La AFA es el Fondo Monetario de los clubes argentinos. En
los últimos 10 años, prestó una montaña de dinero en forma de adelantos
televisivos, canje de cheques, pago de embargos y hasta sueldos atrasados de
los futbolistas profesionales. Como la Asociación siempre entregó divisas sin
interés y nunca se preocupó por la devolución de los fondos, terminó desfinanciada.
Las cuentas muestran que en abril de este año los clubes afiliados le debían a
la AFA algo más de $ 985 millones.
La cifra implica una mejora de alrededor de $ 25 millones en
relación con el rojo que exhibían las cuentas de los clubes con la casa madre
del fútbol argentino el año pasado, en el que los compromisos superaron los $
1000 millones y habían aumentado cerca de cinco veces (473%) con respecto a
2006. Hace una década, los clubes debían algo más de $ 176 millones a la AFA.
Los números también muestran que el Fútbol Para Todos, cuyo
objetivo era fortalecer las economías de los clubes, fracasó en el intento. No
consiguió que las instituciones dejaran de alimentarse de la AFA. En 2009, el
rojo de los clubes con la Asociación era de $ 348 millones (un incremento del
27% con relación a 2008). Al 31 de diciembre de 2010, a un año y cuatro meses
de instalado el programa que llevó el ingreso por los derechos televisivos de $
268 a $ 600 millones anuales, la deuda global de los clubes con la AFA había
crecido un 38% y se ubicaba en los $ 479 millones.
Ayudar a los clubes en problemas económicos fue una
herramienta de Julio Humberto Grondona para amasar poder. El histórico
presidente de la AFA atendía a todos los dirigentes que se presentaran en su
despacho. Grandes, chicos y medianos. El gen grondonista está impregnado en los
clubes que más compromisos contrajeron con la casa del fútbol. El primero es
Independiente, que hoy le debe a la AFA siete veces más que en 2006. Julio
Comparada, primero; Javier Cantero, después, y Hugo Moyano, desde julio de
2014, contribuyeron a que los Rojos hoy le deban a la AFA $ 100 millones. El
número, es cierto, se redujo en los primeros meses de este año: en 2015 se
había elevado hasta un récord de $ 106 millones.

El segundo en el ranking de los deudores es Argentinos
Juniors, el club del actual presidente de la AFA: Luis Segura, un histórico
aliado de Grondona. El sucesor de Don Julio se mantuvo al frente de los Bichos
Colorados de 2002 a 2015. Salvo en 2011, siempre aumentó su deuda con la AFA.
El atraso de $ 98 millones que hoy tiene el club implica un incremento de 25
veces en una década. El descenso a la B Nacional, consumado en abril de 2014,
provocó que el club necesitara la ayuda de la AFA: ese año su deuda aumentó un
55%. Al año siguiente, 2015, ya con el objetivo de regresar a la elite,
volvería a recibir una mano de la tesorería afista: el impago trepó hasta rozar
los $ 74 millones.
El tercer escalón del podio de deudores es para Banfield,
con algo más de $ 85 millones en compromisos atrasados con la casa del fútbol.
Se sustenta en un salto del 193% ocurrido en 2015, cuando regresó a primera y
pasó de deberle a la AFA $ 27,5 millones a casi $ 81 millones. ¿Qué ocurrió?
Después del insólito descenso del Taladro en 2012, que culminó además en
acefalía dirigencial y en cesación total de pagos, a la deuda contraída en la
gestión Portell con la AFA se le agregaron dos ítems: uno, la ayuda financiera
para resurgir de las cenizas y pagar las deudas anteriores. Su presidente,
Eduardo Spinosa, dice: "Si Grondona no auxiliaba a nuestro club,
desaparecíamos. Era imposible salir adelante. Fue de gran ayuda junto a un plan
de salvataje financiero que resultó exitoso". Por otro lado en 2014 se
pasaron deudas por cheques viejos canjeados a la cuenta corriente. Por eso
quedó formalizado el pasivo tan elevado, ya que tener cheques de canje es
pasivo no formalizado o reconocido. Además, Spinosa defiende su gestión:
"Toda la ayuda de AFA la utilizamos para pagar deudas viejas luego del
desastre que heredamos".
Más abajo en el listado de deudores aparece Quilmes, club
que padece por estos días la obligación de tener que devolver parte de los
millones que le prestaron. El plan de desendeudamiento aprobado por la AFA lo
impacta de lleno: al Cervecero le descuentan $ 674.000 de los $ 3,5 millones
mensuales de la TV. Esta sangría inesperada (porque era costumbre que el dinero
adelantado o prestado por la AFA nunca se devolvía) provoca efectos
colaterales: el plantel profesional hace cuatro meses que no cobra y decidió no
entrenarse hasta que no aparezca una solución. En la última década, el rojo de
Quilmes con la AFA se multiplicó por diez. Dos de los máximos responsables de
la situación actual fueron Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete del
kirchnerismo que firmó el Fútbol Para Todos, y José Luis Meiszner, el canciller
de Grondona, que llegó a ser secretario general de la Conmebol y está implicado
por Estados Unidos en el escándalo de corrupción y lavado de dinero conocido
como FIFAgate.
