Ser sujeto de deseo en la diversidad, abriendo las puertas a los cuerpos no hegemónicos a sentirse sexuales. Este es el trabajo artístico de Gabriel Bontempo, un pintor sanjuanino que la rompe en las redes con sus retratos, que han llegado a todas partes del mundo gracias a la viralización que se logra a través de Internet. Es tal la explosión que ha generado su arte que tiene pedidos de todo el mundo. Quién es este artista que logra conectarse con el otro hasta alcanzar la desnudez física y emocional del otro, ese sujeto que quedará plasmado en sus lienzos virtuales para la eternidad.
Es suficiente cruzar un par de palabras con el artista, para saber que se trata de una persona distinta, con una percepción que roza lo espiritual. Gabriel está acostumbrado a "sentir así", de niño siempre se caracterizó por desmenuzar al otro con su mirada de lince. Y es gracias a esta cualidad y a su talento como logró retratar en un grado de intimidad que solo se puede lograr cuando hay una conexión que va más allá de la relación cliente-creador.
Gabriel estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de San Juan. Se recibió de profesor y está muy cerca de conseguir la licenciatura. Se dedica a la docencia, enseña en departamentos alejados. Es riguroso, de Virgo, cerebral y con un sentido de lo estético extremadamente refinado. Distingue colores que para cualquier mortal pasarían desapercibidos y es capaz de combinar tonos de una manera única.

Con la pandemia multiplicó su trabajo artístico. Le dedicó más horas del día al arte digital. Y empezó a publicar en su cuenta de Instagram. Compartir por esa plataforma le dio visibilidad y lo conectó con el mundo. Diariamente empezó a postear desnudos y con las ilustraciones, llegaron los primeros comentarios e historias de vida. "La gente comparte cosas durísimas, se abre de una manera que si no fuera por la virtualidad sería muy difícil de lograr. Que no te estén viendo la cara, influye para que se rompan las barreras. Uno puede entrar a una intimidad que de otra manera no sé si lo lograría", contó Gabriel.
Fue así como se contactó con un fotógrafo venezolano que está casado con una mujer trans. Con ellos lleva meses trabajando en conjunto y han logrado resultados únicos. "Empecé a charlar con un pibe venezolano al que le gustaba mi trabajo. Pensé que la colaboración tenía que ver con el envío de fotos de estudio, pero eran fotos de él con su esposo, que es trans. Me mandó fotos desde románticas a más oscuras. Querían colaborar conmigo mostrando a una persona que está atravesando una disforia, muy fuerte", apuntó.

¿Qué te desnudó como artista? "Me sentí muy desnudo cuando hice dos ilustraciones con historias cortas, era algo que venía pensando pero un día sentí la vulnerabilidad a flor de piel y agarré un cuaderno con retratos míos hechos en acuarela de cuando tenía ocho años. Tenía una remera de fútbol que me habían regalado, para mis hermanos esas remeras eran todo pero para mí no significaba nada. Un día me estaba por bañar y se me quedó trabada la remera en la cabeza y yo me imaginé que era el pelo largo que siempre quise tener. Publicar algo tan íntimo, que ni mi vieja sabe, me desnudó como artista", contó Gabriel. Tras esa publicación, muchos me escribieron para contarme sus experiencias.

El dibujo le permitió a Gabriel sobrellevar la pandemia, procesar las soledades y la convivencia. Incluso, ponerse en contacto con los vacíos internos. El camino del arte fue una forma de procesar mejor la emocionalidad que desnudó el aislamiento.
Debido a la calidad de su trabajo, es requerido por clientes de todo el mundo. Ha hecho muestras virtuales con otros artistas en Nueva Zelanda. "Me gustaría poder exponer mi trabajo en donde vivo pero tengo cierto debate con las instituciones que legitiman el arte como los museos. Las redes me dieron la posibilidad de poner mis reglas, de paleta, de producciones y el erotismo ameritaría en un museo algunas restricciones. Ahora quiero editar y publicar mis escritos. Va por ese lado el camino", cerró.