente particular por los miedos, las presiones, pero generalmente es
así. Para mí hay mucho vértigo, creen que la intensidad tiene que ver con la
velocidad y las fricciones, y no es así. Intensidad es sostener un ritmo, tener
dinámica. Pero están confundidos. Equivocaron poner huevos con pegar
trompadas., huevos es pedirla: dámela ahora que yo soy el que hace los goles.
Acá creen que huevos es, ante la primer pelota, pum, una trompada para que la
tribuna te aplauda. Eso es una p... gigante. Y todo el ambiente está contagiado
de ese mensaje, que los medios también bajan.
-¿No ves una esperanza en las nuevas camadas de técnicos?
-Sí, creo que hay algunos que están tratando de cambiar la
idea. Guillermo, el Muñeco, Pellegrino, Almirón de Lanús.., me voy a olvidar de
algunos, seguro..., pero intuyo que están tratando de transmitir una idea más
pacífica, otra cosa con respecto al fútbol y a la conducta. Pero están metidos
en el paquete general. y así es difícil.
-Ante el escenario que describís, ¿las elecciones en la AFA
pueden representar un cambio?
-Está todo patas para arriba... no tenemos presidente
nosotros. ¿Dónde querés ir? Lo de las elecciones de diciembre pasado fue una
vergüenza. Esto es así, mirá: cuando pasó lo del empate 38-38 hicimos reír a
todo el mundo, una payasada. Pero nos olvidamos que hace un tiempo llevamos un
Argentina-Brasil a un estadio donde se cortó la luz... Argentina-Brasil se mira
hasta en el medio del desierto del Sahara, pero se suspendió y no pasó nada.
¿Por qué se suspendió? Porque se fue a un lugar que no tenía la infraestructura
adecuada, pero había que ir porque un amigo del amigo... No se puede así. ¿Vos
sos mi amigo? Ok, tenés que tener todo listo. ¿No lo tenés? No te doy el
partido. En otra cultura es simple. Pero acá el amigo se enoja: "Dejate de
romper los huevos, si apenas me falta esto y esto." No vamos a ningún lado
así. ¡No tenemos seleccionados juveniles! La AFA construyó un complejo de
elite, hay pocos en el mundo, pero cada vez que paso rumbo al aeropuerto de
Ezeiza está vacío, no hay nadie, no hay pibes jugando, nadie.
-¿No pensaste en ser dirigente.?
-Yo no soy loco, no tengo la fuerza para entrar solo ahí.
Los argentinos protestamos, pero cuando hay que poner la cara no estamos. Y yo
soy el primero, ¿eh? No voy porque no me quiero meter en el quilombo, y así
piensan todos. Los argentinos somos unos cagones y yo soy el más cagón de
todos. Está en nuestra cultura. Creo que en algún momento algo cambiará. Van a
venir los pibes y de tanto vernos putear a los grandes dirán "basta loco.
Basta, no quiero ver a mi viejo más así, vamos a hacer nosotros algo, porque
sino vamos a sufrir lo que sufrieron mi viejo, mi abuelo." ¿Vos te pensás
que yo tengo ganas de ir a la AFA? Si tengo que pedir algo, ¿a quién se lo
pido? Si tengo que hablar con alguien que decida, ¿a quién se lo pido? Si tengo
que organizar un viaje, ¿adónde voy, con quién hablo? Es un lío. Entonces, ahí
me convierto en el cagón más grande y me quedo en Reconquista mirando. Y cuando
me preguntan digo "para mí esto es un desastre" y listo. No tendría
que hacer esto., porque yo debería estar empujando para estar ahí adentro. como
Almeyda, Ayala, Verón, Caniggia, Maradona. Pero no quiere estar nadie, ¿o vos
ves a alguno?
-¿Y por qué la indiferencia?
-Por dos motivos. El primero es éste, que nadie se quiere
comprar un quilombo. Y el segundo es que a nadie les interesa que nosotros
estemos ahí. Tenernos ahí, con esta cabeza, molestamos. Y terminamos así: sin
selecciones juveniles, sin presidente... ¿Cuánto falta para las elecciones?
-Serán el 30 de junio.
-¡Ahora! Ahhh, no sabía. y ni hay candidatos definidos
todavía.
-¿Tenés ganas de dirigir? ¿Estás dispuesto a arriesgar la
estatua?
