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El Pequeño Maestro del tablero

Manuel Priamo es un nene de 11 años que derrota hasta el más grande de sus rivales. Se ilusiona con volverse Maestro Internacional y aunque sea demasiado sueño, el chiquito sabe lo que juega.

Por Redacción Tiempo de San Juan

 Por Luz Ochoa

Cuando su educación escolar recién comenzaba, un chiquito de cinco años descubrió en un ambiente atípico para el común de los niños, como lo es una biblioteca, un mundo que lo atrapó. Se trataba de un juego, de un deporte que le instruyó a pensar, a crear estrategias y a tomar sus propios riesgos.

Su papá le había enseñado a mover las piezas y un par de instrucciones le bastaron para iniciarse en una práctica que despertaba su curiosidad.

De a poco, se encontró apasionado y totalmente interesado por querer saber más, por querer aprender y ser mejor y, con estudio, mucha práctica y talento, supo convertirse en un pequeño genio del tablero.

Hasta hoy, recuerda el momento de la primera vez que ganó un torneo y la felicidad que ello le provocó. “Estaba emocionado y me puse muy contento. Eso me motivó y me dieron más ganas de jugar para ganar”, cuenta Manu.

Con sus prometedoras participaciones, tomó un camino de ida en el que no sólo él encomendaría, sino también su familia, que lo acompañó a cuanto torneo jugó. Hijo único y súper mimado por sus padres y su abuela, tuvo desde el principio el apoyo incondicional de su entorno, aunque poco entendieran de la disciplina que el campeón de San Basilio 2012. Es que, según cuenta Manu, su mamá y su abuela aprovechan para hacer turismo cuando él está en plena competencia. “Ellas pasean y yo, preocupado porque compito. ¡Así no vale!”, se queja con la complicidad de su padre.

Aún así, da por sentado que a la banca la tiene pase lo que pase y es por eso que se siente en buen entorno como para dar lo mejor de sí en cada torneo, por lo que se entrena en cada momento, con libros con práctica y observando a otros.

Defensor del deporte que pone en práctica, asegura que lo es ya que pone en juego aspectos idénticos a los que pone cualquier otra disciplina. “En ajedrez, se compite. Se gana, se empata y se pierde. Se usan tácticas y estrategias para vencer a un rival que él intenta hacer lo mismo. Uno se pone tenso y, aunque se muevan sólo las manos, el cerebro es el que se ejercita”, explica.

Locuaz y seguro a la hora de hablar, el triunfador del Eliescase de Córdoba asegura que lo más satisfactorio de jugar al ajedrez es el desafío de deliberar y encontrar soluciones a los conflictos que se plantean en cada movimiento. “Hay que pensar para jugar y hay que resolver para ganar y eso está buenísimo”, comenta el coleccionista de trofeos.

Quien se desliza con gran habilidad por los casilleros sueña con algún día convertirse en un Maestro Internacional, categoría de alto rango para los mejores ajedrecistas del mundo. “Sería lo máximo para mí, lo mismo que lograr ser como Alequine, que murió siendo campeón. Eso quiere decir que nunca perdió”, detalla.

Por lo pronto, se concentra en su próxima cita internacional, que será en San Juan en octubre. “Me gustaría ganarlo y para eso entreno”, asegura. Y sí, tal vez encontró la fórmula para ser profeta en su tierra.     


Identifíquese

Nombre: Manuel Priamo Vidable
Fecha de Nacimiento: 10 de julio de 2002
Colegio: 5° en Escuela Mercedes Gallardo Valdez
Categoría: Sub 12
Club: Jaque Mate
Ídolo: Alequine
Hobby: Básquet con amigos

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