Era difícil, por no decir imposible. Tanto los jugadores de Argentina como el cuerpo técnico tenían ilusiones, hasta ahora. La Selección de Paraguay le ganó sin sobresaltos a una endeble Bolivia y decretó así la “muerte” del equipo de Marcelo Trobbiani.
Desde el comienzo, los guaraníes salieron a la cancha a demostrar que eran superiores y que tenían hambre de gloría (necesitaban los tres puntos para pasar y no depender de nadie). A los siete, con un soberbio cabezazo de Gustavo Gómez, lograron quebrar rápidamente el marcador.
Los de Marco Antonio Barrero tardaron mucho en reaccionar y recién lograron inquietar a los albirrojos cerca de los veinte minutos mediante un buen desborde que Alex Pontons no supo definir con claridad.
Igualmente, esto fue un simple espejismo, porque Paraguay volvió a ser el claro protagonista y lograron aumentar las diferencias mediante un tanto de Derlis González, quien estaba claramente adelantado. Vale recordar que el línea que omitió esta falta fue el mismo que le anuló uno a Juan Ignacio Cavallaro la fecha pasada.
El complemento arrancó con una pequeña luz de esperanza luego de que Bolivia descontara a los pocos minutos, pero quedó en eso simplemente. Rápidamente los paraguayos reaccionaron y con una ráfaga furiosa de goles decretaron una goleada irremontable. 5 a 1 fue el marcador final.
Con este resultado, los albirrojos pasaron al hexagonal final y despidieron a los de Marco Antonio Barrero y, de yapa, decretaron uno de los más grandes papelones de la historia de los elencos juveniles argentinos al quedar afuera en la fase de grupos.
SÍNTESIS DEL PARTIDO:
martes 5 de mayo 2026




