Jugó como tenía que jugar. Un primer tiempo para el olvido, en el que no pudo hacerse de la pelota y en el que Diego Rodríguez fue figura con sus puños despejando todos los centros arrojados desde los costados. Un segundo tiempo completamente distinto, una antítesis. Américo Rubén Gallego lo había dicho en la semana: ve cosas que otros no y sabe manifestarlas en los 15 minutos de descanso.
miércoles 6 de mayo 2026




