La final de la Copa Argentina está marcada por un calendario apretado

Si Boca no se consagra campeón del torneo local contra Tigre, sus dirigentes quieren retrasar la definición frente a Rosario Central, que aún no tiene fecha ni sede confirmadas.
domingo, 25 de octubre de 2015 · 09:38

Un inesperado retraso en el vuelo chárter que devolvía a Buenos Aires al plantel de Boca tras la victoria ante Lanús por 2 a 0 modificó los planes de un rápido retorno. Y en los primeros minutos de ayer, mientras los jugadores intentaban disimular su fastidio, los rumores se encadenaban

Casi a la misma hora en que el técnico de Rosario Central, Eduardo Coudet, hacía fuertes declaraciones desde Salta en relación a los supuestos beneficios que Boca tiene en lo que respecta a la decisión de a dónde y cuándo jugar sus partidos, un dirigente de peso de la entidad de la Ribera lanzaba en los pasillos del hotel sanjuanino una frase que incluso parece ratificar las sospechas del DT del conjunto rosarino: "Si somos campeones contra Tigre, el 1° de noviembre a la noche se anuncia la fecha y la sede de la final. Si no, no. Boca no va a jugar dos definiciones con Central con cuatro días de diferencia". Ante el análisis de que no queda mucho margen de reprogramación de fechas para el desenlace del torneo local, el mismo dirigente afirmó: "Entonces, la final de la Copa Argentina se jugará en otro momento."

Si bien la AFA no se caracteriza por su prolijidad a la hora de organizar los calendarios de sus competiciones, e incluso arma y desarma la agenda a su antojo, lo que se sugiere desde Boca parece poco práctico, ya que la Copa Argentina debe definir necesariamente a su campeón antes de que se juegue la última fecha del torneo local.

Ocurre que si en la fecha 29 se confirma que San Lorenzo queda fuera de la carrera por el título y el segundo puesto, el club de la Ribera y su par de Rosario, ya clasificados a la Copa Libertadores, liberarán el cupo que otorga la Copa Argentina al certamen continental. En ese caso, ese boleto será para Racing, por estar mejor ubicado que Lanús, el otro semifinalista, en la tabla final del torneo local. En consecuencia, el equipo de Avellaneda liberaría su lugar en la Liguilla pre Libertadores. Eso modifica la composición de esa mini competencia y de la que clasifica a la Sudamericana.

Todo este asunto podría quedar resuelto en una semana, en caso de que Boca se consagre ante Tigre. Ante ese escenario, y aunque nadie de la organización quiera confirmarlo, es casi un hecho que la final de la Copa Argentina sería el miércoles 4 de noviembre y todo culminará en el orden y fecha previstos.

Pero no sólo la política y el poder de cada club en la AFA quedan a la vista en lo que respecta a la fecha de la final entre Boca y Central. También aparecen las negociaciones de cada provincia, en lo que hace a la definición de la sede.

Por un lado está San Juan, que desde un primer momento había manifestado su interés por alojar el encuentro decisivo. Le juega a favor su extraordinario campo de juego, uno de los mejores de la Argentina, y el hecho de que Boca se sintió muy cómodo cada vez que pisó estas tierras, donde ganó tres de sus cuatro partidos de la competencia. La contra es la capacidad de su estadio (33.000 espectadores). Aquí es donde cobra fuerza Córdoba, en donde el estadio Mario Kempes prácticamente duplica al del Bicentenario (60.000).

También cobró fuerza el rumor de que el candidato presidencial Daniel Scioli pretendía influir para mudar la definición a La Plata o Mar del Plata, con estadios capacitados para alojar un partido de alto poder de convocatoria, ubicados en la provincia que gobierna.

Por lo pronto, lo único definido de la final de la Copa Argentina es el nombre de sus protagonistas. La fecha y la sede son dos misterios en los que la política también querrá jugar su propio partido.

 

 

(Fuente: Cancha Llena) 

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