domingo 15 de mayo 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Histórica restauración

El día que las campanas volvieron a marcar las horas en Jáchal

Tras 35 años, volvieron a funcionar las campanas y el reloj de la torre del icónico templo de San José de Jáchal. Toda la reconstrucción, contada por el relojero que hizo su magia. Escuchá el sonido que hace historia.

Por Miriam Walter 13 de mayo de 2022 - 15:45

Por más de 35 años no se escucharon las campanadas del templo de San José de Jáchal. Hasta ahora. Desde este jueves se oyen en el pueblo históricos repiques que se dan cada hora, marcando el compás del tiempo al ritmo del añejo reloj ahora remozado. Ambas piezas, el reloj y el campanario, funcionarán por primera vez después de mucho tiempo este viernes. Algunos memoriosos dicen que esa torre nunca marcó bien las horas. Lo cierto es que cuando se dieron los primeros campanazos ahora los jachalleros lo presenciaron emocionados, mirando al cielo desde la plaza departamental, con añoranza los más longevos y con sorpresa los más niños.

reloj de jachal 2.jpeg

Este momento histórico se da en el marco de la restauración del templo de Jáchal que tuvo como bisagra el 16 de octubre del año pasado, cuando se inauguró la remodelación del edificio principal. El mítico templo jachallero tiene más de 140 años, ya que se calcula que fue construido entre 1875 y 1878. Un siglo después, en 1978, se declaró Monumento Histórico Nacional. El paso del tiempo, la construcción de adobe y las condiciones climáticas de la provincia provocaron el colapso de la iglesia. Por eso, se decidió cerrar por una década el templo. El proyecto de restauración se extendió por 3 años y buscó mantener la imagen exterior urbana del edificio, en los elementos que hacen a su esencia y reforzarla al ampliar el atrio existente y reemplazar las obras de apoyatura contiguas al templo.

El artífice de devolver a los sanjuaninos las campanadas y el reloj a punto es el cordobés Guillermo del Valle, quien con su equipo inició el lunes esta singular tarea. Este relojero moderno se encarga de la automatización de ambas piezas, aplicando en una labor ancestral mejoras que trae la tecnología.

"Ayer estar en la plaza cuando volvían a tocar las campanas por primera vez fue un placer. La gente miraba y preguntaba. Son cosas muy lindas. La gente añora los relojes que funcionan, más cuando este de Jáchal lleva más de 30 años detenido, entonces un reloj que después de tanto tiempo vuelve a marcar las horas es grande. El reloj históricamente marcó la hora de la ciudad, los relojes nacieron en la Edad Media para marcar la hora de la liturgia y el mediodía. Hoy ya no son tan necesarios porque tenemos en el celular un reloj pero estos relojes de torre siempre han marcado la hora de la comunidad. Que vuelva a funcionar lo celebra todo el mundo", cuenta Del Valle a Tiempo de San Juan. "Ayer estar en la plaza cuando volvían a tocar las campanas por primera vez fue un placer. La gente miraba y preguntaba. Son cosas muy lindas. La gente añora los relojes que funcionan, más cuando este de Jáchal lleva más de 30 años detenido, entonces un reloj que después de tanto tiempo vuelve a marcar las horas es grande. El reloj históricamente marcó la hora de la ciudad, los relojes nacieron en la Edad Media para marcar la hora de la liturgia y el mediodía. Hoy ya no son tan necesarios porque tenemos en el celular un reloj pero estos relojes de torre siempre han marcado la hora de la comunidad. Que vuelva a funcionar lo celebra todo el mundo", cuenta Del Valle a Tiempo de San Juan.

reloj de jachal 7.jpeg

Una cirugía de corazón

Lo que hicieron estos expertos, que son los únicos en el país que hacen este tipo de trabajos y pusieron relojes hasta en la Casa Rosada, es como una cirugía de corazón a la torre del reloj, cambiando la máquina central que era de funcionamiento mecánico por una de funcionamiento electrónico.

"Se retira la máquina vieja y se aplica en el centro un mecanismo nuevo, electromecánico, con GPS y todos los avances tecnológicos actuales. Eso se acopla a toda la periferia de reloj antiguo. Esto quiere decir que por una cuestión patrimonial seguimos conservando agujas, seguimos conservando cuadrantes originales y los juegos de minuterías que son los engranajes que tiene cada cuadrante. Se conservan para preservar el aspecto histórico del reloj. Pero su corazón es reemplazado por una máquina nueva", explica el relojero.

Esta opción fue concienzudamente estudiada. Del Valle analiza que hay tres caminos para reparar un reloj de torre. Uno es arreglar la máquina antigua tal cual está, con su cuerda original, su péndulo y pesas, pero tiene sus pros -por ejemplo que se conserva el mecanismo histórico- y sus contras -como que requiere permanente mantenimiento, entonces muchas veces las iglesias son reacias a que esté alguien en la torre dando cuerda siempre y eso tiene riesgos y costos-. El segundo es automatizar la máquina antigua, "nunca lo hacemos nosotros porque es intervenir una máquina vieja, no es ni chicha ni limonada, es como ponerle a un Ford T el motor de un Corsa". En este caso se optó por la tercera alternativa que es reemplazar la máquina antigua por una moderna.

