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Avanzan con convicción. Imponen condiciones. Desde que desembarcaron en Boca, los mellizos Barros Schelotto entendieron que debían marcar el terreno y lo hicieron sin perder tiempo. Primero acomodaron el vestuario, del que ya tienen el pulso. Pero no se quedaron sólo en esas cuestiones. El objetivo es que todo se encolumnen detrás de sus ideas.
En la figura de Daniel Osvaldo se puede comprender cuál es el ritmo de las acciones en la Ribera. No importan los nombres propios ni los cargos: se atacan los problemas. El cuerpo técnico entiende que Osvaldo es un futbolista de elite. Sin embargo, no quieren escuchar más que está inseguro para saltar a la cancha. Miran de reojo ese tipo de situaciones, de la misma manera que tienen bajo la lupa el desempeño de parte del cuerpo médico del club, ya que entienden que en muchas oportunidades es demasiado el tiempo de recuperación que se otorga para la lesión de un futbolista. Los Barros Schelotto y el profesor Javier Valdecantos quieren un plantel a disposición y no esperar por los futbolistas. Cuentan con el apoyo del presidente de club, Daniel Angelici, y un respaldo aún mayor desde las simpatías, que se extiende hasta la presidencia nacional.
Tanto Guillermo como Gustavo muestran día tras día cuál es la forma que, entienden, se debe trabajar. Una vez que supieron que Nicolás Colazo, Rodrigo Bentancur y Osvaldo estaban en condiciones de jugar, le informaron al cuerpo médico que los iban a usar el fin de semana ante Huracán. Allí se llevaron la primera sorpresa: "No, Osvaldo no. Todavía no está", fue la respuesta que recibieron. ¿Por qué? El delantero manifestó no sentirse seguro y los Mellizos interpretaron que no quería ir al banco contra el equipo de Parque Patricios. Decidieron no ir contra la voluntad del delantero, les dieron minutos a Bentancur y también a Colazo, pero le aclararon a Osvaldo que en este equipo será suplente de Carlos Tevez, el N° 9 del equipo.
No es nuevo en el club que las lesiones acaparen la atención y que existan diferencias con el cuerpo médico. Tanto Carlos Bianchi como Rodolfo Arruabarrena tuvieron, en silencio, desavenencias con esa área. "Me preocupa el por qué de tantas lesiones musculares. Cuando vuelva al país voy a pedir un informe a los médicos para analizarlo", dijo Angelici durante el proceso del Virrey.
Es real que Osvaldo está en la lista de los concentrados para el juego de mañana ante Nacional, en Montevideo, pero esto obedece a que necesitan disponer de la mayor cantidad de jugadores, ya que perdieron a muchos por lesión. Si no tuvieran estos contratiempos, quizá los Mellizos hubieran elegido no sumar a Osvaldo para este cruce por la Copa.
El profesor Valdecantos también juega un papel importante. Lo exigió al delantero en las prácticas y lo vio en condiciones, pero íntimamente no tiene demasiado claro por qué el atacante está dudando tanto con su regreso. Quieren tenerlo en la cancha. Que comience a tener las mismas rutinas de sus compañeros. Todo es tan intenso desde que los Barros Schelotto llegaron al club que algunos mascullan que el propio futbolista mira de reojo las evaluaciones de los profesionales médicos del plantel. Estas cuestiones de dudas y desconfianzas del jugador agotaron la paciencia de todos.
Nada es casual en toda esta historia. Los Barros Schelotto hicieron conocer sus deseos y es evidente que encontraron correlato en Angelici. Es significativo que el día posterior a que Osvaldo les dijera a los Mellizos que no se sentía seguro para jugar, Angelici tomara la palabra para apuntarle al jugador. "Tiene que acostumbrarse al dolor. El callo cerró, pero tiene molestias y se va a tener que acostumbrar a jugar así. Tevez es un ejemplo por seguir: se pone el equipo al hombro, corre, se hace cargo, y le duele todo. Lo ves cuando termina de jugar: no puede ni caminar por el dolor en la cintura, pero se mete en la pileta con hielo, hace kinesiología y después lo ves que se está entrenando nuevamente. Es la personalidad de cada jugador. Yo tomé la decisión de traerlo por segunda vez [a Osvaldo] y tiene mucho que aportar", dijo, en TyC Sports, el mandamás de la entidad de la Ribera. Osvaldo jugó 315 minutos en 2016.
Al cuerpo técnico xeneize no le interesa acuál es el tiempo usual para volver a patear una pelota. Tampoco quieren llevar progresivamente a los futbolistas. Quieren el 120% de cada uno. Por eso, aceleran los tiempos de retorno de los jugadores, lo que no quiere decir que se ponga en riesgo el físico de los futbolistas. Bentancur, que tuvo un esguince de rodilla, saltó al campo con un puñado de prácticas y Colazo jugó un rato ante Huracán aún cuando llevaba más de 20 días sin participar de ensayos formales. Erbes, que tenía poco roce de juego, está sumando minutos sin siquiera pasar por la reserva.
Las excusas quedaron en segundo plano. No importan el apellido ni los cargos en la era de los Barros Schelotto.
