Palabra de Titán:"Pasaron 15 años, y la gente aún lo agradece"

El Loco Martín Palermo, mano a mano con Olé, revive el histórico triunfo ante el Real y, como 9 que fue y DT que es, destaca a Tevez y a Calleri y banca al Vasco. “Este Boca va por buen camino”, dice de cara a la Libertadores.
sábado, 28 de noviembre de 2015 · 10:27
-¿Con que sensaciones te levantaste hace 15 años? 
-Ese día era esperado por todos. Nos había costado mucho llegar hasta ahí, se había hecho un gran esfuerzo. Desde la llegada de Carlos (Bianchi), se conformó un gran grupo con una mentalidad ganadora muy importante y ese día estábamos todos muy compenetrados, metidos, ilusionados y confiados en lo que podíamos llegar a conseguir. Me levanté deseoso de que nos fuera bien y que las cosas habladas y analizadas por parte del técnico se llevaran a cabo adentro de la cancha.

-Se cumplía un año de tu operación en la rodilla. ¿Lo tenías en la cabeza? 
-No, la verdad que no. Era el partido, de querer jugar esos 90 minutos, de vivirlos, quizás como única vez, y fue toda la energía volcada al partido, no había ninguna otra cosa que me perturbara. Quería vivirlo con una intensidad muy alta.

-Venías de hacer cuatro goles en la última práctica. ¿Eso influía en vos? 
-Más que me sirviera para agarrar confianza, había salido una práctica muy buena y eso hizo que el equipo sintiera confianza y seguridad de lo que se podía desarrollar en el partido. La conexión que hubo en ese ensayo con el Chelo (Delgado), con quien no había jugado mucho, fue a la perfección y de igual manera se dio adentro de la cancha.

-También habías hablado 20 minutos con Bianchi.
-En ese momento él ya me daba a entender que Guillermo no iba a jugar, porque venía lesionado. Saber que se había decidido por el Chelo ayudaba a mentalizarme. Siempre teníamos charlas amenas, de consejero también, de transmitirme ese respaldo y confianza que me dio siempre. Y también tocamos todo lo que significaba para cada uno de nosotros el partido. Eramos 11 y el resto que acompañaba empujando, alentando, dando ánimo. Era una oportunidad única, y para el club también, volver a estar entre los grandes a nivel mundial.

-¿Qué te preocupaba del Real? Era un equipo de altísimas figuras.
-Lo catalogaban así porque estaban Figo, Raúl, Roberto Carlos, Morientes que entró, Hierro, Makelele, Guti... Muchos jugadores que uno respetaba pero que no temía enfrentarlos. En la cancha somos 11 contra 11 y va de momentos a cómo uno se levanta y cómo está. Y en eso los superamos ampliamente.

-¿La del gol fue la primera pelota que tocaste? 
-No me acuerdo si en esos dos minutos que iban había tocado alguna pelota... Pero eso te muestra cómo estaba yo de metido, el estar concentrado y acompañar la jugada, y terminar convirtiendo el primer gol.

-¿Y el segundo? ¿Ya sabías que cuando Román la agarraba, tenías que picar a buscar el pase? 
-Sí, más allá de que no era común que me habilitara desde nuestro campo. Era una jugada de ataque del Real y por cómo ellos quedaron parados, Román tuvo la facilidad típica suya de sólo mirar que yo hiciera el movimiento y meterme el pelotazo largo a disputar la pelota con Geremi: llegué hasta el borde del área forcejeando y lo frené un poco con el brazo para darme lugar a sacar el remate.

-Y faltaban 85’ más...
-Pero la ventaja temprana no nos hizo creer que ya estaba ganado. Yo había metido los dos goles pero sabía que tenía que seguir trabajando para el equipo, defender todo, ver si había opción de un tercer gol... Eran muchos minutos por delante para hacer el esfuerzo de mantener la diferencia entre todos.

