Apuestas ilegales, sobornos y un supuesto PRODE entre árbitros. El fútbol sanjuanino está envuelto, quizás, en su mayor crisis de su historia reciente y este viernes podría haber novedades. A un año del escándalo que terminó con la expulsión de dos árbitros por corrupción, el clima volvió a enrarecerse en el torneo local tras un partido caliente entre Desamparados y Peñarol que reavivó todas las sospechas. En medio de un situación de alta tensión y silencio oficial, la Liga Sanjuanina de Fútbol convocó a una conferencia de prensa para este viernes en su sede de calle Santa Fe. El comunicado enviado a los medios solo confirmó la cita, sin brindar mayores detalles, pero desde adentro ya se habla de un posible parate del fútbol sanjuanino -por un fin de semana- y de la apertura de una investigación interna.
Además de la violencia en las canchas, lo que también se confirmó por ahora es que se abordará el tema de las apuestas ilegales, un asunto que sobrevuela el fútbol argentino, aunque aún no hay pruebas concretas de que exista un esquema en San Juan. Pero el partido entre Desamparados y Peñarol, disputado el miércoles pasado en la cancha del Víbora, que terminó en un 3-2 a favor del local, con tres expulsados, doce minutos de adición, tres penales cobrados para el mismo equipo y una gresca generalizada con intervención policial, generó una especie de runrún. En ese contexto, trascendió una hoja con un supuesto PRODE que habrían armado los árbitros, algo que fue desmentido por varios protagonistas pero que dejó instalada la duda. Los hinchas explotaron en redes, los dirigentes se llamaron a silencio y la Liga, por primera vez, decidió salir a hablar.
Es cierto que el recuerdo del escándalo de 2024 sigue fresco. La Liga Sanjuanina había expulsado a los árbitros Armando Pelleriti y Benito Casibar por corrupción. En el primer caso, Pelleriti fue denunciado por sus propios asistentes, Leonardo Díaz y Eduardo Flores, quienes alertaron sobre fallos incongruentes y un claro favoritismo hacia el club Árbol Verde. La situación escaló cuando se filtraron audios en los que el propio Pelleriti admitía haber cometido errores a propósito.
En el caso de Casibar, la denuncia fue aún más contundente: el segundo asistente del encuentro entre Aberastain y Carpintería, Luis Vedia, entregó un pendrive con la grabación de una llamada telefónica donde Casibar le ofrecía plata a cambio de favorecer a Aberastain. El árbitro de línea terminó expulsado tras una investigación que incluyó testimonios, descargos y la revisión de jugadas clave. Vedia, en una entrevista posterior a Tiempo de San Juan, reveló que los intentos de soborno eran más comunes de lo que se pensaba. “Me dijeron que había mucha plata, que contaban conmigo. Nunca supe cuánto, pero entendí que era grave y avisé”, declaró.
Desde entonces, la palabra “apuestas” empezó a colarse cada vez con más frecuencia en las conversaciones del fútbol local. Sin pruebas fehacientes, pero con un cúmulo de sospechas que van en aumento. Desde hace un tiempo se sabe que algunos partidos del torneo sanjuanino figuran en plataformas internacionales de apuestas, incluso en casas ilegales con sede en Asia. Esas webs, que operan desde Indonesia, Filipinas o Tailandia, permiten apostar no solo al resultado, sino a eventos dentro del partido: penales, tarjetas, córners, goles por tiempo.
Según el artículo que publicó el periodista Andrés Burgos en eldiarioar.com, el año pasado la AFA ya recibió alertas desde plataformas asiáticas sobre posibles partidos arreglados en ligas menores del país. Aunque las casas legales tienen departamentos de integridad que detectan movimientos sospechosos, las ilegales se manejan con reglas propias y, si detectan maniobras raras, cancelan apuestas sin rendir cuentas a nadie.
En Argentina, apostar en estas casas asiáticas es muy fácil: suficiente con escribir “bet” en cualquier buscador para acceder a un abanico de opciones ilegales. Lo grave es que, según especialistas, esos mercados se aprovechan de la fragilidad económica de los futbolistas del ascenso para tentar con dinero lo que los clubes no pagan. En las categorías más bajas, es un hecho que hay precarización laboral y la mayoría de los jugadores no cobran un salario digno.
Por ahora, en San Juan no hay pruebas concretas de que exista un sistema de apuestas ilegales que manipule partidos, pero los indicios inquietan y se habla de jugadores, árbitros, dirigentes y hasta técnicos involucrados en esto. La aparición del supuesto PRODE entre árbitros, el historial reciente de sobornos comprobados, el partido con fallos llamativos y la convocatoria urgente a conferencia de prensa señalan que el escenario es incierto y explosivo. Este viernes, la Liga tendrá la palabra. Y el fútbol sanjuanino, una oportunidad para limpiarse o hundirse un poco más. ¿Se animarán a frenar el torneo? ¿O seguirán pateando la pelota como si nada pasara?