De combatir a los nazis, a luchar contra el Covid: la historia del sanjuanino que se vacunó y ganó vida

Bartolo Baggio, de 94 años, fue uno de los 871 abuelos que recibió la vacuna Oxford Astra Zéneca en el primer día del operativo para mayores de 80 años. Emocionado, recuperó la alegría y la esperanza que la pandemia le arrebató.
jueves, 25 de febrero de 2021 · 14:01

Después de haber permanecido casi un año encerrado, lejos de sus seres querido y luego de haber perdido algunos amigos en el camino por culpa del coronavirus, Bartolo Baggio -que tiene una enorme historia para contar- se convirtió en uno de los 871 abuelos sanjuaninos que se vacunaron contra el Covid, en el primer día del operativo para mayores de 80 años. Tras recibir la primera dosis de Oxford Astra Zéneca, se mostró emocionado y esperanzado, como si hubiera ganado más vida. 

Así lo detalló uno de sus nietos, Fernando Baggio, quien contó que atravesar esta pandemia para el hombre de 94 años no fue nada fácil. Es que a pesar de haber vivido la Segunda Guerra Mundial, de combatir contra los nazis en el norte de Italia y de haber sufrido las consecuencias de ello, el impacto del coronavirus -en este momento de su vida- resultó más duro. Estar aislado y sin mantener contacto con los suyos fue más fuerte que pasar hambre y enlistarse en la Resistencia como partisano, cuando apenas tenía 18 años. 

Tanto fue el pesar que tuvo durante estos últimos meses, en los que sólo mantuvo contacto con sus dos hijos y casi no vio a sus nietos, que le llegó a decir a diario El Zonda que “la pandemia es peor que la Segunda Guerra Mundial". Además agregó: "Estamos viviendo momentos muy delicados y va para largo, en la guerra estaba más libre. Pude escapar de los nazis, pero no puedo escapar de la pandemia". 

En 1947, el anciano que espera su segunda dosis pisó suelo argentino. Cuatro años antes había protagonizado hechos de película, siendo prisionero de los alemanes, huyendo de ellos en pleno bombardeo mientras su ciudad era atacada, y luego uniéndose a las fuerzas que prestaron oposición a los invasores. Vio la muerte de cerca, encarnó la lucha armada, estuvo escondido, pasó hambre y frío y se mantuvo a salvo hasta que el fascismo fue derrotado en 1945. 

El barco que lo trajo a la Argentina, en busca de un futuro mejor

Al país llegó junto a su hermano Antonio y fue recibido por Perón tras el arribo del barco Santa Fe, al puerto argentino. Con él instaló un taller de carpintería en San Juan, que se reconstruía después del terremoto del '44. Aquí echó raíces, formó su familia  hasta hoy se mantiene de pie.

A Don Baggio -que hace rato no tiene la presencia de su compañera, Ema Achem, la mujer con la que se casó y tuvo dos hijos- por culpa del coronavirus se le murieron tres amigos, a los que frecuentaba habitualmente. Con ellos compartía cafés y largas charlas, mientras veían a la gente pasar. De buenas a primeras, el anciano que vivía solo y se manejaba de forma independiente dejó de verlos, al igual que a sus familiares y redujo su pasatiempo a estar dentro de las cuatro paredes de su casa.  

Junto a Ema Achem, su esposa

"Tristemente tuvimos que dejar de verlo para evitar que se contagiara y pasó a estar encerrado. De la Guerra resultó herido, tuvo esquirlas en su cuerpo. La pasó mal. No se la contaron, la sufrió. Pero nunca estuvo prisionero de la pandemia como ahora. Justo cuando atraviesa los últimos momentos de su vida, en los que quiere ver y tener cerca a sus seres queridos", expresa su nieto. 

A modo de reflexión, como cualquier nieto que pudiera estar leyendo estas líneas, Fernando señala lo complejo que fue para los adultos mayores vivir esta experiencia que afectó al mundo. "Este año ha sido un gran sufrimiento para los abuelos. En el caso del mío, que perdió tres amigos, creo que siente que este año que pasó no lo vivió. Es por eso que cuando recibió la vacuna estuvo muy feliz y emocionado", destacó. 

Para los suyos, Bartolo -que no sabe si en 21 días o 90 recibirá la segunda dosis- recuperó un poquito de vida y por eso no ve la hora de que la pandemia termine para celebrar el próximo enero sus 95 años. Ahora con sus hijos Jorge y Silva, sus nietos Ivana Nielson, Fernando y Gustavo Baggio, y sus bisnietos Augusto, Lautaro, Elías y Valentino como compañía, seguramente, vencerá una vez más.

 

 

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