Ese día de enero de 1944 marcó para siempre, como para todos los sanjuaninos de entonces, la vida de Petrona María Rufino. Tenía tan solo 7 años y recuerda que las paredes de su casa empezaron a derrumbarse en medio de un estruendo de remezón y dolor. Con el terremoto no sólo perdió su humilde casita en Concepción, perdió también su infancia, que hasta entonces compartía junto a su madre y 7 hermanos con más carencia que opulencia. Desde ese día, fue enviada con una señora para que la cuidara y, a cambio, ella de pequeña le ayudaba con las tareas de la casa. En esa faena y sacrificio la encontró la juventud, y era empleada doméstica cuando conoció a su compañero de vida. Se casó con Ángel Solazzo, quien fue un verdadero custodio de su vida, que le deparaba muchos más desafíos.
Con Ángel tuvieron 4 hijos, Omar, Mirta, Graciela y Enrique. Luego vino la desgracia, cuando falleció su primer nieto. Y otra amargura mucho mayor. Su marido Ángel se enfermó, a la par que su mamá, centenaria, y ella se cargó a los hombros su cuidado dando todo de sí para que mejoraran, que se sumaron a un hermano de ella con Síndrome de Down que estaba a su custodia desde antes. A los tres les dedicó afecto y contensión, pero los tres murieron, y todos el mismo año. Aquel fatídico 1993 la puso a prueba, pero aún le quedaba una experiencia designada por el destino que iba a terminar de moldear su alma protectora y materna.
Por problemas personales, Omar le dejó a Petrona sus 6 hijos para que ella se los criara. Se transformó en madre de sus nietos y los mantuvo con mucho esfuerzo y templanza, gracias a dos pensiones que cobraba y con las que llegaba a duras penas a fin de mes, viviendo todos en su casita de Chimbas. Los hizo hombres y mujeres de bien, que ya son adultos.
Petrona hoy tiene 81 años y su historia que la engrandece la contaron su nieta Patricia y su hija Mirta a Tiempo de San Juan. Hace 4 años Patricia quedó embarazada de mellizos y como su madre había fallecido, Petrona fue fundamental para llevar el embarazo y la llegada de los pequeños con su espíritu incansable.
Si bien la abuela tiene una memoria perfecta, por estos días está internada recuperándose de un preinfarto de intestino , soñando con terminar su casa como la última de sus grandes metas. Este Día de la Madre lo pasará sintiéndose querida con sus 20 nietos y 25 bisnietos, que confirman que Petrona es una sanjuanina que tiene muchísimo de madre para festejar hoy y siempre.