Historia del corazón

RENACER: el grupo que sobrevive al inmenso dolor de perder un hijo

Está integrado por padres cuyos hijos fallecieron. No importa religión ni partido político, ellos te recibirán para que sigas acá, en el presente que sigue su camino.
sábado, 10 de agosto de 2019 · 16:56

Por Pablo Mendoza

Te reciben con una sonrisa a pesar de haber sufrido el mayor dolor humano: perder un hijo. Uno se pregunta cómo es posible pero ellos son unos luchadores de la vida. Renacer es eso, vivir. Vivir en honor a ellos, a esos hijos que se fueron. Este grupo hace todo lo posible para seguir y para contagiar la esperanza a aquellos padres que no le encuentran una respuesta a la vida.

Esta nota es diferente para mí, un cronista de 25 años. Estoy sentado en una mesa grande con decenas de historias que encierran tristeza y dolor. Siento que podría ser hijo que los padres recuerdan. El clima es calmo, todos charlan y a pesar de que experimentaron y conviven con el peor dolor, reciben a la gente dándole aquello que necesitan. Este grupo es una especie de escuela de la vida, donde los hijos fallecidos se transforman en un motorcito que ayuda a sobrevivir.

Testimonios de vida

A la hora de compartir sus historias, las miradas atraviesan al interlocutor. Es una mezcla de sentimientos, todos profundos y ligados estrechamente con la condición humana. 

Ana María Juan, una de las fundadoras del grupo en San Juan, explica qué es Renacer: “Renacer es seguir adelante, continuar en la vida sin ese ser querido (hijo). Es una escuela de vida lo que nosotros hacemos y lo hacemos por nuestros hijos o nuestras hijas. Si muchos papás pudieron ¿por qué yo no?".

Renacer nació hace 30 años en Río Cuarto, Córdoba. El matrimonio Berti sufrió la partida de sus hijos y juntos con otros padres empezaron a buscar cuál era el camino para poder seguir adelante y así se expandió por Argentina, llegando incluso a países de habla hispana de América y también de Europa, más precisamente, España.

“Este es un grupo de ayuda mutua, nos vamos ayudando entre nosotros mismos, pero ojo, siempre con el debido respeto ante todo, es una situación que se soluciona (no del todo) pero con su debido tiempo. Cada uno tiene su tiempo de vivir estas cosas, el duelo es diferente para cada personas”, dijo una de las mujeres miembro del grupo, que viene participando hace años. 

“Nosotros no tenemos una receta mágica para solucionar problemas, acá es una escuela de vida, en dónde una mamá o un papá que pasó por tu misma situación (perder un hijo por accidente, homicidio, suicidio) te va a aconsejar”, contó Silvia López.

“A nosotros siempre nos dicen ‘dejalo descansar’, pero no es así ¿cuándo lo vamos a llorar? Hay que llorarlo. Hay que saberlo llorar. Y lo lloramos por qué lo extrañamos, la familia los vecinos no entienden eso porque no les paso, perder un hijo es diferente; es un antes y un después. Yo perdí a dos hijos, uno estando en Renacer, toqué fondo dos voces y si no hubiera aceptado este grupo hubiera sido diferente”, relató Ana María.

La charla se pausó. Seguían sumándose al grupo más padres y entre pequeñas bromas y decir algo de lo que pasa al día a día, Luis -que había pasado desapercibido y que con seriedad escuchaba todo lo que hablaban- tomó la palabra y dijo: “Nosotros en Renacer somos todos iguales, no hay líder ni personaría jurídica, no hay conducción, por eso es una escuela de vida. Cada uno de nosotros se convierte en un maestro de vida pero los maestros reales son nuestros hijos, porque tratamos de hacer las mejores cosas en honor a nuestro hijo”. Y añadió: Una de las frases que tiene Renacer es: el amor de un hijo triunfa sobre la muerte, físicamente no están pero viven en nosotros, viven acá (se señala el corazón) y en nuestra mente”.

“En renacer uno aprende a lamerse solo las heridas y eso ha sido lo que me ayudado a seguir adelante"

Otra de las madres, que también estaba en una orilla, María A. tomó la palabra y fue contundente con lo que pudo aportar: “Todos dicen ‘si a mí se me muere un hijo yo me muero’, y no es así, lamentablemente no es así, qué más quisiera yo que estar muerta. Y bueno tenemos que seguir para estar con las personas que están a nuestro alrededor. Yo he perdido mi único hijo y van hacer 10 años y hago de cuenta que ha sido ayer. Todavía lo lloro y lo voy a llorar y creo que hasta el último día de mi vida, lo extraño y bueno la ilusión que tenemos todos de que un día nos vamos a juntar con ellos” expresó María A. con una mirada cariñosa y decidida.

Más sobre Renacer

Este grupo es abierto para toda la gente que necesita estar con alguien que ha perdido un hijo, no para otro familiar, específicamente para quien se le perdió un hijo. Los miembros pueden profesar cualquier religión, militar o no en cualquier partido político, no hay restricciones. 

Renacer funciona en el salón de la parroquia La Merced, en el centro sanjuanino, frente de la Municipalidad de la Capital, el primer y tercer viernes de cada mes se juntan a partir de las 18 horas. Si alguien quiere participar, podés comunicarte con Silvia al 2645028681 o con Ana María al 2644819920.

Para terminar, las dos frases que definen el espíritu de este grupo de ayuda humana, que intenta descubrir el brillo del sol cada mañana. 

-“Renacer no es religión, renace en amor y dolor. Aquí no hay prejuicios de que uno sea católico, evangelista, no importa. Toda la gente cree eso, pero no es así. Si vos te sentís mal, te podes levantar y retirarte, o si no te quedas y vivís con nosotros”.

-“Renacer es para todos, pero todos no son para Renacer, esto depende de cada uno, de lo que uno quiera hacer, acá se aprende también a cómo vivir ahora con los vivos y eso no quiere decir que la hija o hijo que partió quede de lado, no, esto quiere decir que en honor a ellos nosotros tenemos que estar con los seres vivos, los afectos que nos quedan”.

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