Sociedad

La historia del sanjuanino en Chile que mientras ayudaba le robaron

Leopoldo Ramis vive en Coquimbo por trabajo. Mientras trataba de colaborar con los damnificados le desvalijaron el departamento en La Serena.
domingo, 27 de septiembre de 2015 · 13:43
"Nunca me imaginé que me iba a pasar eso, porque yo me demoré a llegar al departamento tratando de tener algún contacto con algún funcionario para poner a disposición mis baños para gente que estaba realmente muy complicada”, se lamentó Leopoldo Ramis, un sanjuanino que trabaja en Coquimbo en el negocio de los baños químicos y que tras vivir el terremoto en carne propia, cuando estaba tratando de ayudar a los damnificados, le desvalijaron el departamento en La Serena. 
 
En diálogo con Tiempo de San Juan, Ramis contó cómo vivió el terremoto. "Nosotros participábamos de la Fiesta de la Pampilla, que se hace por la fiesta patria de Chile, y que va toda la gente a un predio que es como una cancha y acampan. Nosotros con la empresa estábamos en ese evento acompañando a la Municipalidad de Coquimbo y ahí me agarró a mí el temblor. La verdad es que se empezó a mover y no paraba. Y estoy hace años acá en Chile y en esta situación pero la verdad que este sismo fue largo y grande”. Agregó que "acá hay de todo pero por lo general noté a la gente bastante calma porque estaba en un predio abierto sin riesgo de que se caiga nada. Evacuaron ahí nomás y salimos todos a la parte más alta y se volvió recién al otro día”.
 
El sanjuanino relató que "yo tenía una desesperación por volver a mi casa, vivo en Avenida del Mar y Cuatro Esquinas. Recién al otro día pude bajar y no había daños, nos pidieron desconectar el gas y si bien no teníamos luz había que tomar recaudos, y después seguí trabajando porque el evento duraba hasta el 20 y sólo se suspendieron los shows. Cuando volví de trabajar el jueves para viernes, volví al departamento a eso de las 2 de la mañana y cuando entré me di cuenta de que habían entrado a robarme.  No sé si es común pero en este tipo de eventos, en La Serena hay una zona segura y otra que queda inhabitada donde por lo general se corta la luz y a mí se me metieron por una ventana, me robaron computadora, teléfono, todo tipo de cosas, tuve que ir a hacer la denuncia. Yo en el edificio tengo seguridad pero no vieron nada, no había nadie por la situación”. 
Ramis, desde Chile, evaluó que "al movimiento lo sentí más largo que fuerte. Yo ya viví situaciones de evacuación. Acá hay un sistema que determina dónde estás ubicado satelitalmente y te llega un mensaje cada un minuto a tu teléfono si estás en zona de tsunami y te advierten que vayas a zona segura. Yo tenía cierta tranquilidad porque mi señora estaba en Argentina, si mi señora hubiera estado en Chile, nos evacúan por lados separados porque yo estaba bastante lejos y hubiese sido bastante complicado. Yo me preocupaba más que nada por la gente, cuando me estaban evacuando llegué al Puerto de Coquimbo y veo el agua, ahí me preocupé porque para colmo nosotros tenemos baños en varios lados y ya sabíamos que los habíamos perdido. Así que bueno es armarse de paciencia porque no podés hacer nada y no es bueno entorpecer el trabajo de evacuación”. 
 
Justo la semana que fue el terremoto, la esposa de Ramis, Laura Lázaro, había viajado de Coquimbo a San Juan por unos días a ver a su familia. Se casaron hace un año y no tienen hijos. Como la señal de celular se cayó, Leopoldo pudo hacer contacto con su familia a través de Whatsapp que es lo que piden las autoridades chilenas que se usen. Así pudo avisar que estaba bien a los sanjuaninos y después en Facebook ratificó su estado. Su esposa emprendió el regreso ni bien pudo. 
Ramis es socio gerente de la empresa Basani en Chile y maneja en Coquimbo una flota de 250 baños químicos.
 
"Estaban a disposición del gobierno y hablé con autoridades pero no hemos interactuado, nos dedicamos entonces a reparar todo lo que tenemos dañado y aún no nos hemos estabilizado, tenemos muchos baños enterrados, mucha arena, es muy complejo. Y hay que acomodarse a la situación, que se sigue moviendo el piso y tratar de mantener la calma. Porque al aceptar un laburo en Chile, estas cosas vienen de la mano”, analizó. 

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