Los sanjuaninos todavía pasan y se asombran de una postal que hace unos meses se presenta en una de las esquinas más top de San Juan, y genera nostalgia por haber alojado durante décadas una de las parrilladas más tradicionales de San Juan.
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SUSCRIBITELos sanjuaninos todavía pasan y se asombran de una postal que hace unos meses se presenta en una de las esquinas más top de San Juan, y genera nostalgia por haber alojado durante décadas una de las parrilladas más tradicionales de San Juan.
Los memoriosos recuerdan a Las Cubas inaugurando allá por los ’80, que creció rápidamente como uno de los lugares para comer favoritos de los sanjuaninos y perduró con ese nombre hasta que años después cambió de dueños. Entonces, bajo la propiedad del empresario Mario Volpini el lugar pasó a llamarse “Los toneles”, como se conoció al restorán hasta el fin de sus días, en el verano último.
El lugar pasó por varias transformaciones, en los últimos años pasó de parrilla pasó a restó – parrilla y diversificó el menú ofreciendo unas novedosas pachatas a las brasas. “Un emblema de parrillada que lamentablemente por los avatares de los negocios desaparece, dejando un lugar vació muy importante para los que acostumbramos a comer bien, creo que de estrellas se sale del rango 5 estrellas”, comentó uno de los nostálgicos usuarios en internet.
En esa popular esquina además de servirse deliciosos platos, se daban interesantes reuniones de camaradería y meetings políticos.
“Lamentablemente los dueños del terreno decidieron venderlo y el nuevo propietario lo quiere para un emprendimiento inmobiliario!! Una pena el negocio existía desde el año 1981!!”, se lamentó el dueño en la web. Es que el terreno era de propiedad de la familia Baistrocchi, un apellido muy conocido para los sanjuaninos. Uno de los integrantes de la familia contó que decidió desprenderse del lugar para venderlo. En esa movida, la parrilla se tuvo que ir. Se dice que los nuevos compradores del predio, con ubicación estratégica a metros de Paula Albarracín de Sarmiento, son de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es decir mormones, que ya cuenta con establecimientos contiguos a la esquina. Al parecer, la meta es levantar allí una escuela de esa religión.
Por lo pronto, el sitio se ve con un cierre perimetral de palos y alambres, aún conserva el viejo cartel de “Los toneles”, la amplia y eterna escalinata que llevaba al quincho, algunas plantas sobrevivientes, parte de la estructura que formaba el salón comedor y hasta la histórica parrilla donde chirriaron miles de asados.
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