El día en que la oscuridad se apoderó del cielo "vip" de San Juan
El evento fue en el lugar tocado por la varita mágica de Google. Los que asistieron fueron extranjeros de 19 países y unos pocos argentinos. Champange, dolares comprando semitas y la emoción de la oscuridad más larga en el cielo "vip" de San Juan.
Viajeros, turistas locales y extranjeros, fanáticos de la fotografía y cazadores de eclipses; todos bajo el mismo cielo sanjuanino con la cordillera nevada para deslumbrarse ante las maravillas de la naturaleza. “Esto es un baile entre la luna y el sol en su perfección, es la geometría perfecta y es hermosa, te deja fascinado para toda tu vida” afirmó una de las mujeres que persigue eclipses por el mundo entero y que en esta oportunidad concretó su 9no eclipse en nuestra provincia. A continuación te mostramos el momento exacto donde la noche se apodera del día. Cuidado, la emoción es desmesurada en la filmación.
Desde temprano las actividades eran diversas, había tango, folclore y punta de espalda a llama, buen vino y cerveza para quien quisiera agasajarse antes del ballet cósmico. Tocaban varios Dj y hasta había un globo aerostático para observar el predio Posta Kamak desde las alturas. Lo unicó es que salia 50 dolares el paseo, y a decir verdad muchos se enfocaron más en el astro que en la chucherias.
En su mayoría el contingente de turistas era de Reino Unido y EEUU.
La gente se ponía ansiosa a medida que se acercaba la hora, y siempre había alguien que gritaba: “Faltan 30 o faltan 10, apúrense que ahí viene…” y entre tanto se iban preparando las bebidas, o se tomaban las manos entre seres amados para vivir juntos el momento. Los rostros se cubrían con lentes caros, gratuitos o mascaras improvisadas que de la misma manera buscaban perderse en el encanto del eclipse.
No todo eran equipos sofisticados.
Cuando faltaba apenas un destelló de la corona del sol por cubriese la gente empezó a gritar, y como en su mayoría en el predio de Posta Kamak de Bella Vista eran estadounidenses o británicos, no faltaron las exclamaciones de tipo “oh my god” (“oh dios mío”) para expresar el asombro de ver como caía la noche en pleno día.
Las llamas se inquietaron cuando sucedió el evento del eclipse.
En esos momentos los animales se desconcertaron un poco y fuimos varios los que nos asustamos por ser primerizos ante la magnificencia del fenómeno astronómico del año. Los perros ladraron, el ganado de llamas que había en el lugar se asustó y las aves regresaron a sus nidos, todo eso y más en menos de 3 minutos.
Los fanáticos de la fotografía también estuvieron presentes.
Lo que pasó en el interior de cada uno de los presentes es y será un misterio. Nadie puede establecer con exactitud o encontrar las palabras exactas para describir semejante sensación. Algunos lo expresaron en lágrimas, y otros en gritos de emoción, o en abrazos interminables. Lo que si es cierto es que los eclipses solares son acontecimientos de vital importancia para el hombre, tanto para el ámbito científico, como para quienes descartan las explicaciones lógicas y se aferran a las supersticiones, o sabidurías (depende de quien lo mire) del efecto mágico de los eclipses, que hasta ahora sigue atravesando los siglos de la humanidad. Y lo seguirá haciendo.