"Me siento completo, como que me saqué muchas mochilas de encima y hoy puedo dedicarme exclusivamente a la bici”. Así arranca la nota con Daniel Zamora, pedalero de la Agrupación Virgen de Fátima y uno de los más queridos de las rutas sanjuaninas. El ciclista vivió dos años muy duros, con el doping no negativo en el 2014 y la reciente operación cervical por la que estuvo al borde de abandonar definitivamente la bici. Recuperado y con más energías que nunca, Zamorita habla de todo: sus ganas de ser protagonista en la Temporada de Ruta, el reinado del SEP y su ilusión de correr en el Tour de San Luis.
-Se te ve mucho más tranquilo ahora…
-Gracias a Dios ahora estoy más metido en el ciclismo después de estar un tiempo inactivo. Volví con más ganas.
-Pasaste muchas cosas, una de ellas lo del doping no negativo…
-Eso me llegó a destruir. Gracias a Dios y a muchos amigos, ya que hubo gente que lo tomó bien y otra que lo tomó mal, pude salir adelante. La mayoría del ciclismo me entendió, ya que a cualquiera le puede pasar. Me acuerdo que cuando le daba no negativo a otros corredores a mí me decían ´viste lo que le pasó a ese´ y se ponían contentos. Yo les contestaba que no digan eso porque estamos propensos a que sucedan estas cosas.
-¿Cómo pudiste superar aquel momento?
-Fue difícil, tenía que tener más fuerza yo que mi papá y mi mamá. Ellos me preguntaban en qué pensaba yo y sólo les decía que estuviesen tranquilos, que iba a pasar. Un día llego a mi casa y veo a mi mamá llorando, viendo el diario en donde salió todo. Les di tranquilidad porque esto es un circo y se maneja así.
-¿Quedó en el pasado?
-Lo olvidé, está totalmente superado.
-De todos modos, este año te tocó atravesar otro duro momento…
-Tenía una hernia de disco, en la quinta y cuarta vértebra. Me dolía la ciática. Estuve dos meses y medio en cama sin moverme porque no me quería operar. Me decían que si me operaba se podía complicar, que no sabían si iba a quedar bien y si podía volver a andar en bici. Entonces yo me quedaba en cama, quería sanarme sólo.
-¿Corría riesgo seriamente tu continuidad en el ciclismo?
-Sí, yo estaba muy mal. El primer médico que me vio me dijo que iba a quedar mal y salí del consultorio llorando. No sabía qué hacer. Estuve diez días tirado, sin ir a ningún médico. Pero después me di cuenta de que la única posibilidad de quedar bien era arriesgándome a la operación. Con la ayuda de mis viejos y mi novia quedé tranquilo y me operé. A los dos meses de la operación agarré la bici. Me fui a 9 de Julio, era burro que no le hice caso al doctor.
-Hoy estás bien…
-Esa molestia ya no la tengo. Estoy yendo al gimnasio y me siento completo. Corrí en Chile, hice pista y hace poco estuve en Catamarca. Lo que sí al no poder mover mucho la pierna derecha, la que tenía jodida, perdí masa muscular y a la hora de acelerar en la bici tengo más carga en la izquierda. Estoy trabajando en el gimnasio. Me siento re bien, a la Vuelta llego diez puntos, mejor que años anteriores.
-¿Tu objetivo es la Vuelta a San Juan, volver a ser protagonista? ¿Está más complicado ahora por la presencia del SEP?
-Creo que llego a pelear otra Vuelta. Todos los años está complicada la temporada y ahora que el SEP quiere ganar su tercera Vuelta, está bueno. Me encanta que esté peleado. Llegar a ganarle a esos locos te da un prestigio más grande.
-¿Sentís que a San Juan le falta su referente local?
-Sí. Me encantaría ser yo quien ocupe ese lugar pero es difícil. La gente es la que te pone en ese lugar.
-¿Y soñás con ser continental, se rumorea que la Provincia puede tener su equipo con ciclistas exclusivamente locales?
-Me gustaría que mi equipo sea continental y creo que hay otros, como los de Pocito, que están a la altura de serlo. Me encantaría poder correr el Tour de San luis, me interesa mucho esa competencia por lo que significa a nivel nacional.