El profe sanjuanino que marchó contra las armas en Estados Unidos
Hace un año que vive en el país del Norte. Da clases en una universidad y vivió en carne propia el miedo a que cualquier día la masacre llegue a su aula.
Juan Pablo Maurín cumplió un gran anhelo hace ya un año: llegó a Estados Unidos a dar clases de español en una prestigiosa universidad de Massachusetts. Con el tiempo muchas de las expectativas que tenía sobre el país del Norte se cumplieron y disfruta de vivir en el lugar. Pero también tuvo que aprender a vivir con un miedo inesperado: el de que cualquier día alguien podría ingresar al campus donde trabaja y vive y desatar el infierno en forma de tiroteo.
El sanjuanino, de 28 años y profesor universitario de inglés, se unió el pasado sábado a la masiva marcha de DC pidiendo que se regule la portación de armas y así poder parar con la violencia que ha dejado casi 20 víctimas fatales sólo en lo que va de 2018. Juan Pablo se sumó a casi un millón de estadounidenses en la manifestación, donde hubo famosos y sobrevivientes hablaron y pidieron mayores controles.
“Me encantó poder participar y vivir cómo un país puede unirse con una convicción por la vida, la necesidad de parar la violencia y la solidaridad de acompañar a los sobrevivientes”, explicó Juan, quien nunca había participado de una marcha masiva. Dijo que la experiencia lo hizo pensar en la fuerza de las manifestaciones y reflexionó que “en San Juan tenemos muchas causas, por ejemplo la cantidad de muertos por accidentes de tránsito”.
Durante el acto, en el que participaron Miley Cyrus y otros artistas de nivel internacional, el pedido de muchos los que tomaban el micrófono era votar a finales de este 2018 para que los representantes del congreso estadounidense generen un cambio real. Juan ya estará en San Juan para ese momento, pero explicó que se solidarizó con el pedido y participó porque él también ha sentido inseguridad al trabajar en una universidad, siendo que los últimos dos tiroteos fueron en instituciones educativas.
La vida en el país de las armas
Juan Pablo es responsable de enseñar español a los alumnos del Amherst College de Massachusetts y casi todos los días prepara un mate y, mientras practican el idioma, les cuenta también cómo es la cultura en Argentina y Latinoamérica.
Cuando apenas había llegado, en junio de 2017, las autoridades de la universidad le dieron un instructivo que indicaba cómo debía actuar en caso de ciertas emergencias. Era un protocolo similar al que cualquier sanjuanino aprende en caso de sismos: qué hacer antes, durante y después, cómo cuidar a los alumnos y asegurar el lugar. La diferencia es que en lugar de un temblor, enseñaba cómo actuar en caso de “massive shotting”, que significa tiroteo masivo.
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“Explican cómo actuar si alguien entra disparando al campus y también en otras emergencias, como tormentas”, contó Juan. El profesor también explicó que muchas veces ha tenido “miedo cuando leo las noticias, porque puede llegar un día en que alguien decida que yo pague por cosas de las que soy totalmente inocente”.
Juan Pablo contó que en la marcha, si bien había algunos que pedían que se prohíba la portación civil de armas y otros que sólo piden más regulación, el espíritu general es que “no haya más armas en las escuelas” u otras instituciones educativas. Este pedido, aunque puede sonar básico, se contrapone a la propuesta de algunos Estados del sur, donde piden “armar a los docentes para evitar tiroteos”.