A cada paso Marcelo Bielsa confirma su locura. Su actitud de éste viernes no fue únicamente humildad. El técnico que quedó marcado a fuego por la temprana eliminación de su selección argentina en el Mundial de Corea-Japón 2002 no para de cosechar éxitos que prefiere desconcer. Cuando hay culpa, es toda suya, pero el éxito viene por los demás. Primero fue el proceso de cuatro años que culminó con Chile en la máxima cita del fútbol después largos años de ausencia, después la revolución en Athletic Bilbao cuando rechazó hacerse cargo por ejemplo de Inter de Italia, y ahora esta realidad en el país galo donde en una institución a la deriva le dio forma a un gran equipo que se reforzó poco y nada.
Hoy, por caso, dijo que su Olympique tendría las mismas posibilidades en la liga de Francia aún si el técnico fuera otro. "No he revolucionado el equipo. Olympique de Marsella, incluso sin mí, tendría las mismas posibilidades", afirmó hoy en rueda de prensa quien moldeó bajo su sello al puntero del campeonato.
Respecto del encuentro del próximo domingo, donde el Marsella se enfrentará al vigente bicampeón y actual escolta, París Saint Germain, por la fecha 13 del campeonato, el rosarino indió que "la preparación para este juego es diferente, el jugador se prepara con más motivación. PSG es un gran equipo, con jugadores de alto perfil. El prestigio del equipo rival aumenta el interés. Nosotros vamos a tomar riesgos con el fin de desarrollar nuestro juego y arrebatarle la victoria".