"Acá está mi vida", el tema que forma parte del CD grabado por 80 artistas en el Teatro del Bicentenario para "Gracias Deolinda, hay cumbia", fue presentado en vivo por sus tres protagonistas (Susana Castro, Eugenia Di Paola y La Peques). El contagioso "queremos seguir caminando" del estribillo quedó retumbó en la cabeza de los sanjuaninos. Minutos antes, "Canción de una Niña", interpretada angelicalmente por Ailén Ortega (letra de Ada Valdez y música de Lucio Flores), hizo emocionar a todos los presentes este domingo, donde los niñitos culones de bronce que representan a las cuatro estaciones debajo de la fuente de la plaza 25 de Mayo fueron testigos de una Noche Soberana de la Fiesta Nacional del Sol en el que sus estrellas, las 19 representantes departamentales que aspiran al reinado, brillaron.
Atrás quedó el chaparrón del viernes que obligó a suspender por 48 horas el show más esperado por las reinas departamentales, sus familias y gran parte del elenco profesional que trabaja para la Fiesta del Sol. Había una gran expectativa por cómo iban hacer para que la segunda presentación no decayera.
Y lo lograron. Fue gracias a que la Noche Soberana conservó el espíritu del eje temático: la Difunta Correa y su esencia, ese amor de madre incondicional que la hizo inmortal al dar su vida al desierto sin que se perdiera la de su hijito.
Ese mismo orgullo es el que mostraron varias de las candidatas que son madres, al aparecer en el video promocional junto a sus hijos. Algo que antes les estaba vedado.
Como también se notó sobre la pasarela montada alrededor de la fuente de la Plaza 25 el haber despojado a las reinas departamentales de los centímetros y la maldición del metro sesenta y ocho mínimo que dejaba decenas de mujeres fuera de competencia, permitiendo que ahora hayan más sanjuaninas de carne y hueso, reales, representando orgullosas a sus terruños.
Todas esas decisiones influyeron. Y fueron haciendo a la FNS cada vez más profunda. Más arraigada. Más comprometida socialmente, como lo fue el haberle hecho frente desde esa vidriera al bullying.
Esas problemáticas socialmente duras y difíciles de abordar no fueron un obstáculo para que la Noche Soberana no sea un mero desfile de ropa. Y lograron desencansillar a esa parte de la fiesta de un simple concurso de bellezas.
Todo quedó englobado en un cierre espectacular, donde las 19 candidatas ya sin sus elegantes vestidos hicieron poner a todos de pie cuando invitaron al público a sumarse al ritmo de la cumbia "Acá está mi vida", en un escenario en el que se mezclaron las reinas con los cantantes, los niños del Coro de la UNSJ, los bailarines y la murga Los Románticos Desamparados.
El pálpito generalizado fue la de sentirse representados. Y abrió una gran expectativa para el espectáculo final del próximo sábado en el autódromo. Así, la Noche Soberana conservó el espíritu popular y sanjuanino. Lejos de modelos importados. Bien nuestro, como la Difunta Correa.