Por Carla Acosta
Arquero, papá de tres chicos, administrativo y apasionado por el fútbol. Omar Flores no es más que el “Oso”, el mítico arquero campeón con el Lechuzo y el Azul, y quién además jugó en Colombia, Chile y varios equipos argentinos. Tiempo de San Juan dialogó con el arquero sobre su familia y el fútbol, una combinación perfecta.
Debutó a los 17 años en Argentino de Mendoza donde estuvo un año y medio y luego volvió a San Juan para ponerse la camiseta de Alianza y salir campeón del Torneo Local, clasificando a la final del regional donde perdieron. También jugó en el Real Cartagena (Colombia), San Martín de Mendoza, Unión de Villa Krause, donde salió campeón, Everton de Chile, Desamparados, Excursionistas y San Telmo. En 1999 dejó el fútbol siendo el Lechuzo su último equipo.
Con 45 años, Omar Flores retomó su puesto de guardameta y sigue haciendo de las suyas cuidando el arco del club Unión San Damián en donde juega en la B Local y sueña con el tan ansiado ascenso a la primera. “Nunca dejé de entrenar, soy más deportista que jugador de fútbol. Cuando falleció mi mamá, iba de cinco a siete de la tarde a visitarla. Ella falleció en noviembre y ese espacio quedó vació y decidí ocuparlo con el fútbol”, dijo.
Su primer partido fue ante Juventud Zondina y allí, con su gran actuación, dejó en claro que sigue siendo el mismo “Oso”. “Entré cuando faltaban 15 minutos para que termine el encuentro. Tapé un mano a mano y me cobraron un penal en contra, el cual atajé. Lloré mucho porque era algo nuevo, volver y que la gente te aplaudiera”, confesó.
Omar es separado y papá de Macarena, Sol y Felipe. Junto a sus hijas, con las cuales convive y también son deportistas, dijo que llevan una vida muy sana. Contó que no toma alcohol y no tiene vida nocturna. Su enfoque son sus hijos y el deporte.
Además del fútbol, trabajó como administrativo. El Ministerio de Economía y el Hotel Alvear, de Buenos Aires fueron algunos de sus trabajos, mientras que hoy se desempeña en el Ministerio de la Producción. El 2012 llegó con cambios. El “Oso”, sin abandonar su oficio, se colgó los guantes y botines y salió a la cancha, retomando nuevamente el fútbol.





