Personaje

La historia de "La Tejedora", una mujer demente que duerme hace un año en el hospital Rawson

Se llama Marcela Norma Bazán, de 54 años. Su pasatiempo es tejer durante todo el día. Vive, come y duerme en las sillas exteriores del nosocomio.
jueves, 09 de mayo de 2019 · 07:04

La historia de Marcela Norma Bazán, de 54 años, surgió luego de que este medio conociera que había una mujer que dormía en el hospital Rawson. El apodo de "Tejedora" nace porque tiene como hobbie tejer durante todo el día. Es más, cuando Tiempo de San Juan la apartó unos minutos para charlar con ella, se llevó su aguja y tela y, mientras hablaba, no paraba de tejer. En esta ocasión, estaba terminando unas medias.

De hecho, estaba vestida con una remera, una pollera larga y una campera. Según sus palabras, las dos últimas prendas nombradas eran de su autoría. Claro, ahora que se acerca el invierno, bastante bien le vienen esas medias que tejía. Pero, ¿de dónde saca dinero para comprar las telas? Dice que cobra una pensión - por eso tiene la obra social PAMI- y con ello compra las telas y todo lo que le haga falta para cumplir con su pasatiempo. Pero no solo lo relativo a su hobbie sino que también con ese dinero adquiere la comida de todos los días. Apenas su pensión le alcanza para comprar las telas y la comida. 

Marcela es una paciente con problemas psiquiátricos: presenta síndrome convulsivo, retraso mental, con síntomas psicóticos. Para tratar todo eso necesita de un riguroso control médico y una particular medicación. Nada de eso posee. Algunas fuentes que la ven a diario expresan que es ella quien no quiere tratarse.

Ahora, ¿por qué llega al hospital y se queda a vivir? Según sus propias palabras, porque tiene miedo de volver a su casa y "que me maten". Afirma tener un hermano -de los 9 que posee- que le arrebató su casa de la Villa Unión, en Rawson. "Es ladrón y me amenazó de matarme varias veces sino me iba. Me entró a robar cuando vivía ahí. Y esa casa es de mi mamá que ya se murió y me quedé yo porque viví con ella toda la vida", contaba la señora.

Por eso, decidió irse a dormir a la calle. Cayó a las sillas de la parte exterior del sector de Maternidad del hospital Rawson. Ya lleva casi un año viviendo allí. Ocupa unos cinco asientos con todas las pertenencias que se llevó: varias bolsas con ropa, algunas botellas con agua y una cafetera eléctrica.

Desde el nosocomio ya enviaron un documento hacia el despacho del juez Almirón, del Segundo Juzgado de Familia, hacia unos días atrás para su intervención pero aún no fue respondido. El certificado expresa que la paciente necesita de una rápida intervención psiquiátrica, de lo contrario su cuadro demencial podría empeorar gravemente.

Desafortunadamente, el olor nauseabundo colma la zona exterior de Maternidad porque hace casi un año no se higieniza. En las mismas sillas donde teje, en las noches se hace un lugarcito y allí duerme. Creen, también, que presenta problemas ginecológicos.

 

Comentarios