No se detiene, ni sugiere frenar su marcha. De un mal
comienzo, con derrota ante Central y casi sin rematar al arco, a este presente
de ilusión. Un sueño impensado desanda Godoy Cruz, que hace cinco meses atrás
apenas tenía combustible para terminar en el puesto 22 entre 30 equipos; hoy,
está a dos pasos de clasificarse para definir el título del Torneo Transición.
Una reinvención futbolística, con una idea que prendió con rapidez en un
plantel que tiene en la ausencia de recambio y un fixture con un clásico en la
última fecha, los puntos débiles.
Positivo: el mensaje, los nombres. La contratación de Sebastián
Méndez fue el punto de partida. Un técnico de perfil bajo, que se inicio en San
Lorenzo y más tarde bajó a clubes del ascenso, le dio las características al
equipo. Con un presupuesto modesto, el ingenio y el ojo clínico del conductor,
salió a la luz. Construyó una estructura que a lo largo del recorrido sufrió
pequeños retoques, porque Godoy Cruz es un equipo que sale de memoria: nueve
futbolistas jugaron entre 13 y 14 encuentros, una señal de que los ejecutores
tomaron la idea desde el comienzo. "Es un gran grupo y de un gran grupo se
puede formar un gran equipo", resalta el técnico.
Tratamos de disfrutar el momento, porque esto no se da todos
los días. Será difícil que se nos escape, pero si se nos escapa sabremos que
dejamos todo (Facundo Silva, volante de Godoy Cruz)
Godoy Cruz venía golpeado y Méndez, desde el convencimiento,
le impuso una personalidad ganadora. Es un conjunto con carácter, que rescató
los mecanismos para sobreponerse a resultados adversos; asimiló los golpes y
los reconvirtió en una fuerza arrolladora. Los nombres propios también hacen a
la actualidad, porque apellidos que deambulaban por la cancha hace unos meses
atrás, se potenciaron: Pol Fernández tomó protagonismo; Zuqui es capitán y el
corazón; la remozada zaga central que conforman Danilo Ortiz y Diego Viera es
efectiva; Rey resultó un arquero confiable y la fórmula Ayoví-Morro García
desarticula rivales.
Negativo: el recambio y el último paso. Que apenas 14
futbolistas hayan estado presente en más de la mitad de los partidos es un
síntoma de las escasas alternativas de jerarquía que dispone Godoy Cruz para desandar
el camino. Resolver la ausencia del Morro García, cuando reciba a Belgrano,
será toda una prueba para los mendocinos: el goleador uruguayo ya dejó una vez
la formación, ante Gimnasia, tras la expulsión con San Lorenzo, y su
reemplazante fue Javier Correa, que apenas tuvo acción en tres cotejos. Definir
frente a San Martín, de San Juan, de visitante, es otro de los exámenes, desde
el temple, que deberá sortear para llegar a la final.ß
San Lorenzo. Hizo el clic, pero lamenta el pasado
De arremetida, con una racha que invita a sostener la
ilusión, San Lorenzo hizo desaparecer los fantasmas que lo acosaron durante la
Copa Libertadores para reencontrarse con su mejor versión en los capítulos
finales del Torneo Transición. Un plantel que resistió a las críticas y
defendió el ciclo de un director técnico que leyó lo que pedía la estructura,
más allá de los gustos personales y la filosofía de juego que buscó poner en marcha,
aceleran el pulso en el Bajo Flores; la floja diferencia de goles, el mayor
contratiempo.
Positivo: cambió y resulta insoportable. La rápida
eliminación de la Copa Libertadores empujó a San Lorenzo a renovarse,
fortalecerse puertas adentro. Y lo hizo de la mejor manera: con triunfos y
enseñando una imagen de equipo recuperado del golpe que a punto estuvo de hacer
estallar el ciclo Guede. Cambió la estructura, cambiaron los resultados y
también cambió el entrenador, que optó por protegerse, empleando un método de
juego más cercano a lo que fueron los días del Patón Bauza como conductor, que
lo que intentó impulsar mediante sus ideales.
La confianza no se perdió nunca. Empezamos el año ganando un
título, pero es difícil mantener ese nivel. Hoy estamos bien, con ganas e
ilusión de pelear hasta el final (Matías Caruzzo, defensor de San Lorenzo)
La estrepitosa derrota con Quilmes provocó el clic y la
victoria en Mendoza, frente a Godoy Cruz, lo puso definitivamente en carrera.
La experiencia es una ventaja, porque este plantel, con algunos pequeños
retoques, fue campeón de América; y los que se sumaron -Cerutti y Angeleri,
entre los titulares con mayor rodaje- le aportaron jerarquía. Hoy la estructura
tiene solidez defensiva y a Torrico siempre alerta para frenar el peligro;
equilibrio entre los volantes con el histórico tándem Mercier-Ortigoza;
desequilibrio individual en Cerutti; panorama e inteligencia en Belluschi, y a
un definidor en su máxima expresión: Blandi. El goleador convirtió en los
últimos tres juegos y su presencia en el área asoma temible para los rivales.
Camino a paso firme, con la esperanza de que la presión resulte insostenible
para Godoy Cruz.
Negativo: gritos de desventaja. Es el pasado más que el
presente quien condiciona al Ciclón en la pelea por ganar la Zona 1 y jugar la
final del Torneo Transición ante Lanús. Fueron aquellos pasajes donde el equipo
se mostró nublado para generar juego y con escaso poder de fuego para lastimar
lo que hace que hoy se lamente. Los empates con Huracán y Gimnasia y las
derrotas frente a Arsenal y Quilmes le minaron el espíritu, lo desestabilizaron
y le impiden emparejar a los mendocinos, que con la abultada diferencia de
goles hacen una diferencia que, al final del recorrido, puede ser abismal.
Lo que le queda: visitará a Colón en la penúltima fecha y
será local contra Banfield en el cierre.