Pertenencia, amor y vocación. A sus 41 años, Matías Videla no duda cuando habla de la locución, lo que más le gusta y para lo que se preparó durante años. Su historia con la radio empezó mucho antes de pisar un estudio: era apenas un niño y acompañaba a su padre a la panadería. Ahí, entre madrugadas de trabajo y una radio siempre encendida, nació el sueño que lo convirtió en una de las voces más queridas de los sanjuaninos. Pero hace casi dos meses su vida dio un giro dramático: una descompensación lo dejó al borde de la muerte y con un pronóstico poco alentador. Hoy, recuperado y de vuelta al aire, su historia conmueve.
Entre bolsas de harina y madrugadas de trabajo, una radio encendida marcó su destino. "Escuchaba un programa y le decía a mi viejo que algún día iba a estar ahí, trabajando como locutor", recordó en una entrevista a Tiempo de San Juan, cuando se hizo protagonista de su propia historia.
Los primeros pasos en ese camino estuvieron marcados por la influencia familiar. Su hermano Claudio, también ligado a los medios, fue un faro constante. "Marcó mi infancia, mi adolescencia y sigue siendo mi referente", contó Matías, que reconoce que el recorrido no fue sencillo.
Decidido a profesionalizar su pasión, dejó San Juan para estudiar en Buenos Aires. Fueron tres años exigentes, lejos de su gente y con las dificultades propias de sostener una carrera a distancia. "Se me hizo bastante complicado poder recibirme, pero lo logré", había relatado con orgullo.
Con el tiempo, Videla logró lo que soñaba: vivir de su voz. Se convirtió en una de las figuras reconocidas del aire sanjuanino, construyendo un vínculo cercano con la audiencia. Pero cuando todo parecía en equilibrio, su historia dio un giro inesperado.
Hace casi dos meses, una descompensación lo llevó al límite. La situación se agravó con una broncoaspiración y el diagnóstico fue estremecedor: "Los médicos no me daban más de 72 horas de vida", dijo.
Internado en terapia intensiva, pasó dos meses en estado crítico. Durante ese tiempo, llegó a estar un mes inconsciente, sin saber nada de lo que ocurría a su alrededor. Contra todo pronóstico, despertó. Y lo hizo con una recuperación que sorprendió: "Los médicos no lo podían creer".
El proceso no fue fácil, ya que tuvieron que practicarle una traqueotomía, lo que le impedía hablar. Para alguien cuya vida gira en torno a la voz, el golpe fue devastador. "Pensaba que nunca más iba a poder hacer lo que más amo", confesó.
Sin embargo, la historia volvió a torcerse, esta vez a su favor. Con esfuerzo, rehabilitación y una fuerza de voluntad inquebrantable, Matías logró recuperar su voz y volver a encontrar su lugar en el mundo.
Apenas dos meses y medio después de aquella internación crítica, volvió al aire y de la mejor manera. Hoy, conduce "Arriba la Voz", su programa en Radio La Voz (100.5), de lunes a viernes de 15 a 17hs. Un regreso que no solo marca una recuperación física, sino también emocional.
La suya no es solo la historia de un locutor. Es la de alguien que persiguió un sueño desde chico, lo hizo realidad y, cuando estuvo a punto de perderlo todo, encontró la manera de volver a empezar. La historia de Matías Videla, el locutor sanjuanino que amó de niño esta profesión.