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La ciencia sanjuanina, entre domar el desierto y construir el oasis

Los primeros grandes avances vinieron de la mano de las obras para extender el regadío y ganarle espacio a la tierra estéril. Luego, con las mejoras en el ámbito de la construcción tras el devastador terremoto del '44. Ahora, el perfil del científico es el de un profesional que trabaja en equipo para resolver problemas. Por Carolina Putelli y Natalia Caballero.
viernes, 30 de agosto de 2019 · 17:31

No fue fácil domar el desierto, no fue fácil hacer de un terreno hostil un oasis que permite el desarrollo de la vida. Ese fue el primer gran desafío de la ciencia sanjuanina. Luego, construir una ciudad segura, capaz de resguardar la vida humana ante los sismos que sacuden la tierra cotidianamente. La historia de la ciencia sanjuanina se caracterizó por estos dos grandes problemas a resolver. Ahora está en un momento de pleno crecimiento, en el que no sólo las ciencias exactas generan investigaciones destacadas internacionalmente sino también las ligadas a las ciencias sociales y artísticas. 

El secretario de Ciencia y Técnica, Tulio Del Bono, habló con Tiempo de San Juan sobre el desarrollo científico en San Juan como así también del tecnológico. Cree que San Juan va a convertirse en un polo de diseño de calidad nacional o incluso internacional. El funcionario destacó la escalada que tuvo dentro del organigrama local la cartera como así también el presupuesto. Y una perlita: cómo es el perfil del científico sanjuanino hoy. 

 

Una historia de testarudos

Tulio Del Bono hace una distinción clara entre ciencia y técnica. La primera es la necesidad humana de preguntarse los por qué de todas las cosas, tanto de la naturaleza como de su misma existencia. La segunda es la decisión de intervenir ante ese entorno para hacer confortable, hasta incluso vivible.

Así se ve la geografía de la provincia naturalmente, lejos de lo que cada día vemos los sanjuaninos. 

La ciencia sanjuanina tiene también estas dos caras de la misma moneda y sin dudas algunos de los primeros interrogantes tuvieron que ver en cómo se hace para vivir en una tierra casi sin agua y que a cada tanto decide removerse con furia. La técnica tuvo otro condimento: que ante semejante escenario los sanjuaninos decidieron quedarse en esta tierra difícil, a pesar de todo, y convirtiéndola en lo que hoy vivimos.

Tal vez por eso las áreas de la ciencia que más crecieron tienen que ver con la geología, la geofísica, la sismología y la hidráulica. En la provincia las tres primeras áreas no sólo tienen una gran cantidad de estudiosos, sino que también cuentan con una institución única en todo el territorio nacional: el INPRES. Es ahí donde se aplican todos los conocimientos para la eterna jineteada que se vive en la provincia, que es la que cuenta con el récord de movimientos sísmicos de todo el país.

El gran quiebre en el estudio y la ingeniería fue el terremoto de 1944. El peor desastre natural de la historia argentina fue una prueba para todo lo que se sabía sobre la tierra y terminó por empujar a generaciones enteras a estudiar ciencias relacionadas con la geología y también con la ingeniería. Este empuje del conocimiento y la técnica dieron por resultado una provincia con una infraestructura edilicia y un código para construir revolucionario. Tanto fue así que 33 años después, con el terremoto de 1977, las muertes se redujeron de aproximadamente 10.000 a 70, en dos movimientos que fueron muy similares en magnitud.

A la izquierda se puede ver la red de canales de San Juan y a la derecha la misma zona en imagen satelital. 

En la hidráulica, la otra rama preferida por las mentes sanjuaninas, el cambio fue un poco más sutil, pero profundo y revolucionario. La necesidad de agua marcó los estudios de la provincia, pero también la geografía local. El oasis del Valle de Tulum creció hasta convertirse en lo que es hoy gracias a los estudios del uso del recurso vital y luego su aplicación en una de las redes de riego más grandes del país. Del Bono lo graficó perfectamente: “Si uno ve un plano de San Juan satelital, se ve que a metros del último canal empieza el desierto, son terrenos ganados al desierto y convertidos en oasis gracias al esfuerzo y tezón”.

En el límite de los canales o del trazo del río, el desierto sigue siendo el rey. 

