Cuando en el año 2000, el ex intendente de la Capital, Alfredo Avelín Nollens, pagó casi 39 mil dólares por el horno crematorio marca Incol, nadie imaginó que el aparato, que prometía brindar un servicio inexistente en toda la provincia, no vería la luz en más de una década y escribiría su propia película, aún sin final feliz, retando su destino.
Hoy, la alianza entre los municipios de Capital y Rawson para encender los motores del horno, está en stand by, a la espera de una fecha para la audiencia pública que autorice el Informe de Impacto Ambiental. “El horno se ubicaría en el cementerio de Rawson y yo vivo a 10 cuadras de ese lugar”, dijo el intendente Juan Carlos Gioja, intentando llevar tranquilidad a los vecinos. Pero aún no está dicha la última palabra.
En todos estos años, la Capital invirtió mucho dinero en el horno, no sólo su costo inicial (casi 39.000 dólares en épocas de paridad cambiaria), también hay que sumar unos $73.000 por la construcción del edificio donde se instalaría, en el cementerio de la Capital.
En el 2004, la empresa que ganó la licitación, Incol SA, reclamó el pago de la última cuota de 7.788 pesos, actualizada, más la suma de 250 dólares mensuales por guardar el horno en esos 4 años, cifra que en ese periodo alcanzaba los 10.250 dólares, sí dólares, ya que la empresa aseguraba que era en esa moneda que se había pactado el servicio. Pero los abogados del municipio, que por entonces lideraba el bloquista Enrique Conti, negociaban el pago en pesos de ese “alquiler”. Si esa cifra de guarda se hubiera mantenido en el tiempo, hasta el 2011 se hubieran pagado 33.000 dólares sólo por guardar el equipo 11 años. No fue así, la cifra se negoció y en noviembre de 2011 la municipalidad anunciaba que había saldado la deuda con la empresa pagando 34.000 pesos por los años de guarda del equipo.
A fines de 2011, el intendente Marcelo Lima informaba que se le habían colocado filtros de última generación al horno crematorio, con lo cual se convirtió en uno de los más modernos del país. También anunciaba que el aparato llegaba en esos días a San Juan.
Otra escena importante en la película del horno es la del lugar de emplazamiento del mismo. Al principio, se instalaría en el cementerio de Capital, pero los vecinos reclamaron que siendo una zona urbana, se contaminaría el ambiente. En el 2008, el intendente de 9 de Julio, Walberto Allende, manifestó su interés de poner en ese departamento el horno crematorio de la Capital. Las charlas avanzaron y hasta se decidió que iría detrás del cementerio parquizado del departamento. Pero nuevamente las presiones hicieron desistir a Allende.
A principios de 2012, el Intendente de Rawson hizo público su deseo de contar con el horno, en el cementerio de su departamento.
Por convenio
La Ordenanza 10.590, dio referéndum al decreto Nº 1173 del 5 de julio de 2012, que aprueba el convenio intermunicipal Nº 2051 entre el Municipio de la Ciudad y el de Rawson. Por éste convenio, ambas administraciones acuerdan poner recursos humanos, materiales y administrativos para poner en funcionamiento el horno crematorio, para la sociedad en general.
El Informe de Impacto Ambiental, su gestión, contratación y financiamiento, estaría a cargo de la Municipalidad de Rawson; mientras que ambos municipios serían responsables de gestionar ante la autoridad de aplicación la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
Rawson pondría el inmueble ubicado en calles Meglioli y Ortega –donde está el cementerio- y junto con Capital se comprometían a realizar las obras civiles de provisión y conexión necesarias para la instalación del horno.
Juan Carlos Gioja ya pensó en levantar dos salas de unos 200 m2, que necesitarán una inversión de $600.000. La explotación y beneficios del mismo se harán en forma conjunta con Capital. Pero en Rawson también aparecieron algunas voces que se oponen y en la película del horno aún no ganan los protagonistas.
¿Cómo es el horno?
Se trata de un horno crematorio computarizado, modelo Súper Jet Pak, con frente de acero inoxidable pulido. Es una unidad compacta autoportante totalmente automático. Su sistema de combustión tiene quemadores estratégicamente ubicados y funciona con gas natural o envasado.
En el 2010 se le realizaron modificaciones y se agregó un segundo post combustor o cámara terciaria, que opera entre 1000 y 1200º C, con tiempo de residencia de gases de 2 segundos.
El horno tiene ciclos de operación programable por software, asegurando un bajo costo operativo en combustible y energía eléctrica. El sistema de seguridad es de total confiabilidad, ajustado a las normas exigidas por el Instituto del Gas Argentino y otros institutos internacionales.
Dada la importancia de las cenizas, posee un recipiente para extraerlas, se accede por una puerta auxiliar, ubicada en la parte inferior del frente, siendo recolectadas mediante una tolva especial.