Historias

El chimbero que está a un paso de Primera

Matías Garrido hizo cuna en las inferiores de Peñarol y se consagró ídolo en Sportivo Desamparados. Hoy en B Nacional con Patronato de Paraná, segundo en la tabla, desea conquistar el ascenso y enfrentar al amor de su vida: Boca Juniors. Por Carla Acosta.
miércoles, 30 de septiembre de 2015 · 07:04
Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

Se crió en el Barrio Sarmiento, en Chimbas, de donde se trasladaba solito y con sólo seis años hasta el club Sportivo Peñarol. En el Bohemio jugó en todas las divisiones inferiores pero fue en Sportivo Desamparados en donde pegó su gran salto, cuando conquistó el ascenso a B Nacional y se ganó el corazón de todos los hinchas puyutanos. Hoy el sanjuanino Matías Garrido (29) está cerca de otro gran salto con la pelota, con Patronato de Paraná segundo de la categoría y rasguñando el sueño de jugar en Primera División. 

De sangre chimbera, se crió junto a su mamá Nélida y sus hermanos (su papá falleció cuando apenas tenía 7 añitos de edad). Pudo terminar la secundaria y pese a los trabajos temporales que tenía de adolescente –uno de ellos de repartidor en el Rey del Copetín- no descuidó sus deseos con la redonda.

En San Juan dejó su huella de buen jugador, para muchos un "crack” y "el distinto” de cuanto equipo integraba. De chico, cuando jugaba bien adelantado, de "9”, o de enganche, ya hacía de las suyas con la pelota. De hecho le bastó tener 17 años de edad para hacer su debut en los torneos oficiales de Primera, en donde cobraba un sueldo de $30 por punto conseguido, $90 por partido ganado: "Fueron momentos muy lindos porque jugaba cerca de mi casa y con muchos amigos. Era una época en donde te divertías con amigos y disfrutabas todo. Siempre iba a entrenar solo, encaraba solito hacia el club”. 

En Sportivo Desamparados tuvo su gran despegue cuando consiguió el ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino y se ganó el respeto no sólo del hincha víbora, sino también de aquel aficionado del buen fútbol. "También fue una etapa muy linda, fueron tres años con muchos chicos de San Juan. Logramos un lindo grupo con mis compañeros y así pudimos llegar al ascenso. Tener un grupo de buenas personas fue la clave para saltar de categoría”. 

El volante, después de pasar por Gimnasia de Jujuy –también en B Nacional- y Juventud Antoniana, desembarcó en Patronato, hoy su gran trampolín para cumplir el sueño de jugar en la máxima categoría. "El fútbol me llevó hasta donde estoy y soy agradecido. El amor y la pasión por la pelota me hizo llegar hasta acá. Creo que el presente que vivo es lindo, estamos en buena posición y en la lucha por coronar el torneo de la mejor manera.
 
Creo que esta oportunidad llegó en el momento indicado por la edad que tengo (29) y uno desea jugar en
Primera, hay una gran expectativa”. 

Además cuenta que es hincha de Boca y que otro de sus anhelos es poder enfrentar al Xeneize con la camiseta de El Patrón: "Es un objetivo, lo estamos viviendo a full. Por ahí en los momentos libres se piensa en esto y en los equipos que se pueden enfrentar pero falta mucho, hay que estar tranquilos”. 

¿Se pone la del Verdinegro?

Aunque en lo afectivo y deportivo esté vinculado a Sportivo Desamparados, no descarta la posibilidad de vestir en alguna oportunidad la camiseta de San Martín, mucho menos en estos tiempos en el que el equipo de Concepción está en Primera. "Mis amigos, hinchas de San Martín, quieren que vaya a jugar para allá. Pero uno está tranquilo y viviendo este momento de la mejor manera. No tengo problema con el fútbol sanjuanino, lo sigo mucho y sería lindo jugar en algún club de allá. Ellos están haciendo una buena campaña y aunque se opacó por el clásico, siguen sumando puntos para clasificar hasta en una copa. Seguramente terminaré mi carrera en San Juan”, comenta. 

Otro mimo de la vida

Matías vive un momento especial en lo futbolístico pero también en lo personal. Su esposa Laura, sanjuanina y madre de su hija Josefina, espera mellizas para octubre. "Este año se me dio todo. Estoy contento, tratando de disfrutar cada momento en familia y con tranquilidad”. 

Dice que es todo un sacrificio tener a la familia lejos de sus raíces, de su querido San Juan, y que como consecuencia adopta otras facetas diferentes a las del fútbol: "Vivir lejos de la familia es lo más duro de la profesión. Se extraña mucho, el asado con tus seres queridos o la coca en la puerta de casa con los amigos. Acá nos contenemos mucho y claro me toca ayudar en otros aspectos. En la cocina no aporto casi nada pero le ayudo a mi señora con la nena, a cambiarla y bañarla (risas)”. 

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