En el gimnasio Force, ubicado en Ameghino entre Córdoba e Ignacio de la Roza, hay dos pibes que entrenan todos los días en doble turno. A pulmón y a pura dedicación, Paulo García (26) y Gonzalo Araos (20) se preparan para la finalísima del campeonato Argentino de MMA (Artes Marciales Mixtas), en donde ambos persiguen un mismo objetivo: lograr el pase a los Panamericanos.
Junio se ve lejos y aunque aún resten conocer el resto de sus rivales, los sanjuaninos se pulen al máximo junto a su entrenador Roberto Pereyra, de la escuela Mapuche Fight Club. "Ellos están cerrando un circulo de cinco años intensos de trabajo y sacrificios, con algunas serias lesiones, en el caso de Gonzalo una operación en su rodilla y de Paulo un desplazamiento de su hombro. Están en la cúspide de su carrera amateur, ya preparados para dar el gran paso a lo profesional”, comentó el técnico.
En cuestión de días los campeones de la zona Centro se verán las caras en la gran jaula junto a los de la zona Norte, Sur y la de Buenos Aires. Paulo en peso pesado y Gonzalo en peso pluma, deberán ganarle a tres rivales para así coronarse campeones argentinos y finalmente alcanzar los Panamericanos. "Estoy tranquilo, esperando la competencia, la que será difícil. Hay que descansar la mente y relajarse. Hay que estar concentrado en el momento previo para hacer lo que uno sabe. ¿Mi familia? Me apoya y me alienta, aunque lo viven con muchos nervios”, cuenta García, quien practica MMA desde los 6 años y en amateur va invicto con cinco peleas.
Gonzalo, el más chico, contó que está animado y entusiasmado con la pelea, pues también será el pase de ambos al mundo profesional. "Es una oportunidad muy grande para demostrar que estamos a nivel de las mejores provincias del país y que estoy de vuelta a nivel de competencia. Es un momento muy importante para el deporte local”, expresó Gonza, quien vuelve después de estar parado dos años por una lesión.
Para los chicos sin dudas es tocar el cielo con las manos, sobre todo porque sus participaciones en el mundo del MMA son a base de sacrificio. Compiten con plata de sus propios bolsillos, excepto en algunas competencias en las que la propia organización se hace cargo de los gastos. "Es difícil que se apoye a este deporte. Viajamos con plata de sponsors o nuestra, no hay otra forma”, dijo Paulo.