-Sí, quiero dirigir, pero acá no. Acá me llamaron de todos
lados, pero no. Hay personajes como yo que fuimos un poquito mas allá.
Entonces, lo único negativo que te puede pasar es que digan que no tenés
capacidad, pero no van a decir que sos un pelotudo.. Estamos a salvo del
maltrato. A mí me pasaría eso..., creo. Al Muñeco le está pasando, a Guillermo
le pasaría igual. Si el Vasco va a la cancha, lo ovacionan más que antes.
Igual, yo no querría perder ni dos partidos.
-¿Y dónde dirigirías?
-Me gustaría una liga como los Estados Unidos. Si me llaman,
voy. Es un lindo lugar, reúne todas las condiciones. Estoy como cuando sos
soltero: si te quedás mucho tiempo soltero, después no te casás más porque no
querés que te marquen los horarios ni te digan qué tenés que hacer. Y más
tiempo pasa, más delicado me pongo. En un momento hubiese agarrado cualquier
cosa, ahora elijo. Veo la ciudad, estudio.. Pero la verdad es que ahora tengo
ganas. Cuando dejé de jugar estaba muy estresado, estaba muy mal, vas teniendo
un nombre cada vez más grande y un físico cada vez más chico. Había que
mantener ese nombre y cada día tenía menos piernas. Pero ahora se me está
pasando, ya hace más de 10 años que dejé.. y tengo ganas de volver.
-Crespo o Batistuta fue un debate nacional. ¿Qué hubiese
ocurrido ahora: Batistuta o Agüero, Higuaín, Tevez, Dybala, Icardi?
-Mejor que haya abundancia. Igual, aquella polémica nunca
existió con Hernán, la armaron afuera. Los chicos de hoy están muy bien, se
portan bien estos pibes. Hay algunos que viajan y no juegan nunca, o juegan muy
poco, y no dicen nada. Y mirá que en sus clubes son Gardel.
-¿Con quién te hubieses sentido más cómodo en la cancha?
-Con cualquiera, la verdad es que juegan bien todos. Son muy
inteligentes, se mueven bien. El fútbol europeo te cambia la cabeza. Pero fue
siempre así, nosotros también lo entendimos recién allá. En Europa el fútbol es
un trabajo, no es un juego. El que quiere jugar que se quede en la casa. Yo los
haría trabajar 4 o 5 horas. Acá esa mentalidad no existe. ¿Vos viste el cuerpo
de los jugadores de allá cuando se sacan la camiseta para festejar un gol? Acá
probablemente se entrenan más horas -menos, seguro que no-, pero allá se
entrenan, comen una pasta, descansan, toman agua mineral y pasan por el
gimnasio. Acá está la picada, la Cola Cola, el famoso asado. Otra cabeza. No
tenés que nacer en Australia para entender que si hacés 200 abdominales y
después te tomás un vaso de Coca, las 200 abdominales las tirás a la basura. No
hay que ser un genio.
-¿Te hubieses imaginado que aquel gol a México, en la final
de la Copa América 93, le daría a la Argentina su último título?
-Noooo, olvidate. Aparte, porque yo quería ganar algún
Mundial. Es tristísimo. Fue un lindo gol por lo menos, ¿no? Esto tiene que
servirnos como un baño de humildad para nosotros, los hinchas argentinos. Hace
25 años que no ganamos nada, pero ni a nivel regional. Ahora se equilibró mucho
todo porque los colombianos, los ecuatorianos y los chilenos empezaron a jugar
en Europa y crecieron. Pero eso pasó en los últimos 5 o 6 años, y antes tampoco
ganamos nada. Entonces, paremos un poco: ¡no podés ser intendente de tu ciudad
y querer ser presidente de la República! ¿Qué quiero decir? Que vamos al
Mundial y todos seguimos convencidos de que hay que ganarlo. Nosotros tenemos
fenómenos, OK y es verdad, pero los demás también tienen fenómenos en sus
equipos.
-¿La mochila es cada vez más pesada para esta generación?
-No lo sé, hay que estar en la cabeza de ellos. Si la de
Pipita en Brasil o en Chile entraba, hoy estábamos hablando de Argentina
campeón. Es tan relativo. La única verdad es que hace mucho que no ganamos,
pero exigimos como si ganar fuese frecuente.