Esta semana se conoció un nuevo caso de presunto maltrato a los abuelos de un geriátrico capitalino, que no tiene habilitación. En San Juan, funcionan 22 y de ellos sólo 12 están habilitados, según dijo Jorge Quiroga, director de Regulación y Control de Gestión de Salud Pública. Esto no es un dato menor porque pone bajo la lupa cómo atienden a más de 400 adultos mayores en la Provincia que residen en este tipo centros de atención privados.
¿Cómo es que funcionan si no están habilitados a la vista de las autoridades? Es porque tienen pendiente el trámite de habilitación y están completando la documentación. “Son casos de establecimientos que tuvieron habilitación y se les cayó porque no siguieron el trámite, el que nunca tuvo habilitación no puede trabajar. No tenemos visualizados si hay clandestinos, no nos consta porque nadie formaliza una denuncia”, puntualizó Quiroga. Es decir que el que no tiene habilitación y está funcionando es realmente porque no renovó el trámite pero alguna vez estuvo habilitado. En estos casos, tampoco hay plazos indefinidos, si no que se emplaza a las instituciones para que completen pronto los papeles, advirtió el funcionario. Incluso, para que cumplan rápidamente los prestadores, se han hecho gestiones con obras sociales y otras organizaciones de manera que sirvan de presión para la habilitación.
Un trámite de habilitación demora en promedio alrededor de 6 meses. Pese a que la parte que depende de Salud Pública se resuelve en menos de 30 días, según el funcionario, lo que demoran son los requerimientos que se tramitan en otras dependencias, ya que se piden autorizaciones varias, como municipales, de Bomberos y Planeamiento, entre otras. “La velocidad de habilitación es variable, por ahí no tiene un final de obra y están meses peleando y eso bloquea todo el proceso”, indicó Quiroga. Y agregó que a veces se complica porque muchos establecimientos ocupan construcciones mixtas, sin la estructura necesaria para que funcione un geriátrico, como casas grandes y locales de vieja data.
En San Juan hay geriátricos comunes y psicogeriátricos, y tienen entre 6 y 50 camas, por lo que la población es muy variable y dinámica. No obstante se calcula oficialmente que al menos hay 400 ancianos residentes en estos hogares privados.
Imagen ilustrativa.
La oficina de Regulación y Control de Gestión de Salud Pública realiza alrededor de 3 visitas semanales a diferentes establec¡mientos, como consultorios, clínicas y psiquiátricos, y también a los geriátricos. Al menos se audita un geriátrico por semana, aseguró Quiroga. En las inspecciones se hacen controles multidisciplinarios, con personal farmacéutico, enfermeros, nutricionistas y de saneamiento incluso, que observan el manejo de tanques de agua, baños y residuos. “Se ven varias aristas, no sólo el trato directo que se les da a los pacientes sino también sobre el ambiente que los rodea. Acá llegan denuncias de que no se le paga al personal pero no tenemos potestad en todo, eso corresponde a Trabajo, no nos involucramos en lo administrativo”, aclaró el funcionario.
Sobre los malos tratos es difícil probarlo, dijo el funcionario. Por ejemplo, en el último caso que se conoció, cuando su oficina actuó de oficio, la inspección no arrojó ninguna confirmación de que se maltratara a los abuelos del geriátrico ubicado en Hipólito Yrigoyen a metros de Rawson. Se revisaron estigmas en los 4 pacientes permanentes del lugar pero no se constataron lesiones. De todas formas, la denuncia que se conoció por parte de 3 ex empleadas es que se bañaba a los abuelos que se portaban mal con agua fría. Eso es difícil de cotejar porque no deja señales en el cuerpo y los abuelos muchas veces no pueden explicarlo o contarlo, como así también es complejo de corroborar si les saltean las comidas.