El mismo día que es colocado bajo la lupa el tentempié
macrista –medio chori en medio pan-, en San Juan, Caucete más precisamente,
trasciende las fronteras del departamento un lamento vecinal que parte del
mismo platillo gastronómico.
En el caso de los cauceteros, la polémica se genera a partir
del reclamo vecinal por el permiso municipal que da la posibilidad de colmar una
vía principal de la villa cabecera, como lo es la calle Godoy Cruz, con puestos
de choripán. Y panchos.
Según los presuntos damnificados, la improvisada oferta
culinaria al paso genera robo de energía, bullicio a altas horas de la noche y
suciedades de todo tipo. Se entiende por esto último, a partir de la queja
vecinal, desde desperdicios derivados de los carritos hasta el uso de árboles y
rincones oscuros como excusado público.