Un niño rubio con corte de pelo Mohicano, de unos dos años y vestido de impecable camisa blanca y chaleco azul, lloraba con bronca cuando el sacerdote José Nieto pretendía colocarlo al lado de la imagen de Cristo Crucificado para bendecirlo. Junto a él, otros 12 niños que habían sido bautizados ese día esperaban su turno para la bendición especial. Fue el 1 de mayo, durante la Fiesta del Cristo de la Quebrada, que desde hace 10 años se realiza bajo esa advocación, pero que nació hace 21 años como una fiesta para preservar las tradiciones de los arrieros de la zona.
La misa y los bautismos se realizaron en medio de un paisaje imponente, al pie de la Quebrada de la Flecha, la misma por donde baja la creciente furiosa y termina inundando Media Agua, villa cabecera del departamento Sarmiento.
En ese mismo lugar, los puesteros se juntaban desde tiempos remotos a marcar su ganado y mostrar su destreza con los animales. Fue Gregorio Frías quien tuvo la iniciativa, hace 21 años, de abrir la tradición a la gente del pueblo, para que participaran y se mantengan esas costumbres. Pero hace 10 años, el sacerdote Víctor Gallardo junto con Lito Castro, llevaron una réplica de la imagen del Cristo de la Quebrada -originario de San Luis-, aprovechando la coincidencia con el nombre del lugar; lo pusieron en una pequeña gruta en la montaña y la fiesta cambió de nombre. Las tradiciones relacionadas con la economía ganadera de la gente, se mantienen, pero se sumó un fuerte componente religioso, por eso la fiesta comenzó con una cabalgata, y luego se realizó una procesión con la imagen del Cristo, Misa Criolla, misa y luego los bautismos.
La fe en el Cristo de la Quebrada crece año a año. Un comerciante de Media Agua vio realizado un pedido que le hizo al Cristo y él cumplió su promesa: colocó las 15 imágenes del Vía Crucis de Jesús, desde el pie del cerro hacia la cima. Cuesta subir la empinada huella, pero vale la pena llegar arriba, donde una gran cruz lo domina todo.
El padre José Nieto, a cargo de la parroquia de Los Berros, dijo ese día que ya es hora de pensar en construir una capilla en ese lugar, que atrae cada vez más creyentes. “Después de escuchar la cantidad de hermanos que vienen a rezar durante todo el año y se encomiendan cuando salen al campo, se propuso construir algo más digno de Jesús, donde la imagen este mejor resguardada y donde los peregrinos puedan llegar a rezar, a leer la biblia o recibir los sacramentos”, dijo Nieto.
La obra se proyecta para este año, pero todo depende de que la donación de terreno se haga a nombre del Arzobispado de San Juan; y en segundo lugar, la colaboración económica de la gente para la construcción, aclaró el Padre.
“De algún lado saldrán los fondos para la capilla”, dijo Ramón Frías, presidente de la Agrupación Camperos de la Flecha, organizadores de la fiesta. Frías, habló de realizar beneficios y pedir donaciones, pero según las autoridades municipales, aún está en trámite la posesión de las 8 hectáreas de tierra a nombre de la agrupación.
Mientras tanto, los miles de fieles, a las 18 había unas 3 mil personas en el predio según los organizadores, subían hasta la falda del cerro para rezarle a la pequeña imagen del Cristo en la Cruz; o seguían hasta la cima siguiendo las escenas del Vía Crucis.
Abajo, los niños ensayaban con el lazo en los corrales, donde unas 50 vacas esperaban ser marcadas. Cuando llegó el momento, los críos fueron obligados a salir de los corrales y sólo quedaron los arrieros más expertos, que enlazaron y marcaron a un par de animales.
Familias enteras disfrutaban del espectáculo de Los Triunfadores, los primeros en subir al escenario; luego fue el turno de Los del Alba, algunos cantores locales y ballet de danzas folclóricas.
En las “calles” trazadas en el predio se ubicaron los vendedores de masas y repostería tradicional, ropa, pulseras y collares, flores de madera, y las cantinas de la Agrupación que vendían comidas criollas, locro, carne a la olla adobada, empanadas, y bebidas.
Muchas familias se instalaron temprano con carpas y al medio día el asado estaba listo. El clima de festejo era tal, que desde cualquier mesa ofrecían un trago de vino o una jarra con vino, limón y gaseosa, “creación de la gente de Los Berros”, aseguraban.
El conductor de la fiesta, Marcelo Bustos, iba presentando a las autoridades y agradeciendo colaboraciones. “La fiesta tiene un nivel muy bueno ahora, la capilla es importante porque le dará más realce. Se trata de una fiesta que es referente de la gente del lugar, nacida y criada acá y si bien es cierto que arrieros quedan pocos y se van perdiendo las costumbres, precisamente esto se hace para sostenerlas”, explicó Bustos.
Frías también admitió que son pocas las familias que viven del ganado, “todos tenemos animales por tradición, pero vivimos de un trabajo, casi todos los miembros de la Agrupación Camperos de la Flecha, trabajamos en las caleras. Pero siempre estamos con la idea de poder sustentarnos de esto”, dijo.
A las 18, mucha gente recién estaba llegando a la fiesta, los que sabían que el cierre era a puro ritmo con la banda Los Dioses del Cuarteto y fuegos artificiales.
Mejorando el lugar
El intendente Alberto Hensel estaba orgulloso, principalmente de dos adelantos que hizo el municipio en el predio donde se realiza la fiesta: la plantación de 500 Aguaribay (más conocidos como Pimientos) y la obra de riego. Con 3,5 kilómetros de manguera, se trajo agua desde una vertiente ubicada detrás de la quebrada, hasta un tanque australiano en el mismo lugar de la celebración, desde donde los árboles se riegan por goteo. “En unos años más, cuando los arbolitos tomen altura, esto cambiará completamente”, dijo el Intendente.
El diputado departamental, Víctor Muñoz Carpino, dijo que año a año cambia el lugar y la vista no es la misma, “este año por ejemplo, el corral está mejor organizado, es la primera vez que hay un escenario y veo mucha más gente que otros años”, dijo.
El presidente de la Agrupación destacó que este año también construyeron baños y que recibieron el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Provincia, que aportó los números artísticos y el préstamo de un grupo electrógeno. La Municipalidad de Sarmiento aportó el escenario, sillas, mesas y sonido; y también tuvieron la inestimable ayuda de los caleros chicos, que donaron toneladas de cal para ayudar a cubrir los gastos.
Un Cristo puntano
Con historias de milagros de más de 100 años, la devoción en el Cristo de la Quebrada nació en San Luis. Su génesis no está muy clara, muchos hablan de un hachero ciego que la descubrió en el corazón de un algarrobo, escondido allí tal vez para salvarlo de los indios; otros dicen que no era ciego, ni era hachero, pero que sí lo encontró milagrosamente.
El descubridor de la imagen se llamaba Juan Tomás Alcaraz, la encontró en la primera mitad del siglo pasado. La gente de la zona decía que se escuchaban gemidos misteriosos que venían de esa parte del campo conocida como Quebrada u hondonada del Mollar o del Malo, la actual Villa de la Quebrada.
Según la tradición lugareña, el árbol estaba en el mismo sitio donde actualmente se emplaza el templo. Una explanada que empieza al pie de la sierra y en la boca de una extensa quebrada, la cual forma cause al arroyo que concentra el agua de las vertientes de sierra adentro.
(Fuente: cristodelaquebrada.com)