Del Valle explica que "se tomó este camino porque la máquina que tenía el reloj de Jáchal nunca funcionó bien. Ni cuando era nueva. Porque era una máquina muy pequeña para semejante reloj de 1,40 metros cada cara. Con el aditivo de que en San Juan corren vientos de 100 km/h y eso complica todo. Esa máquina no debe haber funcionado bien nunca. Estuve consultando con gente de la ciudad y me dijeron que nunca anduvo. Tienen muy poco recuerdo los jachalleros de que esto haya funcionado mucho tiempo".

reloj de jachal 8.jpeg

La máquina a péndulo que sacaron estaba totalmente oxidada, cuenta. Se estima que fue fabricada a principios de 1.900. Se puso a resguardo para su conservación en el futuro museo que prepara el templo con piezas valiosas que descubrió la restauración.

Este arreglo que este viernes entra en su etapa final les llevó a los especialistas hasta 9 horas diarias de trabajo, dividido en un equipo de 6 personas. Ya suenan las campanas y se acaba de terminar de calibrar la máquina central con todo el sistema. Es que es un meticuloso trabajo de sincronizar lo antiguo con lo nuevo. Si uno entra en la torre, se ven las antiguas campanas, cuatro enormes piezas de bronce, tañir impulsadas por un mecanismo recién puesto, una suerte de martillo blanco que las armoniza de acuerdo a la programación de la maquinaria. Se oyen a lo lejos.

Histórico: así vuelve a funcionar el reloj del templo de Jáchal

La máquina permite programar a gusto. En el caso de la torre de San José de Jáchal suenan por hora, y dan tantos campanazos como horas son; y cada media hora un solo campanazo. Además, se estableció que las campanas toquen el Angelus. Este sonido conmemora la enunciación del ángel a la Virgen y en algunas ciudades suena tres veces al día, en este caso se optó por una vez al día, al mediodía. También se puede "personalizar" que suene o no de noche. En Jáchal las campanas se silencian a la medianoche y vuelven a sonar a las 7 de la mañana.

Además, esta restauración conlleva la iluminación de la torre, con 6 luces Led en cada cuadrante del reloj, en total 24. "Será como ver un faro en Jáchal", compara Del Valle.

El mago del tiempo

A Guillermo del Valle (56) un conocido jachallero, el fotógrafo Roberto Ruiz, ya lo bautizó como "el mago del tiempo". El mote no le queda grande. Guillermo capitanea la única empresa que se dedica a restaurar y mantener torres de reloj en toda Argentina. La compañía se llama "Gnomon, grandes relojes y campanarios", en referencia a la letra del reloj de sol, que es tal vez la forma mas primitiva de medir el tiempo, según confiesa el experto.

Oriundo de Jesús María, Córdoba, Guillermo antes se desempeñaba en una ONG con participación estatal ambientalista. Ahora trabaja en tándem con un equipo de 5 personas entre las que está su hijo Alejandro, que se dedica a la puesta a punto de la maquinaria siguiendo sus pasos. Además hay un tornero, dos asistentes de terminaciones y un administrativo. Se presentan como "especialistas en relojes de espacios públicos", responsables de cuidarlos y arreglarlos en edificios de casi todas las provincias.

reloj de jachal 1.jpeg

"Me hice relojero de caradura. Los relojes me gustaron siempre, colecciono relojes de pared y de todo tipo. En 2007 se me ocurrió poner un reloj en un edificio de Jesús María y no conseguía quien lo haga, lo encaré yo, con un motor de lavarropas. Con un amigo electricista empezamos con la empresa y a disfrutar cada reloj que hacíamos. En la Casa Rosada lo pusimos en 2010, lo regalamos a Argentina, fue una idea nuestra ponerlo. Fue un punto cúlmine para la empresa ponerle el reloj al edificio más importante del país. En 2016 pusimos en marcha el reloj del Cabildo de Buenos Aires. También la regalamos a la máquina, porque daba pena que no anduviera para el Bicentenario de la Independencia y no había andado para 25 de mayo de 2010. Ese lo puso Alejandro, que cuando era chico dibujaba el Cabildo y después tuvo el placer de trabajar en su torre", cuenta Guillermo.

Además de la mano de obra calificada, en la empresa se encargan de fabricar piezas específicas que colocan en los relojes de torres a lo largo y ancho del país. Generalmente los convocan desde las iglesias pero atienden relojes de todo tipo de edificaciones. La labor es dura pero satisfactoria.

"Uno visita edificios fantásticos y conoce gente y lugares. Vivimos viajando, lo que es cansador pero se disfruta", analiza Del Valle. "Uno visita edificios fantásticos y conoce gente y lugares. Vivimos viajando, lo que es cansador pero se disfruta", analiza Del Valle.

Guillermo asegura que su oficio ancestral no está perdido. "A todos los encanta esto. Cuando fue la pandemia nos reinventamos haciendo paneles divisorios de los vehículos. Pensábamos que nos íbamos a fundir, pero dijimos que algún día íbamos a volver a hacer lo que hicimos siempre. En el equipo son todos chicos jóvenes, es un retruque que yo hago a los relojeros grandes, discuto a veces con ellos y me dicen que nadie quiere aprender, pero es mentira, es que no forman gente. Conmigo son todos chicos jóvenes, ninguno pasa los 26 años y a todos les gusta lo que hacemos", remarca.

Al final, preparando la próxima misión de trabajo en Uruguay para hacer su magia, describe a los relojes "como la frutilla de la torta de cualquier edificio".

Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

ANSES
Colectivo se incrustó en un negocio en Capital y dejó 9 heridos: dos embarazadas entre ellos
Habló el comisario sobre el colectivo incrustado en Capital: hicieron prueba de alcoholemia al chofer video
Gabriel, el joven albañil que enlutó al departamento Zonda
Toda la familia Salas. video

Te Puede Interesar