Historias

La reina del tablón verdinegro

Emilce González tiene 18 años y es la única mujer de la barrabrava de San Martín. Maneja los bombos, dirige el cancionero en las canchas y es la más respetada de la popular. Una historia entre la pasión y el peligro por la camiseta.
sábado, 03 de octubre de 2015 · 11:09
Por Carla Acosta

Con camiseta y pantalón verdinegro, y un espectacular bombo colgado al cuerpo, la morocha encabeza el ingreso de la barrabrava al estadio del Pueblo Viejo. No es una hincha más, es la reina del Hilario Sánchez. Esta es la historia de Emilce González (18), la única mujer de la barra de San Martín que cuenta su amor por el Santo sanjuanino y su interna en una de las hinchadas más conocidas de todo Cuyo. 

A los 13 años, cuando descubrió su pasión por el Verdinegro gracias a su papá Carlos y su hermano Iván, empezó a ir a la cancha con un "zurdo” (bombo ovalado). Después se compró un bombo con platillo, al que en ensayos de entrecasa lo reemplazaba por las tapas de las teteras. Confiesa que para pagar viajes o el instrumento, hasta limpiaba veredas y cunetas de los vecinos. "Yo me metí a la hinchada sin decir nada, yo ya tenía instrumentos. Con el correr del tiempo me empezaron a conocer y a respetar. Me decían muchas cosas, les llamaba la atención verme con un bombo. Soy la única mujer de los que tocan y no me considero ni barrabrava ni nada, soy una hincha más que va a alentar a su equipo. En el grupo me respetan y jamás me chicanearon por ser la única chica”, cuenta Emilce, aficionada al fútbol desde muy chica. 

Dice que desde que aquel entonces jamás pisó una platea, siempre fiel a la popular que tantas alegrías y satisfacciones le da partido a partido. Es la primera en entrar a la cancha –sin entrada por ser parte de la hinchada- y una de las que dirige el cancionero durante los partidos: "Lo que más me gusta de ir a la cancha es la fiesta que se arma, el cantar y tocar el bombo. Así estoy todo el partido, ya me acostumbré al peso del bombo. A veces no podemos ver los goles por las banderas colgadas, pero nosotros seguimos con la fiesta en la hinchada. Me gusta tocar y me gustaría hacerlo hasta que sea vieja”. 

Ser parte de la barra no es nada fácil, sobre todo siendo una mujer. Cuenta que en Mendoza, subiendo a un colectivo en un partido frente a Godoy Cruz, se salvó de un latigazo de un policía. También de aquella vez en Rosario, cuando tuvo que correr varias cuadras para evitar que le roben el bombo. "Nunca tuve miedo de estar en esta posición. Me gusta esto, el descontrol. Es verdad que hay que cuidarse y hacer las cosas bien. Se corren riesgos y más cuando estás con un instrumento encima. Me acuerdo que ante Newell´s de visitante, unos hinchas de la Lepra nos empezaron a corretear a mi hermano y a mí para robarnos los bombos. Pero son riesgos que pasas, como cuando te caes de las tribunas con el bombo. Por suerte me cuidan mucho, es más, soy la primera en entrar a la cancha”. 

Emilce está terminando la secundaria  en la E.P.E.T Nº3 y cuenta que compañeros y profesores se asombran por su pasión por las canchas. La sorpresa incluso llega también hasta las hinchadas de otros clubes, quienes a través de Facebook la halagan y le tiran flores.  En su casa pasa más de lo mismo. "Dicen que soy muy conocida y a mí eso me llena. Me encanta lo que hago. Mis viejos me dicen que soy machona pero ellos saben que esto me hace feliz y que los muchachos me cuidan”. 

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