Crece la polémica en el popular Safari Tras las Sierras de Valle
Fértil, que tenía regreso confirmado para los días 13, 14 y 15 de febrero. Es
que después de que Medio Ambiente le bajara el pulgar, la organización salió al
cruce, apuntó contra el municipio y no se dio por aludida de la prohibición del
Gobierno de hacer el evento porque aseguran que no fueron notificados.
Según Jorge Flores, presidente de APIVA (Asociación de
Pilotos Vallistos), se presentó todo lo requerido por Medio Ambiente y lo único
que falta es el apoyo del intendente Francisco Elizondo: "No nos llegó ninguna
notificación. Nosotros presentamos todo lo requerido respetando a todo el
pueblo de La Majadita, quienes tienen un reclamo real. Pero ahora falta que la
municipalidad se comprometa a la coorganización del evento. En la reunión del
15 de enero dijeron que sí pero ahora el intendente ha vetado esa ordenanza.
Falta que ellos se decidan a participar”, dijo Flores.
Sumado a lo expresado por Marcelo Jordán, secretario de
Conservación de Áreas Protegidas, todo parece indicar que el punto en conflicto
pasa por la falta de apoyo municipal para con el Safari. "El Municipio no
quiere tener complicaciones”, dijo el referente de APIVA.
Pese a la negativa de Medio Ambiente y el nulo respaldo de
la Municipalidad, según los organizadores, insistirán para que los motores
vuelvan a rugir en Valle Fértil: "Hoy en la noche (jueves) convocamos a
todo el pueblo para que diga si quiere que se realice o no el Safari. Creo que
va a ver mucha gente que va a estar a favor”.
El Safari Tras las Sierras es uno de los rallys más
populares de San Juan y con gran cantidad de participantes en las categorías de
autos y motos. También es uno de los más cuestionados, especialmente por los
habitantes del pueblo de La Majadita, lugar por donde pasa históricamente la
competencia.
Los vecinos reclaman desde hace varios años la protección
ambiental necesaria ya que apuntan que en cada edición hay basura desparramada
por todo el trayecto y que con el agua del río se lavan los motores, dejando el
aceite en el cauce.
El año pasado, luego de los constantes reclamos, el Safari
se trasladó al departamento de Ullum. La cantidad de participantes fue la misma
que la de años anteriores pero no así el impacto popular.
Este año la idea fue retomar su clásico trayecto, pero evitando las zonas en conflicto y garantizando todas las medidas ambientales para calmar
las aguas. Hasta hace unos días todo venía viento en popa, sin embargo ahora la
realización del Safari parece estar en la cuerda floja.