En una tierra donde la precipitación anual es de apenas 95mm anuales, esperar a la lluvia para que los cultivos tengan agua es esperar un milagro que no sucederá. Por eso la mano del hombre fue fundamental para que creciera el alimento y también los bienes productivos como la uva para el vino. En 2007, de las 102.688 hectáreas de cultivo que había en San Juan, 89.118 recibían agua de la red de canales y las restantes 13.570 por pozos subterráneos. A esto se suma la utilización de diques como forma de reservar esa agua que sólo llega algunos meses al año y también producir energía.

Presente y futuro

Si bien las ciencias naturales son las primeras que picaron en punta, están lejos de ser las únicas que crecen y florecen en San Juan. Una vez asegurada la supervivencia en esta tierra difícil, a las mentes locales les llegó el momento de mirar hacia adentro y florecieron las ciencias sociales, la filosofía y el arte. Estas ramas, que suelen tener menos difusión, cuentan con equipos de trabajo que han podido estudiar la matriz social local y desarrollar el arte hasta el punto en que existe incluso una Escuela de Música reconocida a nivel nacional. Del Bono pone especial foco en estas áreas porque "la gente se deslumbra con las super tecnologías y cree que la ciencia son sólo los radares y los satélites, pero hay un área de investigación en la parte social y artística que es muy relevante". 

La música es parte importante de la vida local. 

Además de estas, luego del auge naturalista, en la provincia también crecieron otras áreas del conocimiento. Incluso el Secretario de Ciencia y Técnica explicó que la provincia se encamina a ser un "polo de diseño muy importante del país", tanto en diseño arquitectónico, de producción y hasta moda, con aportes de los investigadores de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño a la cabeza. Además en la última década las tecnologías de comunicación, el software y la informática también se han hecho un lugar y San Juan no se queda atrás, incluso tiene algunos desarrollos que se venden de manera nacional e internacional. 

En cuanto a lo que se viene para San Juan, no tiene tanto que ver con áreas de la ciencia, sino con un cambio de la forma de trabajo de los investigadores y técnicos. En el mundo se ha dado una revolución en la que los laboratorios abren sus puertas y los equipos son interdisciplinarios. Esto significa que geofísicos se reúnen con ingenieros, con físicos, informáticos y hasta sociólogos o comunicólogos. Esto permite que cada vez más las ciencias se enfoquen en resolver problemáticas desde varios puntos de vista simultáneos más que en centrarse en ramas específicas. 

Para esto último la intervención del Estado es fundamental y así lo detalló Tulio Del Bono. Desde hace años el Gobierno de San Juan, a través de la Secretaría de Ciencia y Técnica, se ha enfocado en financiar proyectos y no ramas científicas en particular. Esto permite que los investigadores locales se reúnan desde sus distintas especialidades enfocándose en llevar esas respuestas e innovaciones que necesita la sociedad local. Además también han obtenido buenos resultados de concursos, que son una usina generadora de proyectos que revolucionan el día a día de la sociedad, y la financiación de capacitaciones, para que las mentes locales puedan mantenerse al día y al nivel de otras comunidades científicas del país y del mundo. 

El título importa

Tulio del Bono

El organismo estatal que se encarga de aglutinar y fomentar las prácticas científicas en la provincia es la Secretaría de Estado de Ciencia y Tecnología. Pero este rango ha cambiado a lo largo de los años, algo que también hizo la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación. En el primer caso antes era una dirección y luego fue aumentada y ahora, si bien no es ministerio, trabaja en simultáneo con el resto de los que sí lo son. En cambio a nivel nacional el último cambio fue una baja de rango, pasó de ministerio a secretaría y estar bajo la órbita de Educación. 

Esto significa un problema por un lado de financiamiento, ya que no tiene un presupuesto propio, sino también porque ya no trabaja a la par que los ministerios. Para Del Bono, esto es fundamental porque "Ciencia y Tecnología es trasversal y no puede depender de un área porque queda ceñida a una sola actividad". Para el sanjuanino esto impide que por la naturaleza de la cartera tiene mucho para aportar tanto a la educación como también a la economía, el desarrollo social, a la inversión en infraestructura. "A nivel nacional merecería ser Ministerio para tener diálogo con todas las carteras", opinó el sanjuanino.

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