-¿Cuándo te sentiste ganador? 
-Cuando terminó. Más allá de que nos habíamos hecho fuertes defensivamente, y ellos no encontraban el empate, no estábamos tranquilos. Sabíamos el rival que teníamos enfrente y eso no garantizaba nada. Recién nos liberamos cuando el árbitro tocó el silbato.

-¿Y qué sentiste? 
-Mucha emoción, alegría de abrazarnos entre todos para festejar, de vivir un momento único, era un logro importantísimo de repercusión mundial, mucho más que la Libertadores que se había conseguido meses atrás. La magnitud superaba cualquier título que habíamos logrado hasta ahí. A partir de ese triunfo, cada uno de nosotros tuvo un despegue mayor, traspasamos las fronteras. Después de este partido, muchos tuvimos la posibilidad de llegar a Europa.
 


-Y en 15 años, salvo Boca en 2003, nadie repitió...
-Pasaron 15 años y el hincha lo sigue agradeciendo en cada momento. ¡Cómo olvidar el acompañamiento de la gente en ese viaje! -Y ni hablar el regreso, ¿no? -No tuve otra situación similar a la que viví en ese momento. Fue único. Ahí te das cuenta lo apasionado que es el hincha de Boca: desde Ezeiza hasta el hotel Los Dos Chinos, porque teníamos que quedar concentrados, lo que fue la autopista, el recorrido de la 9 de Julio, uno iba en la ventana, queriendo ver todo. Familias enteras llorando. Increíble.

-¿Dónde ubicás este triunfo en la historia del fútbol argentino? 
-A nivel club, debe ser de los más importantes. Entre los tres primeros, seguro.

-¿Y en tu carrera? 
-El más importante a nivel títulos, no hay comparación.

-¿Los goles también? 
-En Boca, sí. También los recordaban mucho en España, cuando enfrentaba al Real Madrid. Están junto al de Perú y el de Grecia, con la Selección. Son los de más relevancia en mi carrera.

-Te dieron la llave de una Toyota. ¿Llegaste a subir? 
-Je, no. Antes de volver, nos trajeron la plata y se puso en el pozo a repartir. Siempre fue igual el reparto cada vez que se ganaba. Era un logro personal pero el grupo era causante de haber conseguido eso.

-¿Jugaban para vos? 
-El equipo siempre tenía dentro del área esa referencia que era yo, pero no jugaba para mí. Sí la identidad de juego que Carlos encontró hacía que la jugada casi siempre finalizara en un centro de Guillermo, en un volante que asistía o un lateral que pasara al ataque, o mismo un último pase de Román hacia a mí, pero ellos también tuvieron participación con goles importantes en otros partidos.

-¿Por qué ganaron ese día? 
-Por el convencimiento. El equipo tuvo un recorrido de campeonatos y títulos que hizo creernos ganadores, creernos que a nadie le iba a ser fácil poder vencernos. Y cuando vos ves que hay tanto convencimiento, que Carlos logró que ese convencimiento sea grupal, es muy difícil que te derroten.

-¿Por qué es muy difícil repetir una conquista así? 
-Porque tenés que encontrar los jugadores adecuados, encontrar la armonía que se había gestado desde la dirigencia que encabezaba Macri, junto a Zidar, Cirilo, Salvestrini, Pompilio, Conde, más la consolidación del cuerpo técnico con los jugadores, y el acompañamiento de la gente. Cuando esas cuatro patas están firmes y sólidas, no hay con qué darle. Y si hoy alguna se debilita, conseguís algunas cosas, pero no llegás a lo importante.

-Volviste a ganar en Boca, ¿esa fue tu mejor etapa? 
-Sin dudas también fue importante la del Coco (Basile): todo lo que jugamos lo ganamos. Pero la del 98-2000 fue la mejor. Incluso, de la historia de Boca.

-¿Y este Boca puede ir camino a eso? 
-Es muy difícil de pronosticar o creer... En el ciclo del Coco nunca se llegó a jugar la Libertadores y no supimos si se podría haber ganado y llegado a Japón.

