Cómo es la vida del Pez León, la estrella acuática del Parque de la Biodiversidad
Es uno de los pocos ejemplares en Sudamérica en cuánto a tamaño que se encuentra en cautiverio. Inteligente y voraz, este pez de casi 20 centímetros y con colores muy llamativos atrapa a quienes visitan el lugar. Cómo es su cuidado te lo cuenta en Tiempo de San Juan el acuarista del Parque, Eduardo Jurcic.
Quienes visitan el Parque de la Biodiversidad ubicado en Rivadavia encuentran en un solo lugar hectáreas que conjugan un cactario, lagunas artificiales, un vivero de plantas nativas y hasta un acuario. Dentro de este pequeño mundo marino que cuenta actualmente con 28 especies entre agua fría y tropical se encuentra uno que llama la atención del público, el Pez León. Pero, ¿por qué se destaca?, te contamos en esta nota cómo es la vida de esta especie.
En una entrevista con Tiempo de San Juan, Eduardo Jurcic, el acuarista del Parque, explicó que tal como se encuentra actualmente es uno de los pocos en Latinoamérica en cuanto a tamaño que se encuentra en cautiverio. Este animal no puede convivir con ninguna especie ya que es voraz.
"Este pez, por acuario, necesita aproximadamente entre 200 y 600 litros de agua para que viva como en su hábitat natural. Su mantención demanda mucho tiempo, cuidado y es bastante costosa", contó. Hace aproximadamente dos años fue una de las especies que adquirieron para el Parque, "ya que era muy buscado y llamativo para los acuaristas", cuando apenas medía unos pocos centímetros, y desde ese entonces lo criaron hasta encontrarse actualmente en su etapa adultez. "Este pez nació en cautiverio, fue comprado así. Llegó al Parque en un tamaño de aproximadamente 8 centímetros, y en el transcurso de dos años, por las calidades en la que se cuidó, el pez fue evolucionando".
Sobre la especie, el profesional explicó que "es un ejemplar macho, de aguas saladas, viene de zonas de arrecifes del Pacífico y del Índico. Ellos nacen siendo un huevo de sólo unos milímetros y alcanzan un tamaño de 20 cm. Actualmente el que está en el acuario se encuentra en su etapa final, la adultez, teniendo casi el total de centímetros en su cuerpo total", explicó Jurcic.
De igual forma en el lugar no cuentan con el ejemplar hembra: "por el momento no estamos buscando reproducirlo; de igual forma no es una especie peligrosa para nosotros porque tenemos agua dulce en todo nuestro esplendor", detalló el acuarista.
La foto más reciente del Pez León.
Actualmente es el único pez marino que se encuentra allí, en un acuario 100% acondicionado para la adecuada conservación. "En la Argentina tenemos agua dulce, entonces mantener los parámetros de un acuario de agua salada es bastante costoso", detalló y agregó que "son peces cazadores y nosotros los tenemos acostumbrado desde muy chiquito a darle de comer, con determinados horarios; con alimento seco, comercial; y también de alimento vivo; puede llegar a comer el 3% de lo que es su tamaño corporal".
Este animal para mantenerlo en conservación como está debe seguir una dieta específica hasta la correcta mantención del agua:"los arrecifes tienen mucha corriente, entonces al agua de la pecera hay que tenerla con una corriente tipo rompe ola y dos cascadas por ejemplo, con un sistema adaptado para él", dijo su cuidador, Jurcic. "Para hacer un cambio de agua parcial, cada 15 días tengo que hacer un tratamiento: el agua que se lleva del pozo se estanca durante 8 horas en dos bidones y luego se hace un cambio con sales marinas para que tenga la densidad correspondiente y sea introducida al acuario", detalló.
En cuánto a las comidas que tiene con alimentos vivos, el acuarista dijo que "preparamos la mojarrita de río para darle de comer: se sacan 5 ejemplares a lo sumo de las lagunas, en un tamaño de 2 a 3 centímetros; se colocan en agua limpia y se hace un tratamiento unos días para quitarle las bacterias o suciedades; luego se introducen en la pecera para que el Pez León coma y tiene un lapso de aproximadamente 10 minutos para hacerlo ya que la mojarrita al ser de agua dulce y pasar a agua salada se les quema las branquias".
Un pez muy inteligente, que sabe cuáles son sus horarios y hasta quien pasa a su lado, explican. Pero también es 100% venenoso. "En una persona puede llegar a ocasionarle problemas respiratorios o cardíacos, ya que su veneno es muy doloroso en el momento en que lo toca. Se encuentra en sus 18 aletas dorsales, y si un ser humano lo toca lo primero que puede llegar a sentir es un dolor de cabeza muy intenso y hasta fiebre. No está comprobado que haya sido letal, pero sí es un veneno muy invasivo, con recuperaciones muy largas", detalló Jurcic. En el Parque él es el único que lo manipula y destaca que "justamente la conservación de ese pez en cautiverio muchos no lo hacen por el simple hecho de su veneno a través del tocamiento, además de los costos que genera su alimentación y conservación del agua".
Al ser un pez que no tiene competencia en su hábitat natural, y no tiene depredador, se va formando una plaga que se ha movido muy rápido en el tiempo, sobre todo en la costa del Océano Pacífico y del Índico, hasta aparecer en la costa de Brasil. "Hay dos hipótesis, una puede ser que con uno de los tsunamis que hubo en 2005 uno de los peces hembra inmigró, se salió de su hábitat, y empezó a hacer esta cadena que hoy tenemos de depredación en su ambiente natural, llegando actualmente a costas brasileras", detalló.