Con esa esencia que sólo los campeones tienen, se prepara con una vestimenta muy particular un pibe de 10 años. Se calza el “judogi” y se para sobre el tatami, saluda y se posiciona para combatir. Protocolar, como su deporte lo impone, Jeremías sabe que su rival no tiene chances. Algunas tomas y otros lances, fin del cuento y el sanjuanino otra vez es campeón nacional.
Quizás casualidad o cosas del destino, el mini judoca lleva puesto colores distintivos en su cinturón y su espíritu los representa al máximo. El naranja de la pasión, el amor y la ilusión, según lo reafirma la cultura japonesa que dio vida al deporte, y el verde de la esperanza y el futuro prometedor.
El paso de los años y la práctica lo volvieron un joven judoca con mucha experiencia. Además, el hecho de que su padre David fuera profesor lo ayudó a consolidarse como deportista. Aunque también, la práctica sirvió de excusa para fortalecer un vínculo entre padre e hijo, ya que cuentan que los entrenamientos son momentos únicos compartidos. “Con mi papá salimos a correr, el me enseña mucho y me ayuda con lo que me falta”, cuenta quien se considera un luchador técnico.
El mismo que en su debut en competencias nacionales consiguió un segundo lugar asegura que aquella primera vez le subió los ánimos por el cielo, lo que colaboró para lo que vino después. “Me gustó porque estuve cerca de ganar. La segunda vez quedé fuera de la final, pero en la tercera fui campeón”, rememora.
Aunque el judo fuera gran parte de sus gustos y ocupaciones, el talentoso judoca cuenta que el fútbol es una de sus preferencias a la hora de divertirse. “Soy delantero y goleador”, asegura. Sin embargo, cuando debe elegir entre uno y otro, el que sueña con ser olímpico no duda en la opción que mama desde pequeñito por varias razones que revela: “Me gusta arrojar, tener fuerza y me mantiene en buen estado físico. Aparte los viajes y las competencias son lo más”.
El mejor exponente de su división en San Juan se declara campeón en cada torneo nacional infantil. Por ello, los seleccionadores lo probaron, con vistas al Panamericano de Venezuela a fin de año. “Con sólo imaginar viajar a otro país, me emociono”, confiesa mientras sonríe y asegura que entrena todos los días para lograr esa meta.
El futuro queda lejos, pero el camino ya comienza y él lo sabe muy bien, pese a su corta edad. Lo que le depare el destino es incierto, opuesto a su seguridad, ganas y proyección. Aún así, el pequeño gigante se ilusiona con sus objetivos y avisa: “Ir a un Juego Olímpico es mi gran sueño, por eso y para eso entreno siempre. Ojalá pueda hacerse realidad”.
Identifíquese
Nombre: Jeremías David Fernández Manrique
Fecha de nacimiento: 20 de noviembre de 2002
Colegio: 5° de la Escuela San Vicente de Paul
Categoría: Infantil A (menos de 47 kg)
Cinturón: Kiu, naranja punta verde
Club: Rivadavia
Hobby: Fútbol con amigos y play