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Con garra de Leona

Peleó desde abajo y llegó

Aguerrida como ninguna, la hockista mendocina viajó en el tiempo con Cuna Deportiva y revivió sus inicios como deportista, en los que el sacrificio y la perseverancia la convirtieron en un máximo referente de la Selección. Por ello, aconseja a los chicos jamás rendirse ante la adversidad.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Luz Ochoa

En la retina de sus ojos se refleja una imagen que cientos de veces vio su familia en el patio de casa. Una pequeñita de doce años iba y venía con el palo y la bocha, mientras relataba jugadas imaginarias y festejaba goles fantásticos. Su sueño tenía destellos de majestuosidad y con su impronta de luchadora lo volvió realidad. “Me ilusionaba con jugar para la Selección como cualquier niña amante del hockey”, recuerda Macarena Rodríguez.

Con el cinco en la espalda y una garra en el corazón, la defensora de Las Leonas la peleó desde siempre para cumplir con su  más grande aspiración y por ello encumbra su perseverancia e inspira con su historia a las miles de niñas que la admiran. Es que para la también jugadora de las Vikingas -versión de River en el hockey sobre césped-, nada fue fácil y debió trabajar duro para vestir la camiseta argentina.

“Volver a casa llorando cada vez que no quedaba en la Selección era doloroso”, recuerda la mendocina que nunca bajó los brazos y prosperó con el palo y la bocha. “Cuando uno tiene un sueño, hay que dejar todo para lograrlo. Muchas veces, la gente se frena ante las adversidades, pero es justo en ese momento cuando hay que acelerar a fondo”, ratifica sabiamente.
Finalmente, tanto esfuerzo tuvo su premio para la representante de la Quinta Sección, que vivió una infancia a pleno deporte.

La misma que nacía un 10 de junio de 1978, época mundialista con una Argentina pre campeona -tal vez su destino ya marcaba un camino albiceleste-, fue siempre fanática de los deportes. “Practiqué de todo. Me gustaba mucho ponerme en movimiento. Hice tenis y hasta llegué a competir en gimnasia deportiva”, cuenta Macarena. Sin embargo, el hockey llegó a su vida para cambiarla completamente.

Apasionada por la disciplina con tinte circense, encontraba maravilloso lo que hacía con su cuerpo hasta que se topó con un deporte diferente que logró conquistarla. Hacer amigas sin tener que competir con ellas, compartir sentimientos y trabajar en conjunto fue lo que descubrió en el hockey. “Acostumbrada al individualismo que propone la gimnasia, me enamoré de ese juego que proponía en todo momento compartir tanto los éxitos como los fracasos”, explica.

Había llegado al club Andino con un grupo de amigas de su barrio y la experiencia que conjugaba compañía con lo colectivo y lo emocional terminó de convencerla. Claro que la oportunidad de conservar amistades y generar nuevas convirtió las circunstancias en mejores. “Hasta hoy tengo las mismas amigas con las que hacía hockey. Eso es una de las cosas más valiosas del deporte y por eso lo aprecio tanto”, asegura.

Con varios años y mayor dedicación en la actividad, aquella jovencita creó una carrera a base de disciplina, entrenamiento y amor propio, aunque muchas veces ello no alcanzara. Cerca de 1100 kilómetros fueron los que recorrió, una y otra vez, con la ilusión de formar parte del Seleccionado pero sin surte. “Recién con treinta años me tocó vestir la Celeste y Blanca”, cuenta y destaca: “En todo el camino, mi familia y mi novio fueron importantísimos porque me ayudaron a continuar”.    

Un Mundial ganado y un Juego Olímpico a cuestas, relucen su categoría como jugadora y se prestan como la recompensa merecida. “Haber logrado tanto de la mano de Las Leonas es un orgullo propio y único”, destaca y sigue: “Por eso, escuchar el himno nacional con una cancha que explotaba de gente, en Rosario, fue lo mejor que me pasó en la vida. Y por eso la emoción y las lágrimas incontenibles”.

Compañera y muy amiga de sus amigas, como se identifica en su niñez, Maca Rodríguez es una Leona con todas las letras. Cuando entra a la cancha disputa cada bocha como si fuera la última. Jefecita del mediocampo, expone su gran nivel y lo regala al mítico colectivo que ruge, juega y emociona. “Ser parte del equipo que hizo y hace historia es un placer”, afirma.
“Fueron años y años de intentar e intentar, de luchar y luchar. El mensaje para todos los chicos es nunca rendirse. Siempre que se cierra una puerta, se abre muchas ventanas”, garantiza. Sabias palabras que sentencian un nuevo refrán: “Persevera y Leona serás”.   


Su lujo, ver la historia de cerca
Compañera de Selección de Luciana Aymar -la mejor del mundo-, Maca recuerda el golazo de Lucha a China, en el Mundial de Rosario. “Verlo de cerca fue sensacional. Ver que la piba seguía y pasaba a una y otra fue espectacular”, cuenta.  Aquel gol que marcó la historia como uno de los mejores, hecho por la leyenda viviente del hockey fue un recuerdo que jamás olvidará. “Jugar con ella no tiene precio. Agradezco a la vida por haberme juntado con semejante crack”.
 

Ficha técnica
Nombre: Macarena Rodríguez
Fecha de nacimiento: 10 de junio de 1978, Mendoza
Posición: Defensa
Club: River Plate
Títulos: Un Mundial, dos Champions Trophy, plata en JJ.OO y Panamericanos

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