'Mamina', la centenaria sanjuanina que superó el Covid y la descose jugando a la play station
María Dolores Solá celebró el 17 de marzo sus 100 años. Esposa, 2 hijas, 5 nietos y 17 bisnietos, ella pasó tres terremotos y hasta venció el Covid hace poco. Alegre, coqueta y en su hogar, entre las plantas y animales, ella cuenta quién es en esta nota de Tiempo de San Juan.
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Alegre, coqueta, y con un brillo en sus ojos claros. Así es María Dolores Solá, "Mamina" para sus seres queridos, quien el 17 de marzo cumplió 100 años de vida. Martes en la mañana "Mamina" sabe que va a ser protagonista de una entrevista, la primera que recuerda haber dado para contar sobre su vida. Y le pide a su nieta Leticia y al marido de ella, que la pongan "bien bonita". Ella aparece caminando, sin bastón y sin apoyarse en nadie para caminar. Se ubica frente a los globos y números inflables que aún le recuerdan su noche de festejo. Y es tan jovial, que hasta aprendió a jugar a la Play con sus bisnietos.
María Dolores, hija de María Romero y José Solá, tuvo cuatro hermanos, vive en una gran casona de Capital, rodeada del afecto de aquello que supo cuidar con el corazón: dos hijas, de las cuales una falleció hace dos años; cinco nietos y diecisiete bisnietos. Nació en Mendoza pero el destino quiso que hace muchos años tuviera un futuro en Niquivil, Jáchal.
"Mamina" ríe frente a las preguntas y cuenta que quizás un poco la memoria no le ayude a recordar tantos años de vida. Pero para eso Leticia y Ernesto están con ella y hacen un repaso. Cuando María era pequeña, su mamá se enfermó y su padre tomó la decisión de que sus tres hijas mujeres hicieran sus estudios como pupilas en un colegio de monjas de Mendoza. Luego regresaron, y establecidas en Jáchal tras haber terminado la primaria, María hizo sus estudios secundarios en este departamento sanjuanino. Más tarde estudió en la Academia Pitman, por correo, Secretariado Contable y obtuvo un título.
Para subsistir, la familia de "Mamina" puso un almacén de ramos generales y dentro del mismo, un correo. "Yo atendía el correo porque estaba en mi casa", recuerda. Y fue entonces como conoció a Leopoldo Moreno, maestro en Tucunuco, quien se convirtió en su marido con el paso del tiempo. "Fue todo gracias a las cartas, porque Leopoldo tenía que enviar cartas de informe a Buenos Aires sobre qué pasaba en la escuela, de que lo estaba haciendo, y allí fue cuando se conocieron", explica Ernesto.
"Mamina", unos años atrás
Luego de ponerse de novios, Leopoldo le propone matrimonio, se casan y se van de luna de miel a Buenos Aires. María Dolores creía que podía irse a la ciudad pero su marido fue trasladado a Cienaguita. Así que ambos continuaron sus caminos teniendo a Leopoldo como director de la Escuela Profesor Alejandro Mathus, y a su esposa siendo maestra en la misma escuela durante 5 años.
Ya pensando en un futuro, el padre de María Dolores compró un gran terreno ubicado en calle Ramón y Cajal, antes de llegar a calle 25 de Mayo. Y de a poco comenzaron a construir. Como los hermanos de "Mamina" querían trabajar en panadería, emigraron a Capital y fue así como lograron inaugurar una reconocida panadería ubicada en la misma cuadra. Así que además de haber sido docente, la sanjuanina por adopción también empezó a trabajar en este rubro.
El destino les jugó una mala pasada en aquel entonces, ya que con el terremoto del ´44 la vieja edificación quedó destruida y comenzaron a construir de a poco la vivienda que habitan actualmente.
En la vivienda las plantas adornan el patio y la parte interna.
