Después de un verano en el Inter, Rubén Botta será cedido por un año a préstamo al Chievo Verona, con la esperanza de ser capaz de encontrar la continuidad y mostrar las cualidades que convencieron al Inter a apostar fuerte en él.
Para el Chievo la compra puede ser fundamental, aunque no sería una opción por el momento, porque un jugador con sus cualidades, para un equipo que lucha por la salvación, es un lujo. Inter lo mantendrá y esperará por él con los brazos abiertos, porque si su aventura en Chievo es un éxito, los nerazzurri estarán allí esperándole.