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Historias

La enfermera que aprendió a cantar para alegrar a sus pacientes de diálisis

Betty Zamora trabaja desde hace 20 años en el hospital. Le diagnosticaron una enfermedad y por consejo profesional, decidió explotar su talento musical. Ahora hasta hace monólogos humorísticos. Por Natalia Caballero

Por Redacción Tiempo de San Juan

A veces un cimbronazo en la vida, como una enfermedad, permite reordenar las prioridades y darse cuenta de todo aquello que se fue relegando por las actividades cotidianas. A Betty Zamora le pasó: en el 2010 le detectaron esclerodermia. Al principio lloró, se deprimió pero después decidió por consejo profesional estudiar canto, su gran pasión. Su primer público fueron los pacientes de diálisis, que atiende en el Rawson y en el CIMAC. Luego al canto le agregó monólogos humorísticos. Fue tal el éxito cosechado, que ahora además de enfermera es una show-woman. 

A los 26 años Betty se encontró en una situación complicada. Se quedó sin pareja, con dos hijos chicos que mantener y sin trabajo. Fue en sus giras pidiendo empleo en las que una persona le sugirió que estudiara enfermería. Hizo un curso de nueve meses e inmediatamente entró a trabajar en el hospital Rawson y en clínicas privadas. “Siempre tuve vocación de servicio, era de las vecinas que cuando alguien necesitaba una mano les llevaba un té de boldo”, contó la imponente mujer. 

Apenas entró al Estado, decidió continuar perfeccionándose. Descubrió que la enfermería era su vocación, que a pesar de que llegó de forma casual a su vida era la profesión que la hacía feliz. Entonces empezó a trabajar doble turno para poder pagarse la Licenciatura en Enfermería en la Universidad Católica de Cuyo. Consiguió el diploma y hoy su ambo se lee Licenciada Beatriz Zamora. 

Pasó por muchos servicios, pero sin lugar a dudas el que más la marcó es el de diálisis, donde actualmente se desempeña. En el servicio se genera una relación con los pacientes, que obligadamente deben dializarse día por medio para poder vivir. “Se genera una relación de cariño con los pacientes, sabemos cuándo se convierten en padres, en abuelos. A veces están de buen ánimo, otras veces están depresivos y hay que acompañar, sobre todo cuando hay pacientes que no cuentan con el apoyo de los familiares ni para hacer la dieta”, indicó Betty. 

Luego de que le diagnosticaran una enfermedad, la enfermera cayó en un pozo depresivo. Aunque parezca contradictorio, la fuerza para salir adelante la sacó de sus pacientes, quienes día a día se sobreponen a los desafíos y al desánimo que les impone padecer una enfermedad renal crónica. Además contó con ayuda profesional. Fue la psicóloga quien la incentivó a cantar. 

En el 2014 se compró un parlante y una computadora y empezó a probarse. “Mi primer público fueron mis pacientes, ellos me pedían que les cantara una cumbia, un bolero, una chacarera. Es por eso que tengo un repertorio amplio. Los mismos pacientes fueron los primeros que me contrataron para sus eventos familiares y así fui creciendo”, explicó.

Si algo caracteriza a esta mujer es el buen humor. Anda siempre con una sonrisa en la cara y asegura que intenta verle el lado positivo a todo. Así son sus monólogos de stand-up, que generan carcajadas hasta en el público más acartonado. Para aprender a hacer humor, hizo un curso en Mendoza con una humorista chilena. Actualmente tiene como 14 monólogos, en los cuales explora múltiples facetas, como su trabajo como enfermera, su suerte en el amor, la relación con sus hijos y las dietas. Es imposible que alguien no se sienta identificado. 

El motorcito que la lleva a continuar cantando con los pacientes de diálisis, Betty contó: “Me moviliza darles alegría a los pacientes, empecé a liberar tensiones y quise trasmitir ese sentimiento de sentirse mejor. Al principio empezamos a hacer karaoke, para que recuperen la alegría que habían perdido. También quise cambiar la visión del enfermero, que se trata de alguien que te contiene, que te protege. En el camino terminé teniendo una relación afectiva con los pacientes”.

Los shows se han convertido en una salida laboral. Todas las semanas tiene eventos, sobre todo de mujeres. La contratan sobre todo para cumpleaños de 40 y 50, té y almuerzos. 

La sensibilidad y la vocación de servicio definen a esta mujer, que cambió su vida gracias a la música. Hizo de los acordes y del humor su liberación y la de sus pacientes, esos que quiere y mima todos los días. 
 

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