Por Carolina Putelli
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Como tantos niños de los ’90, Ezequiel Agüero quedó enganchado de los dibujitos japoneses que entraban por primera vez al país. En Jáchal, viendo los Caballeros del Zodiaco y otros animé, este sanjuanino conoció los primeros elementos de cultura japonesa. Casi 20 años después, este entretenimiento se convirtió en pasión y, con mucho estudio, en su vocación y actual trabajo: estar a cargo de la prensa y difusión de la Embajada Japonesa en Argentina.
Eze es el responsable de mostrar a todo el país la cultura que, cuando tenía sólo 11 años, comenzó a enamorarlo. Pasó de ser un “otaku” sin título, porque ni siquiera se conocía el termino para describir a los amantes del animé y la cultura japonesa, a trabajar en los proyectos culturales para que el canal Encuentro pase algunas de las series que le encantaban de chico.
Pero no todo fue a fuerza de su gusto por los dibujitos o mangas, la versión nipona de las historietas, sino que este sanjuanino estudió a lo largo de su vida más de 3 idiomas y se recibió de Licenciado en Relaciones Internacionales. Además de su carrera en relaciones internacionales, los 11 ya estudiaba italiano, siguió con japonés y hasta se le animó al sueco. En simultáneo, el inglés se convirtió en su segundo idioma, lo que le permitió pasar algún tiempo viviendo en Nueva Zelanda cuando tenía poco más de 20 años.
Fueron sus inicios políglotos lo que lo acercaron mucho más a Japón. Es que mientras estudiaba italiano, su profesora usó para darles clase un aula donde también enseñaban japonés y con 11 años vio por primera vez kanjis, los símbolos del alfabeto nipón, y le pidió a sus padres estudiar también este idioma. Pasaron 3 años hasta que su familia, que no sabía para qué le iba a servir aprender un idioma tan diferente, le dio el gusto a Ezequiel.
En plena adolescencia a este curioso se le juntaron sus dos pasiones: el animé y el idioma. Es que los libros, revistas y programas sobre la animación clásica oriental eran el único producto que podía encontrar relacionado con esta cultura que lo fascinaba por las abismales diferencias con la de su argentina natal. Incluso él reconoce que este contraste fue lo primero que le llamó la atención, ya que sentía que conocer cómo habla, cómo son y cómo se expresan culturalmente los japoneses lo enriquecía. El sanjuanino era joven, pero sabía que en la diferencia está la riqueza y ya perfilaba para la carrera que elegiría años después.
Con el tiempo su perfil de otaku fue cambiando y aunque sigue reconociendo que el animé le encanta, la cultura en su totalidad lo terminó apasionando. Incluso su sueño de conocer el país del Sol Naciente fue lo que le permitió hoy en día estar trabajando para la embajada, en Capital Federal, y participar de manera estrecha de las relaciones bilaterales entre Argentina y Japón. Es que su llegada a la oficina fue de la mano de una solicitud de beca para viajar, para la que concursó hace algunos años.
Eze no consiguió esa primera beca de viajero, pero sí un puesto en el Centro Cultural como encargado de prensa. Su rol es el de organizar eventos, darlos a conocer y trabajar estrechamente con la prensa de Buenos Aires. Con sus conocimientos en relaciones internacionales pero a la vez su conducta emprendedora, formó parte de la creación del primer perfil en las redes sociales de la embajada, de un programa para ofrecer contenidos audiovisuales, tanto animé como series convencionales, en los canales de televisión y ahora promueve charlas en todo el país donde le cuentan a chicos como él de qué manera pueden aprovechar los beneficios de la embajada.
El aporte del sanjuanino en la embajada es full time y vive desde algunos años en Buenos Aires por su trabajo. Realizan alrededor de 100 eventos al año y hasta le tocó ser parte de la bienvenida del Primer Ministro Japonés a la Argentina durante el 2016. Conocedor del día a día, el sanjuanino asegura que las relaciones entre las naciones viven un momento histórico, en el que por suerte puede participar.
