Vuelta con escándalo: Balas de goma, palazos y botellazos

Faltaban 8 minutos y hubo invasión local. En el medio, un enfrentamiento entre jugadores, policías e hinchas. Ahora habrá que espera la definición desde la Liga Sanjuanina de Fútbol.
domingo, 30 de octubre de 2011 · 20:10
Balas de goma, que impactaron en un jugador de 9 de Julio y en el masajista, palazos y botellazos en la tribuna visitante y dentro de la cancha. Se cruzaron hinchas, policías, jugadores y un terna arbitral que tuvo que salir debajo de los escudos. Todo ese caldo se dio en una final empañada por la violencia.

José Cuello, jugador de la visita que no jugó por estar suspendido y el masajista del plantel, tuvieron que ser atendidos en el Hospital Rawson. A ambos, se le sacaron balas de goma que recibieron cuando el equipo la empredió contra los uniformados, que retiraban a su parcialidad de la tribuna visitante.      

“Yo ya me siento campeón”, dijo Edgardo Herrera, director técnico de Independiente Villa Obrera, una vez suspendido (a los 37 minutos del segundo tiempo) el partido que le ganaba a 2-1 a 9 de Julio. El “Cuca”, dijo que no cree que se jueguen 10 minutos (contando los adicionales) para definir el partido. Lo cierto, es que eso es mucho tiempo, teniendo en cuenta que sólo un gol de la visita le da el título, por primera vez.  

En Chimbas, hubo vuelta olímpica, agradecimientos, dedicatorias y festejos por doquier. Pero la verdad, la tendrá el Tribunal de Penas de la Liga  Sanjuanina de Fútbol, una vez que el árbitro José Moreno, presente el informe sobre este partido accidentado. Habrá que esperar para saber si el resultado queda firme o hay que jugar 10 minutos a suerte o verdad.   

Era una finalísima y como tal se jugó. Dientes apretados, pierna fuerte en un terreno que nunca ayuda. Afuera, mucho color en las tribunas: Casi dos mil hinchas de Independiente Villa Obrera coparon las tribunas de la cancha chimbera, mientras que unos 500 fanáticos, acompañaron a 9 de Julio.           

Fueron esos hinchas de la Villa que no aguantaron el pitazo del árbitro para romper la tela e invadir el campo de juego.  El local ya ganaba 2-1, y ganaba su tercer campeonato en la historia, hasta que llegó el desbande. Los mismos jugadores azulgranas escaparon de sus propias simpatizantes que intentaban robarles literalmente y con violencia su indumentaria.

Ante la invasión, la Guardia de Infantería decidió sacar de la cancha los espectadores visitantes, para evitar un enfrentamiento y agresiones entre ambas parcialidades. Pero estos se negaron y detonaron la bronca contra la policía. Ahí fue cuando comenzaron las balas de goma, palazos y volaban botellas.

También, se les unieron los jugadores del 9 que la emprendieron contra los uniformados que estaban dentro del terreno de juego, y después con el árbitro, a quién acusaban de favorecer al local. Más aún, varios de ellos le lanzaron golpes y botellas que no llegaron a destino gracias a la intervención policial. 

Así, quedó la incertidumbre si hay o no nuevo campeón. Ahora la palabra la tiene la Liga.    

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