Opiniones

Los problemas para comunicar la minería: Caso Veladero

Los periodistas opinan sobra la forma en la que se comunicó el derrame de la solución cianurada en la mina iglesiana. Desde la desinformación que propició el pánico en la población a la necesidad del Gobierno de salir a “despegarse”, algunos de los argumentos.
domingo, 20 de septiembre de 2015 · 08:55
Radio Nacional
Gustavo Martínez Quiroga: "El silencio sólo empeoró los hechos”

Viven haciendo cursos, seminarios y capacitaciones en comunicación. Incluso simulacros. Tienen protocolos para todo. Pero a la hora de los bifes, terminan mostrando la hilacha. ¿Qué pensaban? ¿Que iban a poder mantener el incidente en secreto? ¿Que no iba a trascender? 

Sin duda, los responsables de decidir comunicar un derrame como el de domingo pasado, fallaron. Y la falla les costó pérdida de credibilidad y el tener que desmentir en un segundo comunicado, lo que habían afirmado en el primero. Lamentablemente al costo tendremos que pagarlo todos los sanjuaninos. Porque llevará tiempo y esfuerzo sacar el rótulo de "contaminado” a todo producto agrícola o turístico que se ofrezca desde ésta provincia, por más esfuerzo que se ponga en informar los detalles del " incidente” o la conformación de la cuenca hídrica provincial.

Creo que la empresa debió convocar a una inmediata conferencia de prensa, cubriendo con información oficial la incertidumbre generalizada de la población. Admitiendo con premura y responsabilidad la falla en algún tramo del proceso de producción. Aplacando con la verdad los temores derivados en versiones extraoficiales y hasta pretendidamente apocalípticas de algunos interesados más en dañar la imagen de un gobierno o de una actividad que de cuidar la vida y el medio ambiente.

En ese sentido, el poder político actuó con más sentido común y decidió "despegarse” de la incomunicación empresaria, forzando a la minera con una denuncia penal a admitir lo que hasta ese momento se negaba a admitir. Lo que no tenía que pasar, pasó. Y el silencio de tantas horas sólo empeoró los hechos.

FM Light
Ricardo Olivera: "Comunicación en crisis”

Un proceso de comunicación en crisis, como es el caso que nos ocupa, posee condiciones distintas a la comunicación habitual pero, no obstante, incluye conceptos muy cercanos al sentido común. 

1- Así como se acude al médico o al psicólogo cuando se necesita ayuda siendo inconveniente administrar los remedios por uno mismo, en las crisis siempre es conveniente la asistencia externa. Por esa misma razón los abogados contratan a otro abogado cuando están en problemas. 

2- Previo a cualquier palabra de la que no se vuelve hay que estudiar detalladamente, el problema en sí y el contexto en que se dará el proceso de comunicación. Por ejemplo, en este caso, el universo a recibir el mensaje está fuertemente contaminado por la circunstancia electoral. Un correcto estudio del contexto ayudará a la forma del mensaje. 

3- Elegir el bien a proteger. Si era la población amenazada por un daño que pudiera ser irreparable, lo primero es proteger a la gente a cualquier costo, después se evaluará o se tratará de mantener otro tipo de daños bajo control. No parece que fuera este el caso. Los técnicos sabían que aun produciéndose un derrame gigantesco, la gente no correría peligro aguas abajo por la degradación del cianuro diluido a 150 partes por millón corriendo por centenas de kilómetros expuesto a la radiación y al oxígeno. Es lo que se había venido diciendo y enseñando. Y es la verdad. 

4- De ahí entonces que el bien a proteger pasaba a ser otro, la actividad de la industria, el empleo de las 3.000 personas que no conseguirán reemplazar su trabajo, la facturación de los proveedores muchos de los cuales hicieron inversiones pensando en contratos estables de largo plazo, el prestigio ganado como provincia minera etc.  

5- Identificado el bien a proteger, es necesaria una comunicación unívoca y centralizada. Aquí pareciera que no fue una cosa ni la otra. ¿Motivo? El punto 1. Quien está en medio del problema se aturde y no piensa con claridad. Parece fácil, pero le pasó al gobierno nacional con el caso Nisman. En tres días habían afirmado cosas contradictorias los más altos funcionarios. Se entiende que no es porque no conozcan estos procesos. Hay que resistir la tentación de hablar de más. 

6- Resueltas estas cuestiones, cabe al comunicador institucional tres opciones que son antiguas, conocidas y se aplican siempre: la verdad, la mentira o el silencio. No es una cuestión de moral porque, como enseñó Maquiavello, quien ocupa el lugar del príncipe tiene responsabilidades que no son equiparables a las de la gente común. No siempre gusta a la gente que le digan la verdad. Lo vemos a diario. Se vive mucho de ilusiones que también son motor de una economía. 

7- La verdad os hará libres, la mentira corroe la conciencia y el silencio genera angustia, pero los tres son instrumentos indiscutibles. Ahora bien, cualquiera que se elija debe ser gestionado con coherencia y por todas las partes involucradas. Para eso se requiere el último punto.

8- Liderazgo. El comunicador debe ser creíble y para ello haberse provisto de manera previa y externa de esa credibilidad que no se confiere uno a sí mismo. Esa virtud disciplina hacia abajo y permite que el proceso fluya en el sentido deseado. Queda para los lectores el análisis de qué papel le cupo a cada cual en el problema.

Mining Press
Daniel Bosque: "Crecer de golpe”

Como marca la estadística cruel de la industria mundial, no solo minera, la mayor parte de los accidentes suceden los fines de semana. Por el relax propio de los operarios y directivos o porque los astros se alinean fatalmente para que las cosas fallen justo cuando la estructura tienden a descansar. 

El domingo 13 quedará como una antes y un después, no sólo en la vida de Barrick en Argentina sino también para toda la minería en este país. Porque ya no puede hablar de accidentes con el temido cianuro en términos de hipótesis, sino que paso a integrar el listado de referencias locales y concretas.

Rápidos y prestos, los militantes de la antiminería salieron a hacer su septiembre con una alarma que la minera y la minería optaron por no contrarrestar con todos los datos en su haber. ¿Para qué ensayar tanto las crisis y desasnar al staff si cuando hay accidentes gana la timidez? 

El accidente deja un par de lecciones: la excelencia se pone a prueba todos los días y como decía la mujer del Cesar "hay que ser pero también parecer”. Cuando pase el tiempo y se verifique que no hubo daño ambiental severo, Barrick y San Juan deberán hacer un inventario de los damnificados por el cianuro derramado. La lista no debería excluir a funcionarios, directivos y técnicos que minusvalidaron los alcances del hecho. 
 

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