"MMINA" MADRE, ABUELA Y BISABUELA
Fruto de su matrimonio con Leopoldo, María Dolores fue madre de Norma y Miriam. Su compañero falleció, pero ella sonríe al recordar al hombre con quien compartió más de 40 años de su vida. A "Mamina" la vida la golpeó fuerte hace casi dos años y sufrió la pérdida de Norma a quien, según cuenta Leticia, su nieta, "los médicos no le daban más de 10 años de vida ya que desde los 7 fue insulino-dependiente".
Junto a sus dos hijas: Miriam y Norma (aparece de blanco)
Emocionado, Ernesto y Leticia recuerdan que "Mamina" cuidó tanto a su hija que llegó a plantar en su hogar dos mandarinos, naranjos y hasta parrales para que tuviera frutas en el hogar y estuviera fuerte para enfrentar los problemas de salud que padecía. "Le tenía la comida siempre lista, la cuidó mucho siempre", recuerdan.
Actualmente la familia es numerosa, sus dos hijas le dieron cinco nietos y ellos, 17 bisnietos.
Una de las fotos que compartieron desde la familia.
DIGAMÉ MARÍA DOLORES, CENTENARIA
No cualquiera cumple 100 años, y menos en excelentes condiciones como ella. El 17 de marzo fue su gran día y los festejos se extendieron por varias jornadas, incluso está a la espera de bailar el vals con un amigo. Así que aún la vivienda está adornada con globos, flores y el número 100.
"Mamina" camina sin bastón, se afirma en alguien en caso de tener que bajar algún escalón. Entre las numerosas plantas aparece "Canela", una pequeña perra que está cerca de ella; y un gato con una campanita para que Mamina lo escuche.
Muy coqueta, risueña, dice que solo toma pastillas para controlar la presión. Y que solamente son sus hermosos ojos claros los que les juegan una mala pasada con el paso del tiempo y se le dificulta ver. Recuerda que llevó una vida muy sana, de poco deporte, pero que jamás fumó ni tomó alcohol. Y sí destaca que siempre comía alimentos muy nutritivos. Ella forma parte de una familia longeva, ya que según explicó sus hermanos fallecieron superando los 90 años, y su padre, los 96.
"Mamina" junto a Leti y Ernesto, nieta y marido. Ambos la ayudaron en los recuerdos durante toda la entrevista
Madrugó por muchos años, así que esta mujer centenaria ya no se levanta temprano, según cuenta entre risas. Pasa sus días entre sus nietos y bisnietos, además de mirar en televisión "más informativos que otra cosa". Lee poco, por la vista, y actualmente "come de todo", dice entre risas, aunque los médicos le recomienden una determinada alimentación.
Es una mujer que ama cocinar y durante muchos años fue quien se encargó de cuidar a nietos y bisnietos mientras los demás trabajaban, pero ella los preparaba para ir a la escuela y ayudaba en la tarea mientras era ama de casa.
"De joven era alegre y ahora cuido mucho a mi familia"
Una de las postales que dejó el festejo centenario.
UNA CENTENARIA QUE SUPERÓ EL COVID
"A Mamina no hay nada que la volteé, ni un terremoto, ni el COVID, nada", dice Ernesto y hasta ella misma ríe.
En la familia, por su edad, la cuidaron muchísimo, y eso ayudó. La centenaria recuerda que "estuve dos años sin salir, y fui la última en tener acá en casa, pero pase el COVID como si nada". Afortunadamente "ni tosió", destacan en su entorno, e incluso dicen entre risas que mientras todos transitaban la enfermedad con muchos dolores "ella ni se había enterado".
En el tiempo de pandemia que estuvo encerrada "Mamina" se divertía en familia: sus bisnietos le enseñaron a jugar a la playstation (como se ve en el video), jugaba pelota paleta, andaba en bicicleta fija, y hasta se enhebraba sola la aguja para la máquina de coser muchas veces.
- Usted pasó muchos acontecimientos en la vida distintos gobiernos, terremotos, pandemia, ¿Cuál de todos los que le tocó vivir se acuerda y sintió más? - La muerte de una hija.