 -¿Qué te pareció este último Boca? 
-Bien. Hizo las cosas bien y logró los resultados porque se mantuvo. Aunque en el medio hubo circunstancias que parecía que no estaba todo bien, lo mejor fue haber confiado y respetado la continuidad del Vasco. La llegada de Carlitos descomprimió un poco al resto. El asumió otro rol de protagonismo que hizo que, como consecuencia de lo que ya venían haciendo, se viera un equipo más sólido, más confiado y que lo llevó a lograr los títulos.

-¿Te pareció un justo ganador? ¿Te gustaba? 
-Lo veías y sabías cómo era el estilo de Boca.

-¿Le ves pasta para ir por la Libertadores y el posterior Mundial de Clubes? 
-Va por buen camino. Hay que seguir consolidándolo y fortaleciéndolo para lo que viene en 2016. La Copa es el torneo a ganar; lo otro, una consecuencia.

-¿Esperabas que Tevez influyera así? ¿O pensabas que le iba a costar más? 
-Costar no, porque venía en un momento de plenitud en la Juventus y no le iba a costar reinsertarse en el fútbol argentino. Se sabe la capacidad que tiene Carlos y es por eso que él asumió ese rol, no vino a ver qué pasa. Volvió comprometido con el momento, la circunstancia, y ese contagio descomprimió responsabilidades al resto, los jugadores se liberaron y empezaron a ser otros.

-Calleri fue uno. ¿Te gustó como 9 de Boca? Es un 9 distinto a vos.
-Siempre digo que no es una referencia de área, no se siente cómodo jugando entre medio de los dos centrales. Necesita espacios, es potente en velocidad, pero igual es goleador y rindió. Y es joven y tiene mucho potencial para seguir aprendiendo. Se terminó potenciando él, como Lodeiro, Pablo Pérez, Cubas si le tocaba jugar, Erbes... Todos en definitiva subieron su rendimiento.     -Y si viene Osvaldo, ¿le recomendarías a Calleri que se fuera o se quedara? -Primero que se resuelva. Y después Calleri sabrá qué es lo mejor para él y el club. Hablar de supuestos, hoy, desde otro lugar, veo que no soy quién para opinar.

-¿Opinás como DT o co-mo ex jugador de Boca? 
-Hoy, más como técnico. Antes era más de decir lo que pensaba y sentía, por lo que yo vivía como jugador. Ahora lo veo desde otra perspectiva. Un entrenador tiene que ser más medido, más justo con las palabras, porque nunca sabés si lo que opinás le puede molestar a un jugador tuyo o a alguno que algún día podés llegar a dirigir.

-Y con este cuidado, ¿ser panelista en ESPN no te pudo jugar en contra en tu carrera como técnico? 
-No, porque en sí fue sólo la final de la Champions y la Copa América. Cuando después quisieron que siguiera con el tema del torneo local, preferí no hacerlo, porque sigo con la intención de dirigir, y evité involucrarme en ciertas opiniones sobre jugadores y colegas. Igual, la tele me sirvió para estar en un medio de conocimiento, y de encontrarme con entrenadores y charlar y sacar referencias y conclusiones de ellos. A eso le agrego lo que aprovechamos en el viaje a Europa con las leyendas de Boca para conocer otras metodologías y formas de trabajo de allá. Cómo son los manejos de grupo en el Milan, el Real Madrid... Y la semana pasada asistí al seminario de Conexión Fútbol. Esto es capacitarse constantemente porque uno quiere seguir en esto y es apasionado. Y del mismo modo que tomé mi carrera de futbolista, también lo quiero hacer como entrenador. Ahora hay que esperar y ver qué posibilidad surge para ver si en el 2016 se puede empezar trabajando.

