Bioconstrucción

La casa de los sueños está en Las Flores y es de barro

Está diseñada para no usar luz artificial en el día, y con sistemas que la hacen fresca en verano y tibia en invierno. Un estilo que prende en San Juan. Por Viviana Pastor.
martes, 7 de febrero de 2017 · 10:57
¿Quién tiene un limonero creciendo en el living de su casa? ¿Quién tiene un techo verde, esos que tienen pasto abundante y fresco, donde suben a pastar las llamas? ¿Quién tiene una entrada en la que el arco principal es una rama de aromo? ¿Quién tiene una sala donde los ondulantes sillones son de arcilla adornados con botellas empotradas y luz de led? 
 


Aunque parezca increíble esa casa existe, la construye la familia Iacopino, en la zona de El Jarillal, en Las Flores, bajo el concepto de la bioconstrucción, cuya materia prima es barro y paja.  La casa es parte de una filosofía de vida de los Iacopino, que no tienen televisor ni internet.

De gran belleza arquitectónica, la casa impacta desde el callejón, aunque aún no está terminada, aclara el constructor.  De costado parece una casita sacada de la aldea de los hobbits. El techo de la derecha comienza en el piso y es un "techo vivo” o verde, donde crece el pasto, que además de belleza le otorga propiedades térmicas y absorbe el agua de lluvia.
 


"La casa tiene un diseño solar pasivo que permite hacerlo de cualquier manera pero tenés que mantener los principios básicos, como la relación entre ventanas orientadas al norte y la superficie cubierta de la casa, que debe ser del 7 % al 12 % de ventanas. Por ejemplo si tenés 100 m2 de construcción, las ventanas deben ocupar de 7 a 10 metros. Otra regla es que la zona de servicios va al sur, baño, cocina, despensa, ya que necesitan menor cantidad de ventanas al sur y así el frio no entra en invierno. Adelante va una pequeña galería que hace que en verano no entre el sol y se mantiene fresco, y cuando en invierno el sol va más bajo se convierte en un acumulador de calor. Como las paredes son gruesas y de tierra, que es un material inteligente porque naturalmente interactúa con la humedad y la temperatura, se mantiene más fresco porque tiene esa transmisión de humedad”, explica Antonio Iacopino.
 


El bioconstructor aprendió las técnicas con expertos de Mendoza y puso en práctica su título de Maestro Mayor de Obra. Todo el diseño de la casa salió de su cabeza. Emocionado con su trabajo, Iacopino va y viene mostrando su gran obra y no se reserva ningún detalle.

Para evitar el efecto de calor, estas casas de diseño solar pasivo tienen ambientes abiertos y pocos pasillos. "Todo está abierto para ventilar fácilmente, esos agujeros que parecen ventanas en las paredes internas es para que la ventilación se de en toda la casa, de oeste a este”. 
 


Por eso apenas se ingresa a la casa, después de pasar el árbol-arco, la gran cocina, el comedor, el living y el multiespacio que es una pequeña isla con una barra que puede usarse tanto como escritorio o como bar, están en el mismo salón. Sólo las habitaciones están separadas con paredes, una en suite con placar separado al estilo norteamericano, ya que los Iacopino llegaron a Las Flores desde Chicago. Hay otras tres habitaciones, para cada uno de los hijos, dos de ellas en el primer piso que están en plena construcción.
 


Todos los espacios de la casa están llenos de detalles maravillosos. En la habitación matrimonial, la separación entre el dormitorio y el "closet” es una abertura "viva”, un arco que simula un entramado de ramas adornado con madera, vidrio de colores y piedras. "El aire entra por esa ventanita (ubicada en el closet) en el oeste, circula por ese agujero y pasa por los otros al resto de la casa. Cuando abrís esta ventana el aire llega a toda la casa”, explica. También en esta habitación hay  un escritorio y una ventana-sofá para leer tendido de cara al patio.
 


Pero el alma mater de la casa es la gran sala-cocina, separada por una enorme barra de madera y su vez todo conectado con el comedor y el living, armado con sillones hechos con arcilla y adornados con culos de botellas y focos led que se iluminan en la noche. Estos "muebles” rodean un limonero pequeño que promete llegar al techo con facilidad.
 


También hay un cantero interno donde Iacopino planea poner una madreselva, eso estará  revestido con piedra travertino. "Todo va con mucho arte en las paredes, de base conservará el color natural pero  pintado como una enredadera decorando las paredes”. 

"Todo el diseño salió de mi cabeza. La entrada es una gran rama de árbol que se hace arco, las ramas finas se revisten de material, paja y arcilla, y van formando gruesas ramas y se pintan. Todos los palos son de acá, olmos, acacias, álamos, las columnas son grandes troncos de la finca”, cuenta el bioconstructor. 

La casa está diseñada con cantos muertos, es decir que todos los ángulos están redondeados. "Es muy armónico y más natural, en la naturaleza hay pocas cosas rectas, es todo redondo, como en el universo”, destaca.
 


Las dos habitaciones del primer piso, en el ala izquierda de la casa, son de materiales convencionales de construcción, paneles prefabricados y chapa, lo que influye en la temperatura. 

Iacopino trabaja con dos voluntarios extranjeros y algunos trabajos los paga aparte, como la carpintería.

¿Y la sismoresistencia?

Siendo el adobe un material no permitido por el código de edificación para zona sísmica, es algo que no se puede pasar por alto.

Iacopino asegura que tanto los materiales usados como el diseño de las paredes de adobe, la hacen muy resistente a los sismos. "Los cimientos son con el sistema de zapata romana, sin hierro, armados con piedra bola pegadas con cemento, de 0,60 centímetros por 1,20 metro. El material es adobe con revestimiento de arcilla, guano y aserrín, una mezcla que se deja podrir por 15 días”.

Los contrafuertes, engrosamiento de las paredes para darle más solvencia, tienen un metro de ancho, el resto de las paredes tienen 0,60 centímetros. Los muros son bajos, "aproveché el desnivel del terreno y hay una viga de encadenado alrededor de la casa con hierro. Si hubiera un terremoto y la pared colapsa para afuera y el techo se cae, no te mata porque es muy liviano, no como la loza”. El techo es de madera revestido con membrana, papel corrugado y como aislante tiene una última capa de barro, guano y paja. 

"El adobe no tiene problema con los sismos si mantenés la relación de altura y espesor”, asegura el profesor de inglés de la escuela agrotécnica. Y destaca que el adobe sigue siendo el material predominante en las construcciones de los departamentos alejados, ya que es la materia prima que la gente tiene a mano. 

Y más

El diseño permite usar luz natural en toda la casa, se puede estar todo el día sin prender la luz, hay dos tragaluz en el techo de la cocina y también en los baños. "A futuro vamos a colocar paneles solares para la electricidad y calefón solar de manera que toda la energía sea renovable”, señaló.
 


 A la construcción le falta muy poco y la familia espera mudarse en los próximos meses. "Falta una galería, una habitación y la cochera, lamentablemente el día solo tiene 24 horas”.
Antonio tiene una página web (iacopino.wixsite.com/volveralafuente), donde cuenta las oportunidades de la zona donde vive y su filosofía.
 
Toda la biografía de la familia Iacopino es de película, pero esa es otra historia.

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