El segundo club grande en la nómina de morosos es San
Lorenzo, con $ 50 millones de deuda. El Ciclón incrementó siete veces su
dependencia económica de la AFA en la última década. El caso azulgrana tiene
dos explicaciones: primero, la ayuda financiera que recibió Rafael Savino en su
último año como presidente del club, en 2009. Esa temporada, San Lorenzo
acrecentó su deuda con la AFA en un 80%. En agosto de 2012, Matías Lammens y
Marcelo Tinelli se hicieron cargo del club y comenzaron con un progresivo
desendeudamiento, que estabilizó las cuentas del club y lo independizó
financieramente. En 2016, sin embargo, la deuda con la AFA saltó de los $ 24
millones a los $ 50 millones actuales. "Se sinceró todo. Desde la deuda
existente hasta el canje de cheques", afirman desde la comisión directiva
que encabeza Lammens.
River es un caso aparte. Gracias al fuerte ingreso de
divisas en el último año (campeón de la Copa Libertadores 2015, vendió
jugadores por montos varias veces millonarios en dólares), liquidó el saldo de
su cuenta corriente con la AFA en 2016 y es uno de los pocos clubes que pueden
jactarse de ser acreedores de la casa matriz del fútbol argentino. En la última
década, sin embargo, la situación no fue tan alentadora. En 2013, un año
después de regresar a primera, la deuda llegó a los $ 83 millones. Fue la
última temporada con Daniel Passarella como presidente. En 2010, el primer año
del Káiser en el poder, River se endeudó como nunca antes con la AFA: las
ayudas económicas subieron un 108%. Al año siguiente, en 2011, River se iría al
descenso.
Boca, por su parte, también afronta sus compromisos impagos
con la AFA: de los $ 30 millones que le debía a la AFA en 2015, ahora tiene $
10 millones, según las cuentas oficiales a abril de 2016. El único gran salto
que muestra la evolución histórica de sus compromisos con la AFA en la última
década se da en 2009, con Jorge Amor Ameal como presidente. De $ 184.627 que
Boca debía en 2009 saltó a $ 16.728.983, un incremento del 8961%.
Pese a la inflación acumulada en los últimos diez años,
Racing le debe hoy a la AFA menos que hace una década. Empezó con $ 11,4
millones, cuando todavía estaba administrado por Blanquiceleste. Pasó por el
órgano fiduciario, primero, y después volvió a los socios. Tocó un pico de $ 23
millones de deuda con AFA en 2013, pero fue acomodando sus números hasta llegar
a la situación actual.
Si las cifras anteriores dan idea de la dependencia de la
Primera División de la AFA, la situación se agrava entre los clubes de ascenso,
algunos de los cuales aumentaron su dependencia financiera con la Asociación
más de cien veces en la última década. La primera institución de la B Nacional
que aparece en el ranking de deudores es Chacarita, con casi $ 35 millones
impagos y un crecimiento de casi diez veces en los últimos diez años. Por
debajo suyo está All Boys, que debe algo más de $ 33 millones, pero cuyo rojo
creció casi cincuenta veces desde 2006.
Acassuso (B Metropolitana) y El Porvenir (Primera D) son dos
casos paradigmáticos. Los referentes políticos de ambos (Javier Marín y Enrique
Merelas, respectivamente) pertenecían al círculo áulico de Grondona. Esa
lealtad puede ser una de las explicaciones por las que Acassuso haya
incrementado ¡101 veces! su deuda con la AFA desde 2006. Y por la que El
Porvenir, que milita en la última de las categorías, le deba a la AFA más que
cualquier equipo de la Primera C y casi todos los de la B Metropolitana. En esa
tercera categoría del fútbol argentino hay otros clubes que también se
beneficiaron de las ayudas de la AFA: Deportivo Merlo (debe hoy 33 veces más
que hace diez años) y Barracas Central (20 veces más).
"¿Qué es lo que pueden encontrar si revisan los libros
de los clubes? ¡Deudas!", anticipó Aníbal Fernández en una entrevista
televisiva de 2015. No le faltaba razón. La AFA, que aprendió con Grondona a
hacer política con la caja, puede dar fe de ello. Aunque tanta ayuda financiera
haya provocado su propia desfinanciación. Y la haya dejado al borde del default
por primera vez en su historia.