-¿Rechazaste ofertas que no te conformaban? 
-Las evalué más en el criterio. En mis comienzos yo aposté a Godoy Cruz. El desafío era empezar como empecé como jugador, desde abajo. Peleándola. Hicimos un gran año y, más allá de no tener la posibilidad de seguir, habíamos encontrado consolidarnos y armar un grupo importante. Y cuando se dio lo de Arsenal, era un equipo importante que había ganado cosas a nivel local e internacional y que estaba marcado por la salida de Alfaro, quien había ganado todo. Costó rearmar el equipo, conformar un idea de trabajo diferente a la propuesta de Alfaro. Fue un semestre bueno y otro malo, que hizo que tomara la decisión de irme. Yo cuando veo que no se encuentra el camino y que el club es el que se termina perjudicando, prefiero que las cosas no se estiren para que terminen peor de lo que ya están.

-¿Qué chance esperás? 
-Hay que abrir puertas. Estuvimos en Chile reunidos con diferentes dirigentes, conociendo sus formas. En México también. Si yo me cierro en que voy a dirigir sólo en Argentina, no va. La carrera de entrenador es más nómade que la del jugador y se basa en tener conocimientos del fútbol de otros países, y estar preparado para lo que toque. Siempre con la misma idea: armar equipos que sean protagonistas y agresivos, como siempre fui yo.

-¿Hablaste con Arruabarrena en este tiempo? 
-Hablamos cuando nos enfrentamos, que yo necesitaba saber si Palacios podía jugar o no. Lo he felicitado cuando salieron campeones. Pero hablar de fútbol o de su forma de trabajar... Boca lleva un tiempo muy exigente y los tiempos libres no son para liberarse sino para la familia. No le pregunté cómo lo vivió.

-¿Apoyás su continuidad? 
-El Vasco demostró que merece que le renueven. Si no pasa por alguna razón suya, se tiene que mantener. Está el deseo de una próxima Libertadores, hay elecciones de por medio... Lo principal es que conoce lo que es Boca en sí como para después, con ese conocimiento, encontrar le grupo y los jugadores. También cuenta que Boca le da la posibilidad de armar planteles con recambio.

-En 2011 jugaste para Angelici. ¿Ahora te vas a meter en las elecciones? 
-No, porque tengo otra función y proyecto. Estaba recién retirado, sabía que iba a ser técnico pero no era mi momento y conocía quién estaba dentro de la conducción y cómo podía ser a futuro. Ahora prefiero mantenerme afuera, porque conozco a todos los candidatos y mantengo buena relación con todos.

-Se están rodeando de ex compañeros tuyos. ¿Algún candidato te tanteó? 
-(Sonríe). Obvio que sí. Pero les dije que quiero dirigir. El día de mañana cualquiera puede ser presidente e identificarte de antemano con uno o con otro no tiene sentido. Y aunque esté identificado, sé que tengo que estar abierto a dirigir otros clubes.

-¿Cuándo creés que te va a llegar Boca? ¿Cuándo vas a estar preparado? 
-El tiempo dirá cuándo me tocará dirigir a Boca. Lo bueno es que ya se empezó con este ciclo de jugadores que han vivido muchas cosas en el club. Y estará Guillermo con alguna posibilidad, o Cagna si vuelve a tomar el camino de entrenador... Es importante que el club vea que el conocimiento como ex jugador de Boca es una ayuda. Eso no quiere decir que estés capacitado 100%. Pero ayuda. Hoy vivo el momento tranquilo y estoy en una postura que las cosas se van sucediendo. Ahora voy a ser padre a los 42 años, después de esperar, de luchar, de buscar... ¿Qué me voy a apurar con querer que sea ya el momento?

-Ocho meses sin trabajar, casi un embarazo.
-Je. Sí. Esperemos que a los nueve meses nazca... No es demasiado tiempo pero necesito del fútbol. Hay fútbol en la tele, y pongo. Y lo más cercano a poder sacar toda la adrenalina del cuerpo es trabajando en el campo y transmitiendo lo que más me apasiona.

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