Cortocircuito en el oficialismo

Rivadavia: la luna de miel duró dos meses

La intendenta Ana María López rebotó los pedidos de ministros, diputados, concejales y otros jefes comunales que querían que les prestara personal municipal por los próximos 4 años, como venía ocurriendo en gestiones anteriores.
domingo, 26 de febrero de 2012 · 10:46

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Sin importar si se trataba del pedido de algún diputado provincial, intendente colega o ministro del Poder Ejecutivo, Ana María López de Herrera les contestó a casi a todos que no. Rechazó sistemáticamente las solicitudes de “adscripción”, que en la práctica significa autorizar a 80 empleados de planta permanente del municipio para trabajar en otra área del Estado provincial o en otra comuna, siempre a cargo de las arcas rivadavienses.

Empezaron a aparecer roces dentro del delicado y colorido Frente para la Victoria de Rivadavia, que quedó subordinado a la ex sindicalista docente y ex directora de Defensa del Consumidor, tras derrotar en la interna de agosto al entonces intendente justicialista Elías Álvarez. Algunos más incómodos que otros, todos tuvieron que encolumnarse detrás de ella en los comicios de octubre.

La luna de miel terminó dos meses después de la asunción y el cambio de gobierno. Los números son contundentes: de 80 solicitudes de adscripción, hasta ahora no autorizó más de 5, según reveló a Tiempo de San Juan una fuente de la Municipalidad de Rivadavia. Pese a los reproches de los socios del Frente para la Victoria, la Intendenta se mostró inflexible.
“Estoy totalmente en contra de este tipo de adscripción con goce de haberes”, dijo escueta Ana María, consultada sobre esta medida.

El 31 de diciembre pasado vencieron las alrededor de 80 adscripciones que venían de la gestión de Álvarez. La sucesora no las renovó. Así forzó que esos 80 trabajadores –muchos de ellos, profesionales- volvieran a Rivadavia. Algunos pidieron inmediatamente las vacaciones y así ganaron tiempo a la espera de una solución política, telefonazo mediante.

No tardaron las gestiones en este sentido. Desde ministros del Poder Ejecutivo –no trascendieron nombres- hasta un ex intendente rivadaviense, los propios concejales y algún intendente colega del periodo actual se pusieron en contacto con la compañera del Frente para la Victoria. Pero la charla no prosperó prácticamente en ningún caso.

“Reconozco que tengo gente adscripta y que es un número terrible, que no lo comparto. Para mí la adscripción debe ser sin goce de haberes”, insistió Ana María. Sin embargo, habilitará un año más de adscripciones, como una forma de transición, vía ordenanza. Busca que los sueldos de los adscriptos estén a cargo del lugar donde cumplen sus funciones. De esta manera, aliviaría el gasto y se limitaría a pagar únicamente los salarios de la gente que trabaja en Rivadavia.

Pero en este punto hay otra sospecha: que las adscripciones puedan servir para que el municipal en cuestión en realidad no trabaje en ningún otro lado. En tal caso, solamente debería conseguir una nota con una firma importante, que solicite sus servicios en otra repartición, y asunto resuelto por los próximos cuatro años.

Es sólo una sospecha no comprobada, pero motoriza la decisión de la intendenta de restringir el tráfico de adscriptos pagados por el municipio. “Algunas veces hasta siendo contratos piden la adscripción, siendo que no corresponde. Entones lo que suele pasar es que terminan siendo cargos que no quieren trabajar”, advirtió la Intendenta.

Y dio el siguiente ejemplo: el bloque de concejales que acompañaron al ex candidato a intendente Fabián Martín (Frente Unión Producción y Trabajo) pidió 17 adscriptos. “¡No hay capacidad física!”, refunfuñó Ana María, aludiendo al discreto puñado de oficinas donde desarrolla sus tareas el Concejo Deliberante.

Una voz en el teléfono

La intendenta prefirió preservar los detalles de las llamadas telefónicas que recibió y las identidades de los encumbrados interlocutores, la mayoría prominentes dirigentes del Frente para la Victoria. Sin embargo, una fuente cercana a la jefa comunal reveló que hubo comportamientos dispares a la hora de escuchar la negativa de firmar adscripciones.

Los ministros del Poder Ejecutivo de la provincia, por ejemplo, aceptaron sin berrinches la disposición política de la Intendenta y esto fue bien visto en el ámbito de Rivadavia. Ahí la relación no habría quedado resentida.

Por el contrario, en el entorno de Ana María destacaron la insistencia de algunos dirigentes bloquistas, que pidieron adscriptos rentados por la Municipalidad de Rivadavia. No molesta tanto la repentina petición como su falta de entusiasmo durante la campaña proselitista, a la hora de acompañar a la candidata del Frente para la Victoria. “¡Ahora son todos amigos míos!”, suele decir la Intendenta, según la fuente.

Más ofuscado terminó un ex intendente rivadaviense al encontrarse con la negativa de contar con adscriptos recomendados suyos. Esa conversación terminó subida de tono, apuntó la fuente, bajo estricta reserva de identidad.

Roces con Elías Álvarez

Cuando la intendenta Ana María López de Herrera firmó el convenio con la empresa Mulet para asfaltar el Barrio Huazihul y la Villa Lourdes a fines del mes pasado, Elías Álvarez pidió derecho a réplica. El ex intendente aseguró que ambos contratos venían de su gestión y por lo tanto estaban finiquitados en lo administrativo. “Ana María no reconoce el derecho de autor”, disparó el justicialista en una entrevista con Canal 13.

Con una media sonrisa, Ana María retrucó: “las obras las pago yo”. Además, aseguró que ambos contratos fueron “mejorados”. Se ganó en centímetros de espesor de la capa asfáltica, además de incorporar obras que antes no figuraban como pasantes y cordón-cuneta.

La actual Intendenta en realidad trocó con su antecesor el cargo, ya que Álvarez quedó al frente de la Dirección de Defensa del Consumidor. Algunos contratados de la ex sindicalista docente en esa repartición del Ministerio de la Producción quedaron fuera de carrera tras la llegada del justicialista, pese a su pedido explícito de darles continuidad.

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